jueves, 6 de junio de 2024

TALLERES DE PENSAMIENTO CRÍTICO EN ZUMÁRRAGA

 

Pensar y dialogar de manera crítica y productiva es lo contrario de algunos modelos que encontramos en ámbitos de la vida privada o pública: conversaciones precipitadas donde los interlocutores se pisan para hablar, falta de escucha para entender planteamientos ajenos, posturas cerradas e intransigentes, prejuicios de todo tipo que nos impiden salir de nuestras casillas ideológicas, corrección política, opiniones emitidas como si fueran verdades absolutas, necesidad de tener razón y convencer al otro, actitudes defensivas y enfados con quienes piensan de otra manera, tomar ideas diferentes como ofensas personales, adhesión acrítica a creencias infundadas que circulan por las redes sociales, etc.

Sin embargo, pensar y dialogar de manera crítica y productiva es un arte que se puede desarrollar y practicar a cualquier edad y en cualquier ámbito de nuestra vida familiar, social o laboral. Este verano, lo practicaremos en los talleres de pensamiento crítico que se llevarán a cabo en la Casa de Cultura de Zumárraga. A partir de un tema propuesto, una palabra, una pregunta, una experiencia personal... trabajaremos las ideas que vayan surgiendo a través de determinadas competencias o habilidades que se pueden formular a través de preguntas como las siguientes:

  • ¿Eres capaz de articular y expresar tus ideas con claridad o tienes la sensación de no ser comprendido? Y si es así, ¿a qué crees que se debe?
  • ¿Escuchas con interés al otro para comprenderle o solo le das tiempo para hablar mientras tú sigues encerrado en ti mismo pensando en lo que dirás cuando termine?
  • ¿Eres capaz de resumir lo que el otro ha dicho para asegurarte de que has entendido?
  • Si no has entendido, ¿formulas preguntas desde la ignorancia para entender?
  • ¿Eres capaz de identificar las palabras clave de una idea?
  • ¿Te das cuenta de cuándo se está usando una misma palabra con distintos significados y te paras para aclararlos?
  • ¿Sabes identificar el punto de vista desde el que tú u otra persona emite una idea, o sea, los valores y creencias que están debajo de una opinión?
  • ¿Argumentas y razonas tus ideas con argumentos válidos o haces trampas?
  • ¿Diferencias entre un hecho y una opinión?
  • ¿Puedes reconocer si una idea tiene sentido o es razonable, aunque no estés de acuerdo con ella?
  • Cuando una idea te resulta problemática, ¿el problema es de la idea y sabes identificarlo o el problema es tuyo?
  • ¿Confundes el (necesario) respeto a una persona con el (no necesario) respeto a las ideas y por eso te enfadas y ofendes cuando dialogas con personas que no piensan como tú?
  • ¿Practicas la honestidad intelectual y aceptas las implicaciones de una idea aunque no te gusten?
  • ¿Eres capaz de cambiar de opinión o notas fuertes resistencias para hacerlo?
  • Si te sigues aferrando a tus ideas cuando escuchas otras mejores, ¿sabes por qué lo haces?
  • ¿Eres consciente de los prejuicios que te impiden ampliar la comprensión de otras ideas?

Pues si te animas...

 

Miércoles

12 y 19 de junio

10 y 17 de julio

Casa de Cultura de Zumárraga

Moderador: Pello Biain

 

 

Miércoles

26 de junio

24 de julio

Por internet (se facilitará el enlace por correo)

Moderador: Jonathan Vera

Moderadora: Alejandra López

 

Horario

19:00 a 21:00

Más información:

Escribiendo al correo: pello@ugleskola.eus

En este blog: http://excelencia.ugleskola.org/





lunes, 25 de marzo de 2024

CAFÉ FILOSÓFICO POR INTERNET ESTE MIÉRCOLES 27 DE MARZO

Café filosófico, enero 2024
Este miércoles 27 de marzo a las 18:30, hora peninsular, haremos un café filosófico por Internet. Un café filosófico es un encuentro para pensar y dialogar. Se pide a los participantes que propongan un tema o una pregunta y, tras recoger las propuestas, se elige una por votación. A partir de ese momento, comienza el diálogo en el que los participantes que quieran intervenir van pidiendo la palabra y vamos trabajando, no tanto el contenido de lo que decimos como la forma en que lo hacemos, así como las actitudes que mostramos al dialogar con otras personas. El objetivo no es ganar una discusión, sino profundizar en una cuestión y ver las distintas perspectivas que ofrece y los problemas que contiene. A partir de las opiniones que los participantes van expresando, se cuida, por ejemplo, la claridad de ideas, la argumentación, la comparación de opiniones distintas o contrarias, las posibles contradicciones, los supuestos y creencias que subyacen a nuestras opiniones, la búsqueda de ejemplos concretos en caso de ideas abstractas o viceversa, buscar la idea que sirva para expresar un ejemplo concreto, así como las reacciones que mostramos al dialogar con otros.

