viernes, 14 de septiembre de 2018

BENAVENTE: EL BIENESTAR SOCIAL Y LA FILOSOFÍA

Café filosófico de Benavente, 3 de agosto de 2018 (Foto: Mertxe Peña)
Tercer verano filosófico en Benavente desde que hace tres años comenzamos organizar sesiones de filosofía para niños y cafés filosóficos. Y todo gracias a los participantes que se han acercado hasta los cafés y a Antonio Vega, concejal de Educación y Bienestar Social, quien, otro año más, ha acogido con entusiasmo y generosidad la iniciativa. Por cierto, no sabéis cómo me gusta que los diálogos filosóficos, por lo menos en Benavente, entren dentro del ámbito del "Bienestar Social". Porque realmente la filosofía no nació en el ámbito académico, sino como una actividad crítica y reflexiva (y callejera) para buscar, al margen de cómo entienda cada uno la vida virtuosa y feliz, lo que puede haber de universal en esa búsqueda, una sabiduría orientadora de ese bienestar, tanto individual como colectivo. Pero lo que he comprobado después de unos cuantos cafés filosóficos, es que el mero hecho de reflexionar y dialogar con profundidad y rigor sobre temas que nos interesan o inquietan produce bienestar, porque responde a la necesidad humana de convivir racionalmente y, por lo tanto, ir más allá de una mera coexistencia superficial que evita, precisamente, profundizar en los asuntos básicos sobre los que construimos nuestra convivencia. Yo suelo notar al final de las sesiones una cierta satisfacción moral, como si los participantes, pese a las dificultades y el esfuerzo que conlleva participar en un café filosófico, tuvieran la sensación de haber cumplido un deber personal (mi autorrealización como ser racional) y un deber social (comprometerme con mis conciudadanos en la búsqueda de un consenso razonable sobre temas que nos atañen).

Café filosófico, Benavente, 24 de agosto de 2018 (Foto: Mertxe Peña)
Este años hicimos las sesiones en la casa de Solita (Casa de Solita) y contamos con aire acondicionado, agua y hasta un café con hielo la tarde que la sesión coincidió con la Feria del Libro de Benavente (Feria del Libro).Fijaos en la preciosa puerta y entrada de la foto. ¡Ah, Lourdes, muchas gracias por enseñarnos la casa.

Una de las cosas que me sorprendió de las sesiones del 27 de julio y del 3, 17 y 24 de agosto fue el interés, la inquietud y curiosidad de los participantes. Lo digo porque, cuando vamos a elegir el tema del diálogo, dejo un tiempo para que la gente vaya haciendo propuestas. Pues bien, mirad la cantidad y calidad de las preguntas que se propusieron en las cuatro sesiones. Las cuatro últimas son las que se eligieron en cada una de las sesiones. Además, mucha gente me suele preguntar de qué hablamos en "esas reuniones". Pues fijaos:


¿Qué el ser humano?
¿Qué puedo decir? (¿Hasta dónde llega la libertad de expresión)?
¿Puede una persona ser más que otra?
¿Deberíamos aceptar a todas las personas en igualdad de condiciones?
¿Están legitimadas las masas ignorantes para contrariar las decisiones de los expertos formados?
¿Es justa la sentencia a Juana Rivas?
¿Cómo adaptarnos a la nueva sociedad?
¿Por qué en el siglo XX la sociedad sigue siendo tan machista?
¿Hay algún caso en que la muerte sea justa?
¿Cómo estimular a las personas para que piensen?
¿Por qué el hombre necesita creer en determinadas ideologías?
¿Por qué se fomenta al materialismo en detrimento del espiritualismo?
¿Por qué la filosofía no tiene certezas?
¿Por qué humanizamos a las mascotas?
¿Por qué tenemos un yo tan grande y un nosotros tan pequeño?
¿Hacia dónde van las pensiones?
¿Es importante aprender a gestionar las emociones?
¿Por qué tendemos a tomar como verdad absoluta lo que creemos?
¿Por qué nos cuesta tanto incluir en la sociedad a personas con discapacidad?
¿Es bueno gestionar las emociones?
¿Qué aporta a la persona la dimensión espiritual?
¿Qué es la felicidad?
¿Tiene la cultura el mismo valor hoy que antes?

Preguntas elegidas:
¿Para qué educamos?
¿Somos libres los seres humanos? 
¿Cuál es el fin de la religión?
¿Caminamos hacia una sociedad cada vez más superficial?

Tengo que confesar que me sorprendió gratamente la inquietud filosófica que he encontrado en Benavente a través de todas estas preguntas. Preguntas tan diversas pero que constituyen la materia prima de la filosofía y las puertas de entrada al pensamiento y al diálogo profundo. 

(Continuará)



viernes, 20 de julio de 2018

CAFÉS FILOSÓFICOS: LO MEJOR Y LO PEOR

Fotografía: Mertxe Peña
Lo peor, el calor. He llegado a asarme en ese mismo local en invierno debido al calor que desprendían los radiadores de la calefacción y nos hemos asado también en julio debido igualmente al calor húmedo que padecemos aquí y que va aumentando con la conversación. Una pena que la Casa de Cultura no cuente con algún aula o local refrigerado para poder pensar y conversar sin sudar.

