sábado, 19 de enero de 2019

XIX. JORNADAS EDUCATIVAS ABIERTAS EN AMURRIO (ALAVA)

El viernes 25 participaré en las XIX. Jornadas Educativas organizadas por la ikastola Aresketa de Amurrio (Álava), respondiendo a la invitación de Eduardo Fraile, quien llegó a enterarse de mis sesiones de Filosofía para Niños en Benavente y Zumarraga. Como podéis ver abajo en el programa, las sesiones se desarrollarán a lo largo de toda la semana a cargo de diferentes ponentes. Yo haré un taller de pensamiento crítico en el que, con la participación de los asistentes, intentaré mostrar en qué consiste y qué condiciones son necesarias para su desarrollo. El programa es el siguiente:

Día 21: La ciencia... con letras entra. Marta Macho-Stadler.
Día 22: La capacidad de aprendizaje del cerebro. Natalia Ojeda.
Día 23: Dar motivos para leer. Víctor Moreno.
Día 24: Despertando la afición a la lectura. Pello Añorga.
Día 25: ¿Te atreves a pensar por ti mismo? Pello Biain.

Más información: XIX. JORNADAS EDUCATIVAS DE AMURRIO Además, si clicáis en la sección MULTIMEDIA, encontraréis vídeos de ediciones anteriores.

De paso, aprovecharemos para conocer esta localidad de la cuadrilla alavesa de Ayala, situada al noroeste de la provincia de Álava. Habíamos estado en la localidad de Ayala, visitando el impresionante Conjunto Monumental de Quejana, con el Palacio de los Ayala, el Torreón, el Convento y la Iglesia. Además, mira por dónde, mi séptimo apellido por parte de la abuela paterna es Salmantón, que es un pequeño concejo situado también en la cuadrilla de Ayala. 




jueves, 10 de enero de 2019

TRIBULACIONES DE UN HUELGUISTA INDECISO

Foto: Mertxe Peña
Hace una semanas inicié la lectura del libro "Justicia. ¿Hacemos lo que debemos?" del filósofo norteamericano Michael J. Sandel, donde hace una reflexión de algunos problemas morales y sociales actuales a la luz de distintos planteamientos éticos. Y, casualmente, hace una semana los sindicatos de la enseñanza concertada en la que trabajo, convocaron una huelga de cuatro días por motivos laborales. Debido a la duración inusual de la huelga y estimulado por la lectura de la obra citada, dudé sobre la postura que debía tomar, sobre cuál era la más justa y, por lo tanto, qué debía hacer. En un primer momento, dudé entre desvincularme (opción que existe) o vincularme a ella votando o absteniéndome. Al final, me abstuve en la votación. Sin embargo, me costó mucho decidirme debido a las tribulaciones que me asaltaron y que las expongo, para resumirlas, a modo de preguntas, para las cuales he atisbado muchas dudas y pocas certezas:


·                     ¿Tengo algún vínculo con mis compañeros de trabajo? ¿Quiero formar parte de un colectivo al que me une algo o voy por libre? 
·                     Si me desvinculo, ¿de qué me desvinculo: del resto de mis compañeros, de los sindicatos, de las reivindicaciones, de la convocatoria o de todo a la vez?
·                     Si me desvinculo, ¿estoy diciendo que yo estoy solo y me represento a mí mismo?
·                     Si yo estoy solo y me represento a mí mismo, ¿debería yo negociar personalmente mis condiciones de trabajo con mi empresa en nombre de mí mismo o debería formar otro colectivo a mi medida?
·                     Así pues, ¿qué modelo prefiero universalizar porque es más justo: estar vinculado a algún colectivo de alguna manera y negociar colectivamente o estar desvinculado de todo colectivo y proponer negociaciones individuales que, seguramente, van a dar lugar a condiciones de trabajo distintas?
·                     Y yendo un poco más allá: ¿debemos tener todos las mismas condiciones de trabajo o éstas deben ser distintas en función del valor y demanda que mis competencias profesionales tengan? ¿Debemos ganar en un mismo puesto de trabajo todos lo mismo?
·                     ¿Debo compararme con alguien para evaluar mis condiciones de trabajo? ¿Debo compararme con quien está mejor que yo, con quien está peor, conmigo mismo, o sea, con cómo estaba antes y con cómo estoy ahora, o debo compararme simplemente con las posibilidades reales del momento? ¿Y cómo sé cuáles son esas posibilidades reales?
·                     ¿Puede haber, incluso, condiciones personales que hagan muy difícil que ninguna condición laboral objetiva me satisfaga realmente?
·                     Y si me desvinculo y mis compañeros consiguen alguna mejora debido a la eficacia de la huelga y a lo que ellos han perdido, ¿no sería justo que yo me desvinculara del beneficio que voy a obtener gracias a su pérdida?
·                     ¿Les debería yo algo a ellos en caso de que yo ganara algo gracias a lo que ellos han perdido? ¿No sería justo que yo contribuyera con mi beneficio a paliar, al menos en parte, sus pérdidas?
.     ¿Tiene sentido que en una empresa se puedan desvincular de una convocatoria de huelga trabajadores que, en caso de que la huelga consiga un resultado, van a quedar vinculados a ese resultado?