Si te animas, el café es gratuito y la conexión se realizará a través de Google Meet. Para participar, escríbeme a la dirección pello@ugleskola.eus y, si no la tengo ya, facílitame tu dirección de correo para que te envíe el enlace para la sesión. El enlace será enviado a las 18:15 del mismo miércoles 27.

¡Ah, y recuerda que el diálogo filosófico es una apasionante aventura en la que, más que en certezas, se entra en dudas! ¿Te animas?

miércoles, 3 de enero de 2024

CAFÉ FILOSÓFICO EN LÍNEA EL JUEVES 4 DE ENERO

Café filosófico, 28-12-2023
Este jueves 4 de enero a las 18:30 hora peninsular (17:30 de Canarias) haremos un café filosófico en línea. En esta ocasión será mi compañero Jonathan Vera quien lo guíe. El café es gratuito y la conexión se llevará a cabo a través Google Meet. Para participar hay que escribir a la dirección pello@ugleskola.eus pidiendo participar y facilitando la dirección de correo para poder recibir el enlace para la sesión. El enlace será enviado a las 18:15 hora peninsular (17:15 de Canarias) del día 4.

En cuanto al café del 28de diciembre, se propusieron 3 preguntas:

  • ¿Tienen el mismo valor ético, político, estético... las opiniones de todas las personas?
  • ¿Por qué nos cuesta tanto asumir la muerte cuando es algo que no podemos evitar?
  • ¿Salimos más fortalecidos después de cada crisis existencial que vivimos?

Salió elegida la primera pregunta, que fue reformulada en aras de la simplicidad, ya que los criterios éticos, políticos y estéticos podrían ser diferentes. La pregunta quedó así:

¿Tienen el mismo valor las opiniones de todas las personas?

Aunque en la pregunta se hablaba del valor de las opiniones, desde el comienzo hubo cierta confusión al mezclarse el valor de las personas, el valor del derecho a opinar y el valor de las opiniones en cuanto a su contenido.

Hubo quien se lamentó de que las opiniones no tengan el mismo valor debido a que las personas no tienen las mismas oportunidades de formarse y elaborar opiniones bien formadas. Esa desigualdad propiciada por el sistema hace que las opiniones de todas las personas no tengan el mismo valor.

También se relacionaron las opiniones con el poder, ya que, aunque por principio, todas las opiniones deberían tener la misma consideración, hay personas y grupos cuyas opiniones tienen más valor.

Sin embargo, las opiniones tienen distinto valor porque de ellas dependen las acciones que llevamos a cabo y que dan unos resultados u otros.

Al final, se diferenció entre el acto de opinar o el derecho a opinar, que tiene el mismo valor para todas las personas, tal y como reza el artículo 19 de la Declaración de los Derechos Humanos, y el contenido de las opiniones, que no tiene el mismo valor ya que depende del ámbito sobre el que se opine (ético, político, estético...), de tal forma que volvíamos a la pregunta inicial.

No obstante, pregunté qué es lo que daría, en términos generales, valor a una opinión y se propusieron algunos criterios:

  • Racionalidad: que sea lógica y esté argumentada.
  • Inteligibilidad: que sea comprensible.
  • Formada: que esté fundamentada en cierta investigación y análisis de la realidad sobre la que se opine.
  • Finalidad, consecuencias: que tenga como objetivo el bien común, y no el bien privado.

En cuanto a las actitudes, en algunos momentos resultó arduo clarificar algunos discursos. Otras actitudes problemáticas fueron cierta dificultad a la hora de acceder a la lógica, la confusión a la hora de expresar ideas, la excesiva extensión de ciertas intervenciones, así como la rigidez a la hora de cambiar de opinión y desapegarse de las propias convicciones.

Por parte de los participantes, hubo quien criticó el hecho de hacer muchas preguntas para profundizar en las ideas que van saliendo, argumentando que esto produce confusión. También se le pusieron objeciones al procedimiento que podríamos llamar “apelación al sentido común” y que implica preguntar al resto de participantes a través de una votación, para que elijan entre dos interpretaciones o posturas en desacuerdo. En este último caso, la crítica se enfocó en que la votación genera división y alguien puede sentirse señalado.

Agradezco las críticas negativas como las anteriores. Sin embargo, ambas herramientas tienen su razón de ser en la práctica filosófica, aunque comprendo que sean molestas. La profundización tiene como fin indagar en las creencias que subyacen a las opiniones, ver sus supuestos e implicaciones y también, cuestionarlas, dudar de ellas, puesto que la práctica filosófica, más que certezas, produce dudas.

En el caso de la “apelación al sentido común”, observar qué opina el resto del grupo no es un criterio absoluto, claro, porque la mayoría puedes estar equivocada, es solo un criterio para contrastar mis ideas con las de los demás y, en el caso de que no concuerden, preguntarme por qué no concuerdan. Cuando vemos que el resto tiene una forma distinta de ver algo de lo que estamos convencidos, una puerta se abre para cuestionarnos nuestras propias ideas y llevar más allá nuestro propio pensamiento.