Lo mejor, la actitud de los participantes. Exceptuando una persona que el último miércoles salió decepcionada porque vino con unas expectativas distintas, el resto de participantes han valorado que exista un foro presencial donde quien quiera pueda acudir a pensar y dialogar con cierto rigor sobre temas de diversa índole personal o social. Eso es lo que yo ya había detectado: que hay un sector de la ciudadanía, con una actitud crítica e inconformista y que se ha ido desengañando de los foros de las redes sociales, que necesita espacios donde practicar la filosofía, el sentido crítico y el librepensamiento, algo esencial para vivir personalmente con cierta dignidad y percibir la democracia como un espacio de compromiso y una experiencia comunicativa entre ciudadanos que quieren pensar por sí mismos.


Por eso, el café filosófico no es un lugar donde el filósofo hable y diga a la gente allí reunida qué debe pensar o cómo debe vivir. Bastante bombardeados estamos ya de, como diría Kant, tutores que nos dicen cómo hacer absolutamente todo. La filosofía, en cambio, solo pretende que te emancipes, que te hagas cargo de ti mismo, que te apropies de tu capacidad de pensar y que lo hagas con conciencia y con rigor. Y que contrastes tus ideas con las de otros. Por eso me gusta cuando alguna participante echa en falta algo de discordia y desacuerdo. Claro, un café filosófico no es un lugar donde decir amén a lo que dicen los demás en medio de beatíficas miradas, sino un lugar donde vas a a contrariarte con lo que dicen los demás, donde vas a contradecirte, a dudar de tus ideas y a marcharte pensativa porque algo que tú creías cierto, ya no lo es tanto. Pero estamos tan cómodamente instalados en lugares comunes y políticamente correctos... 

El lema de la filosofía es tan sencillo y complejo a la vez: piensa, piensa, piensa. Sencillo porque todo el mundo piensa y complejo porque no todo el mundo piensa de manera filosófica, es decir, de manera eficaz, ordenada, lenta, metódica y rigurosa. Pues eso es lo que pretendemos hacer en los cafés filosóficos.

Fotografía: Mertxe Peña
Como es habitual, en los cafés de julio se propusieron distintos temas y se eligió por votación cuál tratar. Por una parte abordamos la pregunta de si debemos comprometernos de alguna manera con nuestra sociedad. El acuerdo fue bastante unánime: sí, debemos comprometernos y el compromiso consiste en asumir la responsabilidad de mejorar la sociedad, lo cual puede llegar suponer, como dijo alguien, dar un sentido a la vida. Sin embargo, fue curiosa la idea a la que llegamos de que se puede mejorar la sociedad cambiando aspectos de ella o conservando otros. Hubiera sido interesante profundizar en qué cosas hay que cambiar y cuáles hay que conservar.

También abordamos la cuestión de si es posible llegar a aceptar la propia muerte. Aunque también hubo bastante acuerdo, trabajamos con varios conceptos: aceptación y su diferencia con "onartu", la resignación, la necesidad de eliminar la disyunción entre ambas posturas y hablar de momentos de negación, resignación y de aceptación y serenidad ante una experiencia tan única, tan intransferible y tan necesaria.

Solo me queda agradecer a todos los asistentes que en junio y julio se han acercado a algún café filosófico y que, en total, habrán sido unos 25. Teniendo en cuenta que cuando el año pasado me propuse llevar a cabo la iniciativa, contemplaba la posibilidad de que no se hiciera debido a que no fuera nadie o casi nadie, me parece todo un éxito. Así pues, gracias a Marisa A., Lurdes, Luis, Maite, Jaione, Conchi, Pello E., Marisa L. Mikel, Javier M., Alberto, Bea, Carmen, Pili A., Pili B., Igarki, Sorkun, Blanqui, Ekaitz, Joxe, Gorka, Koldo, Javier… y creo que me dejo a alguien.
Gracias especiales a Mertxe, mi mujer, por participar y, además, hacer las fotos de las sesiones.


Fotografía: Mertxe Peña

martes, 17 de julio de 2018

HOY, ÚLTIMO CAFÉ FILOSÓFICO

Hoy a las 19:00 horas y en la Casa de Cultura de Zumarraga llevaremos a cabo el último café filosófico del verano en torno a uno de estos temas u otros que se propongan:

- ¿Queremos seguir siendo los hombres y mujeres diferentes en algo?
- ¿En qué consiste la buena educación? 
- ¿Es posible aceptar la muerte propia o la ajena?
- ¿Son el capitalismo y la globalización la esperanza o la amenaza para el futuro?

   








domingo, 1 de julio de 2018

¿QUIÉN SOY YO?

El primer café filosófico lo iniciamos a partir de una experiencia común: por una parte, experimentamos que vamos cambiando y, a la vez, que hay algo que no cambia, una entidad que se mantiene idéntica, un yo que permanece invariable pese a los cambios. Pues bien, ¿en qué consiste ese yo que parece que se mantiene idéntico e invariable pese a todos los cambios que vamos experimentando a lo largo de la vida?