Foto: Mertxe Peña
Llegados a este punto, descarté desvincularme por esta razón, pero había otras preguntas que me rondaban:
·                     ¿Qué está por encima: mi obligación y responsabilidad contraída con mi empresa y, sobre todo, con el alumnado (y padres) o el derecho de hacer huelga para conseguir unas mejoras?
·                     ¿Es justo utilizar al alumnado (y padres) como medio para conseguir un fin personal o colectivo?
·                     ¿Debo resarcirlos de alguna manera por el perjuicio ocasionado?

¡Uf! Al final, me encontré como el saltamontes de la foto superior, enredado en una mosquitera de dudas y preguntas, y decidí participar en la votación y abstenerme en la misma. Pese a todo, las tribulaciones continuaron:
·                     Si los trabajadores o sindicatos piensan sobre la patronal, más o menos, eso de que "tenéis dinero pero os lo queréis gastar en otra cosa y no en pagarnos más y mejorar nuestra situación"; y, a su vez, la patronal piensa, más o menos, eso de que "tenemos otras prioridades y, en realidad, lo que queréis es trabajar menos y ganar más", ¿nadie ha inventado una forma de gestión gracias a la cual sea posible, si no eliminar, disminuir esos prejuicios y desconfianzas?
·                     ¿Nadie ha "innovado" (perdón por la palabra) cómo generar confianza sin tener que recurrir exclusivamente al "confío en ti y te creo" o "no confío en ti ni te creo"?
.     Significan algo conceptos como "misión compartida" y "transparencia en la gestión" o son meros palabras vacías de contenido? 
·                     ¿Tengo algún vínculo con mi empresa que vaya más allá del mero contrato de trabajo? 
·                     ¿Tienen la patronal y los trabajadores algún interés común?

miércoles, 2 de enero de 2019

EL JUEVES 3 DE ENERO, CAFÉ FILOSÓFICO

Café filosófico del 27 de diciembre. Foto: Ana Telleria
En el café filosófico del pasado jueves 27 de diciembre Se propusieron tres temas:
  • ¿Qué nos depara el hoy? (que acabó siendo "¿Qué nos depara el futuro?")
  • ¿Qué es la muerte?
  • ¿Qué nos enseña más: la vida o la escuela?
Se eligió por votación el primero y se ofrecieron diversas respuestas en torno a las cuales reflexionamos. El mañana nos depara:
  • Un grave enfrentamiento ideológico entre la izquierda y la derecha.
  • Guerras por recursos básicos como el agua.
  • Crispación, entendida como una sociedad compuesta por gente descreída.
  • La destrucción medioambiental, tanto de la agricultura como de especies animales.
  • Una guerra entre el bien (la paz, la abundancia...) y el mal (la guerra, el hambre).
Tras este panorama un tanto apocalíptico, también se expresaron ideas más optimistas:
  • Una mayor igualdad entre hombres y mujeres.
  • La esperanza de que un grupo minoritario de personas encabece un despertar y concienciación de la gente para que todo lo apuntado no ocurra.
Este último punto dio a pie a hablar sobre la esperanza, y si esta tenía algún fundamento o era una simple palabra hueca y vacía de contenido, más propia de un pensamiento desiderativo o voluntarista.

Café filosófico del 27 de diciembre. Foto: Ana Telleria
La sesión contó con algunos incondicionales (Mikel, Pili, Lourdes) a los que agradezco su constancia y paciencia, y con otros nuevos asistentes, a los que también agradezco su valentía. A algunos de estos últimos les chocó la metodología un tanto exigente del diálogo, con requisitos como pedir el turno para hablar y esperar a que se lo den (y controlar la ansiedad de hablar), responder a la pregunta y atenerse a ella, resumir en una frase de doce palabras lo expresado en cien o doscientas, poner ejemplos concretos de conceptos abstractos, expresar en un concepto determinada idea, fundamentar y argumentar las ideas, hacerse consciente de posibles contradicciones, reformular lo dicho por otra persona... En fin, requisitos necesarios para que la sesión discurra por los cauces filosóficos con el objetivo de aprender a pensar de manera crítica y autocrítica y depurar el pensameinto. De esta manera evitamos que el diálogo sea una simple tertulia o debate. Gracias también a Ana Telleria, quien, además de participar en el café, hizo las fotos.

El jueves 3 de enero, habrá también café filosófico. A las 18:30 en el salón de actos de la casa de cultura de Zumarraga.