 

 

 

 

martes, 26 de diciembre de 2023

CAFÉS FILOSÓFICOS EN LÍNEA EL 28 DE DICIEMBRE Y 4 DE ENERO

Café filosófico, mayo de 2020
 El jueves 28 de diciembre y el próximo jueves 4 de enero, mi compañero Jonathan Vera, desde Las Palmas de Gran Canaria, y yo desde Urretxu, hemos organizado dos cafés filosóficos en línea (por Internet), a las 18:30 hora peninsular y a las 17:30 hora insular.

Serán un par de sesiones públicas y abiertas en el que nos reuniremos para pensar y dialogar. En el inicio, se pide a los participantes que propongan un tema o una pregunta y, tras recoger las propuestas, se elige una por votación. A partir de ese momento, comienza el diálogo en el que los participantes que quieran intervenir van pidiendo la palabra. Pero para que este diálogo no sea una mera tertulia en la que se suceden las intervenciones sin más, nuestra tarea como guías o moderadores es garantizar que el diálogo sea filosófico. Para ello, trabajaremos no tanto el contenido de lo que pensamos como la forma en que lo hacemos, así como las actitudes que mostramos al dialogar con otras personas. El objetivo no es ganar una discusión, sino profundizar en una cuestión y ver las distintas perspectivas que ofrece y los problemas que contiene. A partir de las opiniones que los participantes van expresando, se cuida, por ejemplo, la claridad de ideas, la argumentación, la comparación de opiniones distintas o contrarias, las posibles contradicciones, los supuestos y creencias que subyacen a nuestras opiniones, la búsqueda de ejemplos concretos en caso de ideas abstractas o viceversa, buscar la idea que sirva para expresar un ejemplo concreto, así como las reacciones que mostramos al dialogar con otros. Por eso, el café filosófico aúna la dimensión individual y social de la persona. Es, por una parte, un ejercicio de autoconocimiento en grupo y, por otra, un ejercicio de ciudadanía en un ambiente de respeto, compañerismo y rigor.

Los dos cafés filosóficos son gratuitos y la conexión se llevará a cabo a través Google meet. Para participar hay que escribir a la dirección pello@ugleskola.eus pidiendo participar y facilitando la dirección de correo para poder recibir el enlace para la sesión. El enlace será enviado a las 18:15 de los días 28 y 4.

sábado, 16 de diciembre de 2023

¿SE PUEDE DIALOGAR CON UN OFENDIDO?

Esta semana, casualmente, en los dos libros que estoy leyendo se menciona un fenómeno cada más extendido: el de los ofendidos. Ambos autores distan mucho ideológicamente. Uno es Gregorio Luri, maestro, licenciado en Pedagogía y doctor en Filosofía, de tendencia más bien conservadora. El otro es Guillermo del Valle, licenciado en Derecho y diplomado en la Escuela de Práctica Jurídica, y representante de una izquierda socialista, igualitaria y laica.  Pero, curiosamente, ambos critican de igual manera el hecho de ofenderse en un debate racional. Reproduzco un fragmento de En busca de los tiempos que vivimos, de Gregorio Luri:

"Estamos asistiendo a la emergencia del derecho emocional a sentirse ofendido. Ser ciudadano para el ´pensamiento crítico' es ser... víctima de alguien o de algo: del poder, del neoliberalismo, de las grandes empresas, del patriarcado, de la violencia simbólica... La libertad de expresión ha de acabar allí donde empieza una identidad herida que, por sentirse herida, cree poseer una dignidad merecedora de un respeto incondicional. Lo patético se blinda con un caparazón de erizo contra cualquier posibilidad de refutación...  En no pocas universidades la sensibilidad emocional es el límite de la libertad de expresión. El problema es que estos alumnos son excesivamente frágiles, hipersensibles y maniqueos y la sobreprotección los fragiliza más. Ya no se los prepara para manejar pequeños conflictos, sino para ser compadecidos. No aceptan el libre pensamiento porque su misma existencia los obligaría a convivir con tesis que consideran ofensivas. El victimismo no sabe negociar. De esta manera las mismas universidades están colaborando en la brutalización de la razón". Y más adelante: "Las ideologías parten del supuesto de que la historia es una máscarada trágica que es preciso denunciar, pero para ello, más que persuadir, a lo que aspiran es a la hegemonía de sus prejuicios". (En busca del tiempo que vivimos. Fragmentos del hombre modernos. Gregorio Luri, Ediciones Deusto, 2023, pág. 112 y 115).

En este mismo capítulo, Gregorio Luri habla de Robin DiAngelo, creadora del concepto "la fragilidad blanca", que tampoco tiene desperdicio.