Inmediatamente alguien propuso una vía negativa para definir quién soy yo: no sabemos ni podemos saber quiénes somos pero sí sabemos, en cambio, quiénes o qué no somos. Sin embargo, esta vía presentó alguna dificultad de comprensión y no tuvo más recorrido, aunque sería interesante retomarla.

Otros dos conceptos utilizados para aproximarnos al yo fueron los de “conciencia” y “memoria” , es decir, el yo sería una conciencia que se recuerda a sí misma, un yo que recuerda que es el mismo yo quien sufre los cambios. Pero al asociar la identidad con la memoria, surgió el problema de la pérdida de la memoria y, en consecuencia, de la pérdida de la identidad. Si la identidad consiste en un yo que recuerda que es un yo, y si el yo deja de recordar que es un yo, pierde su identidad. Esta idea, sin embargo, resultó incómoda: ¿cómo va a depender mi identidad de que yo recuerde o no que yo soy yo? Yo sigo siendo yo aunque no recuerde que soy yo. Y también resultó difícil de asimilar al concretarse el problema con las personas con Alzheimer. ¿Tiene identidad (al margen de su nombre e identidad “oficial”) una persona que ni siquiera recuerda quién es? ¿Tiene la conciencia algún recóndito mecanismo que siga dando a esa persona un sentido de sí misma aunque pierda el recuerdo de quién es?

Ante esta cuestión apareció otra dimensión de la identidad, una dimensión que remarca el carácter social del ser humano: yo no soy solo yo porque sea un yo para mí (conciencia y memoria), sino que soy un yo porque soy un yo para los demás. Mi identidad me la otorgan los demás. Aunque haya perdido mi identidad para mí, sigo siendo un yo para quien me reconoce como tal, e incluso, como se añadiría más tarde, para quien me recuerde como tal una vez muerto.

Pero ¿cuándo empiezo yo a ser yo y cuándo dejo de serlo? Aquí también se abrieron varias posibilidades. 1) Mi identidad empieza con mi nacimiento (¿o concepción?) y termina con mi muerte. 2) Mi identidad  empieza con mi nacimiento y no termina con mi muerte, pues mi identidad perdura a la muerte del cuerpo. 3) Mi identidad preexiste a mi nacimiento y “postexiste” tras mi muerte, pues hay una consciencia superior que de alguna manera la contiene.

Aparecido el término “consciencia”, se intentó diferenciarlo del término “conciencia”, lo cual nos llevó a la cuestión de si los animales y las plantas también tienen conciencia. Salimos del problema sin acuerdo y trayendo a colación las tres almas aristotélicas.

Tras los dos primeros cafés, una participante planteó en el tercer café una cuestión para ella inquietante por su propia experiencia: por qué no podemos convertir con palabras lo que queremos decir. Hubo varias hipótesis para explicar este fenómeno. Una causa psicológica o educacional, es decir, un impedimento en la niñez para poder expresarnos abiertamente que provoca una especie de bloqueo a la hora de expresarnos. Una causa lingüística, o sea, no dominar el lenguaje. Y una tercera causa más metafísica: no podemos decir con palabras algunas cosas porque las palabras intentan referirse a cosas que no se pueden decir con palabras, pues hay una realidad que no se deja “decir”.

Tras esa indagación, se cambió drásticamente de tema y otra participante expuso su preocupación por la inmigración.  Salió el tema de la diversidad cultural como un factor que dificulta la convivencia, también apareció el miedo a “lo de fuera”, a que vengan muchos inmigrantes y nos cambien. Hasta que una participante mostró su sorpresa ante la forma en que los inmigrantes defienden y mantienen “lo suyo”. Ahora bien, pregunté yo, ¿qué es lo suyo? ¿Es solo otra forma de vestir, otras creencias, otra lengua… o es algo más? Y caímos en la cuenta de que ese algo más se trata (¿adivinas?) de la identidad, entendida ahora como todo aquello que nos identifica y con lo que nos identificamos. Y, paradójicamente, tanto ellos que vienen, como nosotros que estamos aquí, participamos del mismo miedo (por algo somos semejantes aun siendo distintos): el miedo a perder nuestra identidad, ese yo que hace que yo sea yo. Algunos de esos factores citados fueron también: la comunidad (pueblo, nación…) la lengua y cultura, las creencias religiosas o ideológicas, el cuerpo, la profesión, los hechos y acciones, la familia, los genes…

Una vez que salió el tema de la cultura y de la diversidad cultural, se planteó el binomio naturaleza-cultura en el ser humano y el hecho de si la cultura, en general, aporta, además de identidad, dignidad a la persona, lo cual nos llevó a diferenciar las culturas…

Como podéis ver, el asunto de la identidad dio mucho de sí, está más presente de lo que uno cree y dejó entrever otros muchos asuntos que se aparcaron.

Os doy las gracias a quienes participasteis en estos tres primeros cafés filosóficos: Marisa A., Lurdes, Luis, Maite, Jaione, Conchi, Pello E., Marisa, Mikel, Javi, Alberto, Bea, Carmen… (espero no dejarme a nadie). 

Y os invito a continuar los miércoles 4, 11 y 18 de julio en el mismo sitio, pero de 19:00 a 20:30. Los temas serán los siguientes:

-¿Queremos seguir siendo hombres y mujeres diferentes en algo?
-¿En qué consiste la buena educación?
-¿Debemos comprometernos de alguna manera con la sociedad?
-¿Es posible aceptar nuestra muerte?

