miércoles, 24 de septiembre de 2014

DE CÓMO SE PUEDE GANAR UN PREMIO GRACIAS A UNA CRISIS


Serían las 8:20 de una mañana de noviembre. La luz, fría y gris, despuntaba tenuemente entre las nubes y prometía mantenerse en ese tono, frío y gris, durante todo el día, sin cambios, hasta que la noche volviera a engullirla. Dentro del aula, las paredes y azulejos grises eran bañados por una luz mortecina que las vetustas fluorescentes emitían perezosamente. Los alumnos, dispersos aquí y allá, se recolocaban buscando una postura casi imposible que les permitiera, a la vez, estar cómodos, seguir durmiendo y aparentar escuchar atentamente. Obviando todas estas circunstancias y con una voz calmada y profunda, yo volvía a la carga con la teoría de las ideas platónica… Y de pronto ocurrió. Sin saber por qué dejé de hablar, mis ojos atravesaron la ventana y se fijaron en los alerces mecidos suavemente por el viento, como si anunciaran la llegada de algo; luego miré las luces y las sombras pálidas del aula silenciosa, observé las caras somnolientas de mis alumnos y, entonces llegó ese algo en forma de una punzada que me atravesó la cabeza y el corazón, a la manera en que un rayo debe fulminar de arriba abajo un árbol. Y sentí una sensación que traduje, más o menos, en estas palabras: No puedo seguir haciendo esto. Se acabó. Bueno…, poder, podría, pero no quiero, sería mi perdición y no me lo perdonaría.

En ese instante comprendí que había entrado en una crisis profesional de la que no sabía cuándo ni cómo saldría. Poco a poco fui aclarándome: qué quería hacer y qué no quería hacer, cómo quería hacerlo y cómo no quería hacerlo. Básicamente, sabía que quería seguir en el mundo de la docencia y la educación, mi verdadera vocación, pero no quería seguir entrando en el aula a soltar chapas a una audiencia mayormente hastiada e indiferente y sometida a mí a través de los exámenes (si quieres aterrorizar  de verdad a un profesor, dile que tiene que seguir dando clases pero que los exámenes desaparecen y que cobrará en función del número de alumnos que asistan a sus clases). Y empecé a probar, experimentar, renovar, arriesgar… en todas aquellas asignaturas sobre las que no pendía la espada de la Selectividad. Renové el material (las unidades, las dispositivas…), pero me di cuenta de que era lo mismo: seguir dando chapas, pero más vistosas. Hasta este año, en que he ido a clase de Filosofía sin libro, sin apuntes y sin ordenador, pero con una buena batería de preguntas para hacerles pensar.

Desde aquella corazonada, hará unos 10 o más años, he estado en una crisis profesional permanente de la cual, no es que no pueda, es que no quiero ya salir: gracias a esa crisis empecé a formarme y a dar clases de inteligencia emocional y, actualmente, excelencia personal a gente adulta, lo cual es de una gratificación más inmediata (la gratificación de los jóvenes suele venir más tarde, tras unos años); empecé a dejar de utilizar las clases para alimentar mi ego (“¡qué buena clase he dado hoy!”) y me propuse dejar de ser el protagonista para dar el protagonismo a mis sufridos alumnos; en junio abrí el blog en el que estás leyendo esto… En fin, gracias a esa crisis sigo retándome a seguir buscando la enseñanza ideal: aquella que tenga como objetivo despertar las capacidades e intereses de mis alumnos desde una cierta incertidumbre y creatividad y en un ambiente de libertad, respeto y amor.

Y, así, el 10 de febrero Mirari, la secretaria de la escuela donde trabajo, me remitió un correo enviado por la editorial Ariel/Planeta: la convocatoria de la 3ª edición del premio Fernando Savater Filosofía de Urgencia. Pregunté a los alumnos de Filosofía de 1º y 2 de Bachillerato si querían presentarse. Les planteé utilizar todas las clases de la tercera evaluación para elaborar y redactar el trabajo que pedían y, a cambio, les ofrecía aprobarles la tercera evaluación. Aceptaron. Les pedí que trajeran sucesos o noticias que les sorprendieran, que les impactaran o les causaran cierta perplejidad. Las trajeron. Hicimos una selección y, a continuación, fuimos excavando en cada noticia, ahondando a base de preguntas para hallar sus aspectos filosóficos. Después de varias sesiones, teníamos ya el material necesario para ceñirnos a la extensión establecida en las bases. Imaginamos una situación: una profesora conversando con sus alumnos sobre la Filosofía. Le dimos forma y lo enviamos.

Y el día 15 de setiembre recibí el siguiente correo:

Apreciados/as todos/as, 

Tenemos el placer de remitiros el comunicado oficial del jurado del Premio Fernando Savater. 

Como sabéis, el premio consiste en una charla presencial de Fernando Savater. El jurado ha añadido dos accésits que serán premiados con sendos lotes de 10 libros de Ariel a escoger. Asimismo, también premiaremos a los 10 primeros colegios que nos enviaron los trabajos con sendos lotes de 5 libros de Ariel a escoger. 

En breve, nos pondremos en contacto con los ganadores. 

Muchísimas gracias a todos por participar. 
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El jurado quiere destacar, en primer lugar, el elevado número de participantes, así como el gran nivel que estos han mostrado. En estos momentos en que la Filosofía parece estar cuestionada en el sistema educativo, nos parece una gran noticia el compromiso y la actitud despierta demostrada por los estudiantes que han participado en esta convocatoria. 

Premio 
Cuestiones de filosofía para una filosofía cuestionada 
Urola Garaiko Lanbide Eskola, Zumárraga (Guipúzcoa) 

El jurado ha escogido como ganador «Cuestiones de filosofía para una filosofía cuestionada» por su forma original y su contenido riguroso. Este diálogo de aire socrático responde a la cuestión planteada con precisión y, al mismo tiempo, demuestra que el humor es uno de los grandes aliados del pensamiento crítico. 

Accésits 

Kant contra Wert
IES Sa Blanca Dona (Ibiza) 

Este año uno de los temas estrellas ha sido la Reforma educativa del ministro Wert, y el modo en que la asignatura de Filosofía queda relegada. Aunque ha habido trabajos más combativos, hemos escogido «Kant contra Wert» porque nos ha impresionado esta brillante reflexión que toma como referencia nada menos que el pensamiento de Kant. 

La ciencia como objeto de estudio para la filosofía 
IES Rosario de Acuña de Gijón

El jurado también quiere destacar el trabajo «La ciencia como objeto de estudio para la filosofía». Con demasiada frecuencia nuestro acercamiento a la ciencia es meramente técnico. En cambio, este trabajo  defiende con lucidez la necesidad del pensamiento crítico dentro del conocimiento científico. 

Diez primeros colegios en participar 
·       IES José Cadalso de San Roque en Cádiz 
·       Colegio San Felipe Neri, Cádiz 
·       COLEGIO SAN FELIPE NERI de Cádiz 
·       I.E.S. San Martín de Talayuela 
·       Colegio Alemán de Sevilla 
·       I.E.S. Costa del Sol de Torremolinos 
·       IES Marmaria de Membrilla 
·       IES LOS ALBARES de Cieza 
·       Colegio Santa Gema Galgani de Madrid 
·       Instituto Fonts del Glorieta de Alcover

¿VEIS? SI YO NO HUBIERA ENTRADO EN CRISIS HACE DIEZ AÑOS… ¡NO HABRÍAMOS GANADO ESTE PREMIO!

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