Doy la palabra ahora a Guillermo del Valle en su obra La izquierda tracionada:

"Volviendo a la implosión del debate racional..., el gran problema de la ideología woke, y en general de todas las impugnaciones irracionales de la izquierda, es la apelación al sentimiento, una verdadera excusa para evitar el debate. Lo dice Félix Ovejero en una respuesta a Julio Valdeón en La razón en marcha: ´La locura es lo sucedido con la estrategia woke. Más o menos, la cosa funciona así: Esta idea puede que sea veraz, pero no quiero discutirla porque me ofende sea o no cierta. Se trata de la cancelación de la razón en nombre del sentimiento. O, peor aún, de convertir el sentimiento en argumento. Esto me ofende, entonces es falso. Es creer que una emoción puede justificar una prohibición, que te permite acallar a los demás´. Y continúa: "Así están las cosas. Por el flanco derecho, asomando una reacción identitaria de corte trumpista... que vuelve a invocar la tradición como argumento, en su versión más genuinamente reaccionaria. Aún más triste, desde el flanco de las izquierdas, herederas de la mejor tradición racionalista, empecinadas en sus vertientes identitarias en practicar un moralismo censor y sentimentalizando el debate público hasta poner en tela de juicio la mera posibilidad de que este discurra por cauces racionales. El debate público, debido a las derivas irracionalistas de la izquierda reaccionaria, ha quedado encapsulado y degradadado". (La izquierda traicionada. Razones contra la resignación, Guillermo del Valle, Península, 2023, pág. 143-144). 

En fin... Se dice que en el frontispicio de la Academia de Platón estaba escrito el lema: "Nadie entre aquí que no sepa geometría". Ahora habría que cambiarlo y a la entrada de las universidades y debates poner un cartel bien grande: "Nadie entre aquí que se ofenda por las ideas y las críticas", porque ¿se puede dialogar racionalmente con un ofendido?


viernes, 11 de agosto de 2023

FILOCAFÉ EN BENAVENTE: ¿QUÉ HACE QUE NOS DEJEMOS LLEVAR POR EL ENTORNO?

El pasado lunes 7 de agosto me reencontré con los amigos de la filosofía de Benavente. Nos reunimos alrededor de 25 personas, la mayoría mujeres, como podéis apreciar en la foto, y de distintas edades. Aproveché la ocasión para agradecer a Antonio Vega, concejal saliente de Bienestar Social, Cultura y Educación el interés que mostró hace 7 años en la propuesta que le hice para realizar primero sesiones de filosofía para niños y luego cafés filosóficos en verano. Y también agradecí a Mercedes Benítez, la concejal entrante, por haber mantenido este año el café filosófico, aderezado, además, por fruta, pastas, café y agua para los asistentes. Y también, cómo no, agradecí a los asistentes habituales y a los nuevos que se acercan con curiosidad y ganas de pensar en grupo.

He aquí las preguntas que se plantearon:

  1. ¿Cuál será el rol de la familia en la sociedad futura?
  2. ¿En qué influye más la autoestima de una persona: en su calidad de vida o en su productividad?
  3. ¿Por qué se permite eliminar campos de girasoles y se permite plantar placas solares?
  4. ¿Qué caminos existen para encontrarse uno consigo mismo?
  5. ¿Qué hace que nos dejemos llevar por el entorno?

Tras un empate entre la 1 y la 5, salió ganadora la 5. Fue una sesión sobre todo de profundización, pues era una pregunta que admitía diversas respuestas compatibles entre sí. Destaco, no obstante, el trabajo de conceptualización que se hizo, pues pedía a cada participante que eligiera una palabra que contuviera lo esencial de su respuesta, lo cual no siempre resulta fácil, así como expresar, antes de hablar, el propósito de su intervención. También apareció esa humildad intelectual que consiste en reconocer la dificultad o imposibilidad de articular lingüísticamente las ideas y que solventamos con la colaboración de otros participantes. Interesante también la aportación de una participante que al principio confesó que desconocía qué era la filosofía y a lo largo de la sesión fue descubriendo que la filosofía consiste en hacer preguntas. 

He aquí algunas respuestas sobre qué hace que nos dejemos llevar por el entorno:

La rutina, pues los horarios, tareas, obligaciones y responsabilidades nos envuelven de tal manera que nos dejamos arrastrar por la forma en que organizamos los días.

La autoestima, pues una baja autoestima hace que uno no se valore a sí mismo y valore más a la gente de su entorno, por lo que tenderá a dejarse llevar por los demás. Una buena autoestima, por el contrario, hará que uno se valore más a sí mismo y mantenga cierta autonomía con respecto al entorno.

La desconexión con uno mismo, pues no nos permitimos reflexionar y dedicar un tiempo a analizar lo que sentimos, de tal manera que vivimos volcados hacia el entorno y desconectados de nosotros mismos.

La productividad, pues el entorno económico nos empuja a ser productivos y obtener resultados. Frente a este afán productivo apareció el ocio, que fue interpretado de dos maneras. Por una parte, hay un ocio productivo en la medida en que el ocio puede ser también una actividad consumista. Por otra, habría un ocio no productivo y no consumista. Este último podría ser una manera de conectarnos con nosotros y, recordando otra pregunta que se planteó al principio, un camino para encontrarse con uno mismo.

La falta de recursos, pues en la medida en que no tenemos las necesidades básicas cubiertas, vamos a depender del entorno. Asimismo, solo una gran resistencia al consumismo hará posible no dejarse llevar por el entorno.

La información y la publicidad, pues los constantes estímulos provenientes de ambas fuentes nos atrapan.