¡Y prometo acordarme de sacar alguna foto!

martes, 26 de junio de 2018

ALGUNAS EXPERIENCIAS FILOSÓFICAS

Fotografía: Mertxe Peña
Interesantes e intensos los cafés filosóficos del 8, 15 y 22 de junio. Los dos primeros (y sin quererlo el tercero también) giraron en torno a la identidad: ¿Quién soy yo?¿En qué consiste mi identidad? ¿Hay un yo que se mantiene idéntico pese a los cambios  o no existe tal yo y solo somos un conjunto de transformaciones?

Antes de hablar sobre el contenido de las sesiones, me gustaría compartir algunas experiencias que vivimos esos días.

Experiencia 1. Algunos participantes que vinieron con miedo por el adjetivo “filosófico” se convencieron de que es posible pensar filosóficamente sin tener ni idea de filosofía. 

Experiencia 2. Fue el primer día y la primera intervención: alguien habla, alguien no entiende a quien ha hablado, éste se lo vuelve a explicar, la otra persona sigue sin entender. Es decir, ¿por qué cuando yo creo que hablo claro alguien no me entiende? En el tercer café volvimos a esta cuestión e indagamos en ella. Por eso hago hincapié en la lentitud, la escucha y la reformulación como formas de asegurar que nos vamos entendiendo.

Experiencia 3. Una nueva participante subrayó la grata experiencia de haber encontrado un lugar donde poder explicarse sobre un tema que se elude en la vida cotidiana pero que nos atañe tanto como es la pregunta por uno mismo. Este es, precisamente, uno de los objetivos de los cafés: ofrecer esa posibilidad. Somos seres pensantes y seres lingüísticos que necesitamos, claro que sí, explicarnos.

Experiencia 4. Apareció, cómo no, otra vez, la relación entre el pensamiento y el lenguaje debido, por una parte, a la dificultad de encontrar las palabras adecuadas para articular nuestros pensamientos y, por otra, a la dificultad de definir las palabras que utilizamos habitualmente y establecer diferencias con otras palabras. Así ocurrió con términos como “conciencia” y “consciencia”, “identidad” y personalidad”, “cultura”,“dignidad”, etc.
Fotografía: Mertxe Peña

Experiencia 5. Curiosa ha sido también la experiencia de topar con lo inefable, es decir, de no poder convertir en palabras determinadas intuiciones o ideas por considerar que se refieren a una realidad que está más allá de lo expresable. Es lo que Wittgenstein llamaba el ámbito de “lo místico”, sobre el cual recomendaba, por cierto, guardar silencio.

Experiencia 6. Pensar filosóficamente requiere aprender a hacerse responsable de lo que uno piensa y dice y, sobre todo, de sus implicaciones. Nuestras ideas no están aisladas en nuestra mente, están conectadas entre sí y, por lo tanto, es posible que caigamos en contradicciones, que digamos una cosa que no es coherente con otra. Estas contradicciones son inevitables y necesarias para aprender a pensar con rigor y con sentido autocrítico. No recuerdo quién dijo que solo las bestias y los dioses no pueden ser “filósofos”, es decir, amantes de la sabiduría: las unas porque no pueden acceder a ella, los otros porque ya la tienen. Solo es el hombre está en medio, entre la ignorancia y la sabiduría. Basta con empezar a pensar para caer en contradicciones. Lo inteligente (y lo sano desde un punto de vista mental) es aprender a detectarlas, aceptarlas y superarlas.

Experiencia 7. Otra nueva participante, al no conocer el carácter lento del diálogo filosófico, experimentó algo habitual en nuestra cultura debido a nuestro estilo “acelerado” de vida: que no avanzábamos. Pero en los cafés filosóficos no pretendemos llegar a ningún sitio concreto. Es una exploración en torno a las ideas que manejamos. Por supuesto, casi siempre alguien llega, siguiendo con el símil de la exploración, a algún claro,  a alguna una idea que, por alguna razón relacionada con su experiencia o situación, es especialmente significativa y clarificadora, pero como un lugar de paso al que se llega sin querer.

Fotografía: Mertxe Peña
Experiencia 8. Alguien dijo que, en lugar de salir con respuestas, salía de la sesión con más preguntas. Y otro añadía que había entrado con unas ideas muy claras sobre el tema y que al poco tiempo se le habían desmoronado como un castillo de cartas. Es así: la filosofía nos aporta muy pocas certidumbres y muchas preguntas, pero sí nos ayuda a entender mejor las preguntas que nos hacemos y, sobre todo, a entendernos mejor a nosotros mismos en relación con las inquietudes filosóficas que, más consciente o inconscientemente, todos tenemos.

Experiencia 9. Otro participante más veterano puso de relieve que en los cafés había pensado en cosas que no había pensado nunca. ¡Claro! La filosofía nos lleva a territorios ignotos, sorprendentes, impensables, que ni sospechábamos que existían, incluso vertiginosos, pues en ocasiones visitamos sus  límites. Todo amante de la filosofía es un aventurero que tiene la valentía de salir del modelo mental en el que vive. No en vano Kant formuló la actitud filosófica como un “atreverse” a pensar por uno mismo, pues era consciente de que la tendencia mayoritaria era (y sigue siendo) la contraria, la de no salir de mis propias ideas para no sentir miedo o inseguridad.

