viernes, 30 de noviembre de 2018

TRIBULACIONES DE UN INDECISO ANTE UNA HUELGA

Foto: Mertxe Peña
Hace una semanas inicié la lectura del libro "Justicia. ¿Hacemos lo que debemos?" del filósofo norteamericano Michael J. Sandel, donde hace una reflexión de algunos problemas morales y sociales actuales a la luz de distintos planteamientos éticos. Y, casualmente, hace una semana los sindicatos de la enseñanza concertada en la que trabajo, convocaron una huelga de cuatro días por motivos laborales. Debido a la duración inusual de la huelga y estimulado por la lectura de la obra citada, dudé sobre la postura que debía tomar, sobre cuál era la más justa y, por lo tanto, qué debía hacer. En un primer momento, dudé entre desvincularme o participar en ella votando o absteniéndome. Al final, me abstuve en la votación. Sin embargo, me costó mucho decidirme debido a las tribulaciones que me asaltaron y que las expongo, para resumirlas, a modo de preguntas, para las cuales he atisbado muchas dudas y pocas certezas:

  • ¿Tengo algún vínculo con mis compañeros de trabajo? ¿Quiero formar parte de un colectivo al que me une algo o voy por libre? 
  • Si me desvinculo, ¿de qué me desvinculo: del resto de mis compañeros, de los sindicatos, de las reivindicaciones, de la convocatoria o de todo a la vez?
  • Si me desvinculo, ¿estoy diciendo que yo estoy solo y me represento a mí mismo?
  • Si yo estoy solo y me represento a mí mismo, ¿debería yo negociar personalmente mis condiciones de trabajo con mi empresa en nombre de mí mismo o debería formar otro colectivo a mi medida?
  • Así pues, ¿qué modelo prefiero universalizar porque es más justo: estar vinculado a algún colectivo de alguna manera y negociar colectivamente o estar desvinculado de todo colectivo y proponer negociaciones individuales que, seguramente, van a dar lugar a condiciones de trabajo distintas?
  • Y yendo un poco más allá: ¿debemos tener todos las mismas condiciones de trabajo o éstas deben ser distintas en función del valor y demanda que mis competencias profesionales tengan? ¿Debemos ganar en un mismo puesto de trabajo todos los mismo?
  • ¿Debo compararme con alguien para evaluar mis condiciones de trabajo? ¿Debo compararme con quien está mejor que yo, con quien está peor, conmigo mismo, o sea, con cómo estaba antes y con cómo estoy ahora, o debo compararme simplemente con las posibilidades reales del momento? ¿Y cómo sé cuáles son esas posibilidades reales?
  • ¿Puede haber, incluso, condiciones personales que hagan muy difícil que ninguna condición laboral objetiva me satisfaga realmente?
  • Y si me desvinculo y mis compañeros consiguen alguna mejora debido a la eficacia de la huelga y a lo que ellos han perdido, ¿no sería justo que yo me desvinculara del beneficio que voy a obtener gracias a su pérdida?
  • ¿Les debería yo algo a ellos en caso de que yo ganara algo gracias a lo que ellos han perdido? ¿No sería justo que yo contribuyera con mi beneficio a paliar, al menos en parte, sus pérdidas?

Foto: Mertxe Peña
Llegados a este punto, descarté desvincularme por esta razón, pero había otras preguntas que me rondaban:

  • ¿Qué está por encima: mi obligación y responsabilidad contraída con mi empresa y, sobre todo, con el alumnado (y padres) o el derecho de parar cuatro días para conseguir unas mejoras?
  • ¿Es justo utilizar al alumnado (y padres) como medio para conseguir un fin personal o colectivo?
  • ¿Debo resarcirlos de alguna manera por el perjuicio ocasionado?
¡Uf! Al final, decidí "una vinculación desvinculada", es decir, participar en la votación (y vincularme al colectivo) y abstenerme en la misma (y desvincularme de alguna manera). Pese a todo, las tribulaciones continuaron:

  • Si los trabajadores o sindicatos piensan sobre la patronal, más o menos, eso de que "tenéis dinero pero os lo queréis gastar en otra cosa y no en pagarnos más y mejorar nuestra situación"; y, a su vez, la patronal piensa, más o menos, eso de que "tenemos otras prioridades y, en realidad, lo que queréis es trabajar menos y ganar más", ¿nadie ha inventado una forma de gestión gracias a la cual sea posible, si no eliminar, disminuir esos prejuicios y desconfianzas?
  • ¿Nadie ha "innovado" (perdón por la palabra) cómo generar confianza sin tener que recurrir exclusivamente al "confío y te creo" o "no confío ni te creo"?
  • ¿Tengo algún vínculo con mi empresa que vaya más allá del mero contrato de trabajo? ¿Cuál? ¿Basada en qué?
  • Tienen la patronal y los trabajadores algún interés común?


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