El miedo a ser rechazados o marginados, pues necesitamos ser aceptados por el entorno, lo cual se relacionó con la autoestima, pues el miedo será mayor con baja autoestima y menor con alta autoestima.

La comodidad, pues el entorno es como una corriente de agua y si nos dejamos llevar por ella, viviremos mejor adaptados y con mayor bienestar, de lo contrario, ir a contracorriente será molesto y hasta peligroso.

Las expectativas que nos ponemos, bien sea como autoexigencias o para satisfacer las expectativas que los demás depositan en nosotros.

La propia decisión libre de dejarnos llevar por el entorno. Fue curiosa esta respuesta, pues parecía que las anteriores señalaban factores que hacían que de manera irremediable me deje llevar por el entorno, algo que, según esta respuesta, sucede porque yo quiero que suceda. Bastaría que yo decidiera que no, para que los anteriores factores no tuvieran la fuerza determinante.

Como veis, fue una sesión muy rica en respuestas. Pido disculpas a la responsable de Casa Solita por pasarnos de la hora, pero es muy estimulante estar con gente que quiere seguir pensando y, en el buen sentido, no hay manera de echarla, ja, ja. No en vano alguien remarcó que este tipo de actividad es algo que necesita España desde hace muchos siglos, pues no deja de ser una actividad que crea comunidad entre diferentes, algo necesario en la convivencia democrática.

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martes, 1 de agosto de 2023

FILOCAFÉ EN BENAVENTE EL 7 DE AGOSTO

 El lunes 7 de agosto a las 19:00 volveré a reunirme otro verano más con la gente de Benavente (Zamora) para llevar a cabo un café filosófico. Será en Casa Solita, sala Curtis del edificio de la Biblioteca Municipal, Paseo de Soledad González, 3, junto al Parque de la Mota. 

En el último café filosófico de Zumarraga del día 18 de julio se plantearon las siguientes preguntas:

  • ¿La política actual soluciona nuestros problemas?
  • ¿Deberíamos ser virtuosos?
  • ¿Los identitarismos están fomentando la demagogia social colectiva?
  • ¿La filosofía podría sustituir a la psicología?
  • ¿Es un deber de las personas cuidar de los demás?

Tras un empate entre las dos últimas preguntas, la mayoría se decantó por la última. He aquí algunos aspectos reseñables del diálogo:

Solo una persona defendió que sí es un deber, sin embargo, estableció una diferencia entre "deber" y "obligación". Sí es un deber en el sentido de que cuidar de los demás forma parte de nuestra naturaleza humana, nos constituye como humanos, algo que alguien tachó de visión antropocéntrica, ya que también lo hacen otras especies animales. Y no es una obligación porque esta recae en individuos concretos de la especie humana y, más en concreto, en las mujeres como parte de la sociedad patriarcal.

El cuidado del otro para que sea auténtico debe nacer del amor y la libertad, no del deber ni la obligación, de lo contrario puede ser contraproducente. Y si es fruto del deber, que sea de un deber voluntario, es decir, de una obligación interna que nace de mi conciencia moral que adopta libre y voluntariamente ese deber.

En determinadas circunstancias cuidar del otro no es solo un asunto de deber o voluntad, sino de capacidad, ya que puede haber casos en los que el deterioro físico y/o mental es tan grande, que alguien pueda verse superado.

Para otra persona, cuidar de los demás no es ni deber ni obligación, sino una responsabilidad individual y comunitaria fruto de la libertad que debe traducirse en algo en lo que todos estuvieron de acuerdo: son las instituciones las que deben poner los medios para que ese cuidado se lleve a cabo de la mejor manera posible, ya que los individuos no pueden cuidar de los demás sin la ayuda de las instituciones.

También hubo quien defendió que el cuidado de los demás solo es un deber en el caso de los padres hacia los hijos, ya que son los padres quienes han creado a sus hijos y las criaturas humanas son vulnerables e indefensas. En el resto de relaciones no hay tal obligación, es más un elemento cultural que nace de una pulsión por cuidar del otro.

Por último, se mencionaron algunos aspectos en torno a este tema: 

  • Las condiciones de las personas tanto de las cuidadoras como de las cuidadas.
  • El vínculo emocional entre ambas, pues a mayor vínculo, mayor cuidado y viceversa.
  • Los límites del cuidado, pues hay ocasiones que se idealiza el cuidado sin tener en cuenta que puede ser una experiencia dura en la que se establecen relaciones de poder, chantajes emocionales o de otro tipo en ambas direcciones, actitudes egoístas, etc

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Si deseas asistir al café filosófico de Benavente, serás bienvenido el lunes día 7 a las 7 de la tarde.

lunes, 17 de julio de 2023

FILOCAFÉ: ¿POR QUÉ NECESITAMOS CREER EN COSAS QUE NO EXISTEN?

Este martes 18 de julio llevaremos a cabo el sexto y último café filosófico del verano en Zumarraga. Por si a alguien le viene de paso y quiere asistir, el día 7 de agosto, lunes, estaré en Benavente (Zamora) con otro café filosófico.