Ni qué decir que a mí me satisface mucho escuchar estas experiencias cuando al final de cada sesión les pido a los participantes que hagan una valoración de la misma.

Así pues, ¡bienvenidos a la filosofía!

Otro día hablaré de las ideas que surgieron en torno a la identidad.


viernes, 1 de junio de 2018

CAFÉS FILOSÓFICOS DE VERANO


   - ¿Te apetece pensar y dialogar en grupo con libertad y cierto rigor?

 - ¿Quieres reflexionar sobre tus propias ideas para entenderte y entender mejor a los demás?

- ¿Quieres desarrollar tu pensamiento crítico?

- ¿Te gusta profundizar sobre temas actuales o intemporales?

Te invitamos a hacerlo en los cafés filosóficos de verano:

- Viernes 8, 15 y 22 de junio y miércoles 4, 11 y 18 de julio
- De 18:00 a 19:30
- Salón de Actos de la Casa de Cultura de Zumarraga

En cada sesión se podrán proponer distintos temas o preguntas o, en caso contrario, elegir uno de los siguientes: 


- ¿Quién soy yo? ¿En qué consiste mi identidad?
- ¿Es posible ser apolítico? ¿Vamos hacia una sociedad despolitizada?
- ¿Ha vencido la funcionalidad a la belleza?
- ¿Queremos seguir siendo los hombres y mujeres diferentes en algo?
- Vascos: ¿tiene remedio lo nuestro?
- ¿”Otro mundo es posible” o es solo una frase bonita?
- ¿Qué está pasando en la educación de niños y jóvenes?
- Tecnología: ¿más liberados o más dominados?
- ¿Ha muerto Dios o solo está dormido?
- ¿Para qué trabajamos?
- ¿Es posible aceptar la muerte propia o la ajena?
- Capitalismo y globalización: ¿esperanza o amenaza?
- 

sábado, 13 de enero de 2018

URTE (ETA BIZITZA) BERRI ON, JOXEAN ARTZE!

Los días previos al 8 de enero, día en que me reincorporaba al trabajo, comencé a hojear los dos últimos libros del poeta Joxean Artze con la intención de elegir un par de poemas con los que felicitar el año nuevo a mis alumnos. De hecho, procuro leerles o que lean de vez en cuando algo de poesía para que descubran que hay un mundo expresivo más allá del lenguaje ordinario (en los dos sentidos) y de las situaciones diarias en las que la comunicación es un tanto impostada y meramente instrumental. Un mundo expresivo de intuiciones y destellos, imágenes y simbolismos, sugerencias y visiones que rompe los límites y las cadenas de las palabras cotidianas y los significados establecidos.


Joxean Artze y el grupo Hits & Fits en el recital de 1994
Foto: Jesus Mari Uriarte
Y, como si de una premonición se tratara, a la vez que hojeaba sus libros, yo ignoraba que Joxean Artze se disponía a vivir sus últimas horas. Me unía a él una relación de amistad desde que en el año 1994, junto a otros compañeros del grupo cultural Hits & Fits, participamos, tal y como podéis ver en las fotos, en su recital poético y audiovisual "Mundua gizonarentzat egina da, baina ez gizona munduarentzat" (El mundo está hecho para el hombre, mas no el hombre para el mundo). Durante estos años intenté aprender lo máximo de él, tanto de nuestras conversaciones como de sus libros, donde expresaba de una manera propia esa sabiduría perenne que ha perdurado a través de los siglos en distintas tradiciones espiritualistas filosóficas y religiosas, desde la cual criticaba también de forma radical la deshumanización y la pérdida de valores universales de la sociedad actual, así como, en un plano más local, la pérdida de la identidad cultural vasca que se manifiesta, sobre todo, a través del euskara, idioma al que supo extraer una renovada fuerza y posibilidades expresivas sin desconectar, a la vez, de ese carácter o sentido profundo y primigenio de lo vasco ("euskal sena").

Joxean Artze en el recital que hicimos con él en el año 1994.
Foto: Jesus Mari Uriarte
Quien quiera entrar en su mundo, le recomiendo leer (y releer) "Ortzia lorez, lurra izarrez" (algo así como "Un firmamento de flores, un mundo de estrellas"), "Mundua gizonarentzat egina da, baina ez gizona munduarentzat" (antes mencionado), así como sus dos últimos libros: "Heriotzaren ataria dugu bizitza" ("La vida es el umbral de la muerte") y "Bizitzaren atea dukegu heriotza" ("La muerte será la puerta a la vida"). Esperemos que los libros que debían seguir a estos (y que ni él mismo sabía cuántos serían debido a la prolífica inspiración con la que había vivido estos últimos años) vayan viendo la luz. Recomiendo también no solo leer los poemas, sino "visitarlos", es decir, coger el libro (hechos con mucho mimo y casi artesanalmente), tocarlo, acariciarlo, hojearlo, leer el poema despacio, dejándote llevar por el ritmo, la musicalidad y los sonidos, apreciarlo, volver sobre él otro día, relacionarlo contigo, con tu vida o con tu tiempo, degustarlo, relacionarlo con el anterior o posterior (el orden de los poemas nunca es casual o arbitrario)...