El pasado martes 11 de julio se propusieron las siguientes preguntas:

  • ¿El ser humano es consciente de su vida a su alrededor?
  • ¿Cura el silencio?
  • ¿En qué medida podemos hablar de nosotros mismos por boca de otros?
  • ¿Por qué necesitamos creer en cosas que no existen?
Elegida esta última, se intentó concretar el término "cosas
que no existen", que se refería sobre todo a Dios, dios, los dioses, la divinidad...

Un participante no estuvo de acuerdo con el presupuesto de la pregunta de que Dios no existe, y a partir de aquí se estableció la distinción entre un acceso subjetivo y experiencial a la espiritualidad y un acceso más objetivo (o intersubjetivo) como puede ser el conocimiento científico. En este punto, volvió a darse una cierta incomprensión de las posturas que no llevan a ningún sitio y que podríamos resumir así: en general, para los ateos es incomprensible que en el siglo XXI haya gente que siga creyendo en Dios, cuando no hay ninguna demostración científica de que exista ni de que pueda existir. Para el espiritualista, en cambio, es incomprensible la visión reduccionista de la ciencia, que reduce lo que existe a meras cantidades y experimentos donde se filtran determinadas características de la realidad. Por eso, traje a colación el concepto de "campo de verdad" que propone el filósofo Fernando Savater. Un campo de verdad en un ámbito de la realidad en el que hay unos criterios para que algo sea verdad, pues no es lo mismo la ciencia, la poesía, la mitología, el arte, la matemática, la religión..., y los problemas aparecen cuando los mezclamos, es decir, cuando intentamos demostrar que algo en un campo de verdad es verdad o mentira según los criterios de otro campo de verdad. Por ejemplo, tras una conferencia de una científica sobre el Big Bang (teoría sobre el origen del universo), un hombre le pregunta si, en definitiva, existe o no existe Dios. La científica debería advertirle que esa pregunta pertenece a otro campo y a otros criterios de verdad distintos al campo en el que ella está hablando. Es como si, con su pregunta, el hombre quisiera jugar al ajedrez (la ciencia) con las reglas del parchís (la religión). 

Por lo demás, he aquí algunas respuestas que se dieron a la pregunta. Necesitamos creer en cosas que no existen:
  • Porque esas cosas que no existen actúan como válvula de escape para aligerar el estrés y el sufrimiento que conlleva vivir.
  • Porque esas cosas que no existen actúan como un efecto placebo: Dios genera efectos positivos en nuestro estado mental aun cuando no exista.
  • Porque Dios soluciona el problema de la muerte, el problema que nos provoca la conciencia de la muerte y nuestra posible (probable) desaparición eterna.
  • Porque al ser humano no le bastan las explicaciones de la ciencia y siempre busca algo más allá, algo trascendente. Sin embargo lo más interesante de las religiones serían sus aportaciones para constituir una ética universal.
  • Porque de algunas cosas que se piensan como posibles, se pasa a ellas como reales.
De aquí se pasó a la convivencia entre religiones, unos defendiendo la convivencia basada en el respeto mutuo; otros, señalando que es la intransigencia religiosa la que impide esa convivencia respetuosa.

Interesante también la ligereza con la que usamos ciertos términos, como "trascendente" en expresiones como "Dios es trascendente" o "el ser humano trasciende a la muerte", que luego son difíciles de definir y concretar.

Por último estuvo bien diferenciar dos conceptos que revolotearen constantemente en la sesión "creer" y "saber". Parece que quien "cree" está seguro o inseguro, pero tiene cierta dificultad para demostrar la verdad o existencia de algo, mientras que quien "sabe" expresa cierta capacidad de demostrar. O sea, que no es lo mismo  decir "creo que Dios existe" que "sé que Dios existe".

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lunes, 10 de julio de 2023

FILOCAFÉ: ¿DEFENDER LA UNIDAD NACIONAL DE ESPAÑA ES UN ACTO FASCISTA?

Este martes 11 de julio celebraremos el quinto café filosófico en la Casa de Cultura de Zumarraga a las 18:30. En el café anterior del día 4 se propusieron las siguientes preguntas:

  • ¿Cura el silencio?
  • ¿Es posible imaginar nuestras fiestas sin música?
  • ¿En qué medida podemos hablar de nosotros mismos por boca de otros?
  • ¿Defender la unidad nacional de España es un acto fascista?

Tras una reñida votación, se eligió esta última. Confieso que me extrañó, pues los temas políticos y concretos como este no suelen ser habituales en los cafés filosóficos, como si se evitaran por miedo a una confrontación radical y emocional o por los rescoldos y heridas que todavían humean debido a nuestro reciente pasado violento... u otras razones. Sin embargo, aunque algunas palabras de la pregunta están muy cargadas de connotaciones (unidad nacional, España, fascista) el diálogo fue intenso y transcurrió sin que nada de lo anterior ocurriera. Además, me gusta la idea de tratar en los cafés temas "tabú" que se evitan en otros ámbitos como la familia o los amigos.

Según mi experiencia, hay tres temas especialmente "rocosos": la religón, la política y el sexo-género, y los que cada uno conlleva (la identidad personal o nacional, los límites de la libertad, lo moral en torno al sexo, el poder económico, político o patriarcal, el pueblo y la nación, la legitimidad de la violencia...). Cuando digo que son rocosos quiero decir que están muy ideologizados y rígidos, porque, lo que que observo es que, en lugar de un pensamiento propio, se dan discursos ideológicos más propios de mítines que de un diálogo filosófico; en lugar de argumentos elaborados expuestos para ver si funcionan, argumentarios partidistas y lugares comunes repetidos hasta la saciedad; en lugar de escucha activa hacia lo diferente pero razonable, dogmatismo demagógico; en lugar de sentido autocrítico, fe monolítica en una ideología; en lugar de rigor conceptual, un uso arbitrario de las palabras (pueblo, democracia, nación, fascista...) para que signifiquen lo que me interesa que signifiquen; y, claro, en lugar de entender el cambio de ideas políticas como una señal de reflexión y evolución personal, entenderlo como una traición. 

Así, en lugar de acercarnos a lo razonable (ideas distintas a las mías que pueden ser defendidas), nos atrincheramos en el "para mí"; en lugar de escuchar al otro, aparentamos escucharle pero en el fondo solo le damos tiempo para hablar mientras pensamos en "reafirmarnos en nuestras ideas"; en lugar de parar y pensar qué puede haber de aceptable en un argumento, lo obviamos para decir que "yo sigo pensando que..."; en lugar de hacer un esfuerzo por comprender, lanzamos un "me parece incomprensible que...".  Curiosamente, otra de las preguntas que se propusieron y no se eligió fue: ¿En qué medida podemos hablar de nosotros mismos por boca de otros? Pues eso lo que me pareció, que hablábamos de nosotros mismos por boca de otros. Lo peor de todo es que esa confusión nos lleva a discusiones baldías y nos impide hablar de las cuestiones importantes. 

Quizá por eso, antes de comenzar el café filosófico suelo recomendar dos cosas. Una, que lo tomen como un juego en el que pueden defender posturas distintas. Que primero busquen formas de defender lo que piensan y, luego, tomen el reto de buscar objeciones a lo que acaban de defender, lo cual es toda una experiencia filosófica que tiene efectos curativos frente al dogmatismo, la intransigencia y la excesiva identificación con nuestras ideas. Esto no significa que dejemos de pensar como pensamos, sino que aceptemos que la complejidad de la realidad (especialmente la realidad social y política) nos obliga, si queremos ser personas racionales y razonables, claro, a revisar constantentemente aquellos lugares comunes desde los que hablamos. Y que después de revisarlos, decidamos si queremos seguir pensando igual, mantenernos en la duda o cambiar de ideas (¡y cambiar de identidad o ampliarla!). La segunda cosa que suelo pedir medio en broma es que dejen sus ideologías en el perchero de fuera, que entren lo más desnudos posible y que vengan a practicar la suspensión del juicio y la retrasen hasta el final, donde solemos expresar las conclusiones a las que hemos llegado.

Y hablando de conclusiones, yo he llegado a la mía: la ideología es fundamental para la acción política, pero puede resultar un obstáculo para la actividad filosófica. ¿Por qué?

  • Porque nos impide responder y argumentar libremente en base a la razón, ya que buscamos la respuesta más acorde y coherente con el andamiaje ideológico en el que vivimos. La filosofía, sin embargo, ama encontrar las incoherencias y contradicciones, propias de nuestras limitaciones e imperfecciones. Por eso, en los cafés filosóficos he empezado a "celebrar" el hallazgo de algunas, como cuando dije a una participante que no la estaba entendiendo y ella me respondió "es que no sé si yo me estoy entendiendo a mí misma". ¡Hurra! Bienvenida a la filosofía, donde más que certezas, vas a encontrar dudas.
  • Porque la ideología funciona como un menú cerrado, frente a la actividad filosófica, que funciona más como un self service. Esta es una de las razones por las que no podría dedicarme a la política, pues yo no tendría ningún inconveniente en aplaudir y votar a favor de propuestas distintas a las del partido en el que me integrase.
  • Porque, si uno no está atento, puede terminar en la ideología reduccionista y moralista, que consiste en pensar que mi ideología se reduce a unos cuantos principios moralmente superiores. Esto no quiere decir que todas las ideas valgan lo mismo, claro, pero parece que esos principios son más bien una doctrina que no admite réplica ni crítica. Y la crítica es la esencia de la democracia y de la filosofía, si no, caemos en una concepción religiosa de la política.
  • Por último, algunos planteamientos ideológicos dejan entrever que, o bien en el pasado o bien en el futuro, hay una especie de Arcadia feliz (la nación democrática, justa, igualitaria y feliz) que hay que recuperar o hacia la que debemos caminar para conseguir una sociedad perfecta. Frente a ese pasado o futuro luminoso, la situación actual palidece y vivimos en el peor de los mundos posibles, lo cual da lugar a una especie de insatisfacción crónica con el presente. 