Ez adiorik, Joxean, no voy a ponerte en el compromiso de que, si hay esa otra vida en la que tú tanto creías y cuya prueba era la existencia del Amor, me envíes una señal. Si es tal y como tú creías, espero que algún día podamos volver a darnos uno de esos abrazos lentos y reconfortantes que nos dábamos cada vez que nos volvíamos a encontrar. Si no es así, si no hay nada más allá y solo venimos de una nada eterna para volver a otra, me alegro de haber coincidido contigo, entre nada y nada, y te agradezco todo lo que generosa y entrañablemente nos diste.

Os dejo con los poemas que elegí para felicitar el año a mis alumnos. Me he tomado la licencia de traducirlos al castellano. ¡Feliz año 2018! 




jueves, 19 de octubre de 2017

PLATÓN EN CATALUÑA

Foto: Mertxe Peña
Algún que otro alumno ha sacado el asunto de Cataluña y me ha preguntado si la filosofía tiene alguna solución. He sentido mucho decepcionarlo, pero le contestado que la filosofía, más que soluciones, es un marco desde el que plantear cuestiones y preguntas y, de vez en cuando, dar alguna respuesta que, por supuesto, deja la puerta abierta a nuevas preguntas. Ahora bien, le he dicho, ¿cuál sería la actitud filosófica desde la que afrontar una situación así o similar? En eso sí que puedo darte algunas pistas:
  • No tengas prisa por tener una opinión total y definitiva al respecto ni por posicionarte ya en un bando. La filosofía requiere tiempo para pensar y analizar lo que se hace, se dice y se piensa... y vivir en la duda y en la crítica racional, más que en las certezas. Si alguien te pregunta tu opinión o que te posiciones (y lo hace de forma sincera, pues hay mucha gente que te preguntará tu opinión para darte ella la suya) y no lo tienes claro, di, sencillamente, no lo sé, no lo tengo claro.
  • Tampoco tengas miedo de cambiar de opinión, pues lo más importante de las opiniones no son las ideas que defendemos, sino los argumentos o razones que damos para defender una postura u otra. Y puedes buscar o encontrar argumentos mejores y peores que hagan que tu opinión oscile de una opinión a otra. 
  • Ten mucho cuidado con las ideologías (nacionalismo, comunismo, liberalismo...), ya que te "ahorran" pensar por ti mismo y te ofrecen posiciones en "pack", es decir, si eres de una ideología o partido X, tienes que estar a favor de todo lo que diga y haga ese partido o su líder y en contra de todo lo que diga y haga el otro. Sin embargo, es posible estar en una posición y, a la vez, estar de acuerdo con algo que se diga o haga desde la posición contraria.
    Foto: Mertxe Peña
  • Tampoco hagas caso de lo políticamente correcto, o sea, de las ideas dominantes en una sociedad o en un sector de ella. Ya sé que no es fácil salirse de lo que la "mayoría" piensa (o más se oye) y que fuera del rebaño hace mucho frío, sobre todo a tu edad, pero la actitud filosófica no consiste en quedar bien ante los demás para no incomodarlos o en dar cierta imagen para que piensen que yo también soy de los suyos y me acepten, sino en ser fiel a tus ideas y coherente con ellas.
  • Intenta mantener la honestidad intelectual, aunque lo que veas a tu alrededor sea justo lo contrario. ¿Quieres ser honesto? Pues bien, no mientas ni engañes a sabiendas, no creas o justifiques algo solo porque refuerza tu posición, no niegues algo evidente ni escondas o manipules información porque debilita tu posición, no exageres ni tergiverses las cosas para tener razón, no insultes ni denigres a quien no piensa como tú, no seas dogmático si no estás seguro de algo, no juegues sucio y cambies los significados de palabras y conceptos que ya estaban establecidos para que signifiquen lo que a ti te interesa que signifiquen. Como somos seres simbólicos, el lenguaje es la casa del sentido. Si las palabras pierden su sentido o se lo cambiamos, se extiende la sensación de absurdo y el diálogo es imposible no porque no podamos hablar, sino porque podemos utilizar las mismas palabras y, sin embargo, tener la sensación de que hablamos idiomas distintos, tal y como podrás comprobar. 
  • No olvides que en la historia de la humanidad ha habido y sigue habiendo determinadas ideas muy significativas para algunas personas. Una de ellas es, por ejemplo, la idea de Dios, que responde a la pregunta sobre el sentido de la vida. Otra de ellas, que es la que se juega aparentemente aquí, es la que responde al problema de la identidad, de quién soy yo y quiénes son "los míos" (y, por lo tanto, quiénes no son los míos). Y esa es la idea de pueblo o de patria, como ya habrás adivinado, que mucha gente utiliza para definir su identidad más profunda. Estas ideas son muy delicadas e importantes para algunas personas, pero no creas que en política es oro todo lo que reluce, es decir, detrás de los altisonantes y grandilocuentes principios que oirás reiteradamente (libertad, democracia, justicia, derecho, dignidad...) suele haber otros intereses más "bajos", más propios del alma "concupiscible" platónica (tapar asuntos sucios, esconder incompetencias o errores, conseguir más dinero, más poder, más votos...).
Foto; Mertxe Peña
  • Como ya sabes por Platón y los problemas que tuvo la democracia ateniense del siglo V a. C. en la que él vivió, y que ya hemos estudiado, uno de los problemas de la democracia es la demagogia, es decir, rehusar a argumentar racional y honestamente y levantar las pasiones y emociones de la gente (miedo, rabia, orgullo, venganza...),  y convertirla en masa manipulable. Y el tema de la identidad es para algunas personas muy "emocional". Sentir emociones es inevitable, claro, pero, como también sabes por Platón, es la razón y su virtud, la prudencia en las decisiones, quien debe gobernar, tanto a cada persona como a una comunidad. Así que, en principio, desconfía de quien hable con las tripas.
  • Por último, hay tres valores esenciales que también son imprescindibles en los conflictos. El primero es la responsabilidad: en lugar de culpar al otro de la situación o ir de víctima, me puedo preguntar: ¿cómo estoy contribuyendo yo a este problema?, ¿cuál es mi aportación?, ¿qué podría hacer o no hacer para mejorarlo? El segundo es la humildad: en lugar de considerar que la verdad total está en mi bando, podría considerar que mi perspectiva del asunto es, por definición, parcial y, por lo tanto, ¿qué puede haber de válido en la otra perspectiva que pueda integrar en la mía y ver así el problema desde una perspectiva más amplia? Por último, la integridad: pese a las circunstancias adversas o a los sentimientos de agravio, humillación, rencor, venganza... hacia quien no piensa como yo, ¿cómo puedo mantenerme íntegro, honesto y actuar con buena voluntad?


viernes, 22 de septiembre de 2017

VERANO FILOSÓFICO EN ZAMORA

Café filosófico en el Parador de Benavente (Foto: Mertxe Peña)
Después de los cafés filosóficos de julio en Zumarraga, en agosto organicé un par de cafés filosóficos y un par de sesiones de filosofía para niños en Benavente. Por segundo año consecutivo, la iniciativa fue bien acogida por parte del ayuntamiento y, en concreto, por parte de Antonio Vega, concejal de Educación.

Los cafés se llevaron a cabo en el Parador Nacional de Benavente. En un principio, en una sala para unas 20 personas. Sin embargo, viendo que a la hora del inicio seguía llegando gente, se decidió trasladar la sesión al bellísimo Salón del Artesonado que veis en la foto, que ocupa la Torre del Caracol, una de la partes más representativas que queda en pie del Castillo de la Mota de Benavente.


Filosofía para niños en Benavente (Foto: Mertxe Peña




Tengo que destacar algo que no suele ser muy habitual, y es que el concejal asistió él mismo a un café filosófico y a una sesión de filosofía para niños. Lo podéis ver en la sesión con los niños, sentado a mi lado, en el colegio Fernando II. 

El primer café giró en torno al tema de la verdad y en el segundo abordamos un tema muy jugoso y que dio mucho de sí: por qué a los eventos culturales en general (y a los cafés filosóficos también) acude una mayoría de mujeres y una minoría de hombres. 

Asimismo, debido a la buena impresión que causó la iniciativa, los participantes le pidieron que diera continuidad a los cafés filosóficos, a lo que él se comprometió buscando a una persona por la zona.

Os dejo un par de artículos periodísticos:

miércoles, 6 de septiembre de 2017

CONFERENCIA SOBRE EL DEPORTE Y LOS VALORES EN TOLOSA

El martes 12 de setiembre daré una conferencia sobre el deporte y los valores en Tolosa por iniciativa de la sección de Pelota del Tolosa Club de Fútbol. Será en euskara.



viernes, 21 de julio de 2017

CAFÉS FILOSÓFICOS: ALGUNAS CONCLUSIONES Y REFLEXIONES

Un momento del café filosófico del día 19 de julio. Fotografía: Mertxe Peña
El pasado miércoles 19 llevamos a cabo el último café filosófico de julio en Zumarraga. En esta ocasión nos reunimos 16 personas en torno a la pregunta de si hay que cultivar la dimensión espiritual. Si queréis ver el contenido de la sesión, tenéis el enlace debajo de la taza de café de la derecha.

Por mi parte, me gustaría sacar algunas conclusiones y hacer algunas reflexiones sobre la forma en que se han desarrollado estos cafés y otras experiencias similares:

·        Hay un sector de la ciudadanía que echa en falta algo que es inherente a la propia convivencia y a la propia democracia: un lugar donde pensar, reflexionar y argumentar en torno a los problemas y asuntos que se abren o llevan abiertos mucho tiempo en cualquier ámbito.

·        El pensamiento crítico (el verdadero, no ese que te lo vende hoy cualquiera) es un arma poderosa y eficaz y requiere un aprendizaje de cirujano que distinga entre definir, explicar, interpretar, criticar… y otras operaciones del pensamiento.

·        Es muy importante para cualquier persona o grupo de cualquier tipo "parar", bajar de la rueda del hamster y pensar a un ritmo distinto del ritmo que imponen la propia actividad laboral, económica o las redes sociales. El pensamiento crítico se parece más al ajedrez que al pin-pon. Ya lo dijo Voltaire: "La razón es el acuerdo al que llegan los hombres cuando están tranquilos". Sin calma, sin tranquilidad, sin sosiego no hay análisis, no hay profundización, no hay reflexión: todo es barullo, ruido, confusión, prisa... sin saber muy bien adónde vamos ni para qué.

·        Hay una cierta ansiedad por hablar y por decir cosas, pero no por reflexionar sobre lo que hablamos y decimos. Cuando en muchos momentos del café paro la discusión para analizar algo, algunas personas se sienten contrariadas e incómodas.

·        También hay cierta necesidad de aferrarse a las ideas y opiniones, de basar nuestra identidad en ellas, de reafirmarse en ellas, mientras que el café filosófico pretende justamente lo contrario: considerar nuestras ideas como simples hipótesis que verifico si funcionan o no en el diálogo con los demás y, si gracias a los demás veo que no funcionan, las cambio. Y este es uno de los grandes problemas, ya que, si me identifico excesivamente con mis ideas y veo que tengo que cambiarlas, eso puede suponer un cambio de identidad y esto da mucho vértigo (¿Quién soy yo si ya no pienso así?). No me extraña que Kant dijera ATRÉVETE... a pensar por ti mismo.

·        Existe mucha dificultad para salir de uno mismo. Se repite mucho eso de "para mí": "para mí esto", "para mí lo otro"... mientras que los cafés filosóficos pretenden ser un lugar donde aparquemos los "para mí" y busquemos lo que sería racional y razonable para CUALQUIER ser humano. El vacío circular que veis en la foto hay que llenarlo con la Razón, no con los "para mí". ¿Os acordáis de aquel proverbio de Machado?
  
¿Tu verdad? No, la Verdad.
Y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.

·        Por último, aunque es un CAFÉ filosófico, casi nadie ha tomado ni café, ni infusiones, ni han llevado una petaca... nada. Solo he llevado mi botellín de agua. ¿Por qué?


miércoles, 19 de julio de 2017

HOY, CAFÉ FILOSÓFICO: ¿DEBEMOS CULTIVAR LA DIMENSIÓN ESPIRITUAL?

Un momento del café filosófico del 12 de julio. Fotografía: Mertxe Peña
El pasado día 12 de julio nos reunimos dieciocho personas en el café filosófico, algunas de las cuales repetían y otras se incorporaban por primera vez. El tema giró en torno al amor romántico y el resumen de la sesión lo tenéis a la derecha, en el apartado del café filosófico.

Como suelo explicar al inicio del café, más que un foro para hablar, el café filosófico pretende ser un lugar para pensar, para pensar sobre lo que hablamos y para introducir un poco de orden, claridad y rigor en nuestros pensamientos. Para ello, trabajamos los siguientes aspectos:

  • Regular la impulsividad y la ansiedad por hablar.
  • Lentitud: pensar se parece más al ajedrez que al pin-pon.
  • Permitir los silencios entre las respuestas.
  • Mucho más importante que opinar es argumentar.
  • No identificarse con las ideas y considerarlas hipótesis.
  • Comprender, escuchar y reformular lo que otros dicen.
  • Acostumbrarse a la discrepancia.
  • No tener miedo a la crítica, al error.
  • Hacer consciente el propio pensamiento y las actitudes que van apareciendo.
  • Solo se puede hablar al grupo después de pedir la la palabra y de que te la dé el moderador.
  • Hablar alto, claro y despacio para poder articular adecuadamente el pensamiento.
  • Antes de hablar hay que manifestar el propósito o intención y verificar después si se ha cumplido.
  • No levantar la mano mientras alguien está hablando, no quitar a nadie la palabra.
  • Considerar a los compañeros colaboradores del pensamiento, no contrarios.

Hoy hablaremos sobre si debemos cultivar la dimensión espiritual.


miércoles, 12 de julio de 2017

HOY, CAFÉ FILOSÓFICO: ¿HAY QUE DECIR ADIÓS AL AMOR ROMÁNTICO?

El jueves pasado llevamos a cabo el primer café filosófico de julio. Fuimos trece personas las que estuvimos dialogando en torno a la cuestión de si necesitamos la verdad para vivir. 

Las normas propuestas para el diálogo provocaron alguna que otra contrariedad en los participantes. Sin embargo, preguntados al final, la mayoría pensaba que era adecuado, aunque te obligue a ralentizar el pensamiento, clarificar el propósito a la hora de hablar... Confío en que tanto yo, en mi papel de moderador, como los participantes vayamos adecuándonos mejor a un método que busca ante todo, orden, claridad y rigor en en la difícil tarea de entendernos.

Hoy volveremos a reunirnos a las 19:00 horas en la Casa de Cultura de Zumarraga. Habrá tres posibles temas: continuar con el anterior, el amor romántico u otro propuesto por cualquier participante. Haremos una votación al principio para decidirlo.

Si queréis ver un resumen del contenido del café anterior, lo tenéis a la derecha de esta líneas, debajo de la foto de la taza de café.

Hasta la tarde.