Por lo demás, ¿defender la unidad de España es un acto fascista? Para algunas personas, no, por distintas razones: porque para que fuera un acto fascista debería estar dentro de las características del fascismo italiano y el nazismo alemán; porque defender la idea de la unidad de España, per se, no es un acto fascista (por la misma razón se podría preguntar si defender la unidad nacional de Euskal Herria es un acto fascista), sino que más bien "depende": depende de cómo se defienda, para qué se defienda o quién la defienda. Quizá lo interesante hubiera sido entrar en cada uno de estos "depende" (quién, cómo, para qué...). Para otros, sí, puesto que España siempre ha sido un país violento que ha impuesto la unidad nacional por la fuerza, ante lo cual se trajo a colación la famosa leyenda negra que se cierne sobre España, según la cual, España, haga lo que haga, es algo así como un país intrínsecamente malvado y opresor.

Muchas gracias a los participantes por su colaboración y paciencia conmigo en el desarrollo del café.

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lunes, 3 de julio de 2023

¿ES COMPATIBLE HOY EN DÍA LA LIBERTAD CON EL AMOR EN PAREJA?

Este martes 4 de julio, cuarto café filosófico a las 18:30 en la Casa de Cultura de Zumarraga. En el café de la semana pasada, además de las preguntas no elegidas en las sesiones anteriores, se propusieron dos:

  • ¿Nos está deshumanizando el neoliberalismo?
  • ¿Es compatible hoy en día la libertad con el amor en pareja?

Resumo la sesión a partir del análsis de la pregunta:

En primer lugar, la pregunta intenta abordar el problema de una manera objetiva a través del verbo "es" y el sujeto "la libertad", como si la libertad fuera un sujeto activo que actúa al margen de un sujeto humano. En este sentido, la pregunta huye del compromiso personal, no pregunta, por ejemplo: ¿Puedo ser libre en una relación amorosa en pareja? Ni tampoco lo hace con un plural inclusivo: ¿Podemos ser libres en una relación amorosa en pareja? ¿Por qué lo hacemos? 

A continuación, aparece el adjetivo "compatible", sinónimo de "posible", ya que dos cosas son compatibles, según la RAE, cuando pueden estar, funcionar o coexistir a la vez. La palabra compatible nos lleva, pues, al reino de la posibilidad, que es casi infinito. De ahí que casi todas las respuestas fueran afirmativas, pues, poder, claro que pueden existir a la vez la libertad y el amor en pareja. Esto nos llevó a los matices, a respuestas del estilo: sí son compatibles, pero...". En estos matices estuvo el peso del diálogo.

¿Por qué incluye el autor de la pregunta "hoy en día". ¿Por qué no lo sobreentendió? ¿Quería decir que la época condiciona la posibilidad de que ambas cosas existan? ¿Que hay épocas en las que sí pueden ser compatibles y épocas en las que no? ¿Qué ve el autor en la época actual para que la incluya en la pregunta? ¿Más facilidad o más dificultad para que la libertad y el amor en pareja sean compatibles? Si admitimos que vivimos hoy en día en sociedades más libres, ¿esta libertad hace más difícil el amor en pareja y más fácil, por ejemplo, el poliamor que cuestiona la existencia de la pareja? Sin embargo, no entramos en esta cuestión.

La libertad. Cada vez que sale este concepto así en abstracto, nos metemos en un laberinto. Se intentó concretar y se añadió "la libertad de tomar decisiones personales", lo cual no ayudó mucho, ya que lo añadido está de alguna manera implícito en el concepto "libertad", pues qué es la libertad sino la capacidad de decidir entre varias opciones. Y así entramos en las paradojas de la libertad: que si siempre somos libres, que incluso si decidimos no ser libres estamos siendo libres, que si no es posible ser libre si hay límites, que si renunciar a la libertad y someterse a la voluntad de otro es un acto libre. Intentamos llegar a una conclusión que nos permitiera salir del atolladero: a) somos libres, b) la libertad es siempre relativa, c) la libertad implica poder establecer (y desestablecer) libremente límites a la libertad.

Por último, el binomio "amor en pareja". Aquí se interpretó el amor como una necesidad (de amar y de ser amado) que puede ser compatible con la libertad y la autonomía personales en pareja; y el amor como una necesidad que genera una dependencia hacia la pareja (unidireccional o bidereccional), dependencia que crearía problemas en la autonomía personal y en la libertad. No obstante, también hubo quien se preguntaba si el amor como "necesidad" es algo natural o cultural, si nacemos con esa necesidad o si es la cultura la que nos transmite el amor entendido como necesidad. También se presentó el amor como el "pegamento" que une a la pareja y justifica la renuncia a cierta libertad. Sin embargo, se cuestionó que en la realidad sea el amor lo único que une a una pareja y se mencionaron otros "pegamentos": la costumbre, el cariño, el interés, el sexo, el cuidado mutuo, la armonía, la convivencia... todas ellas compatibles con la ausencia de amor en pareja.


Por cierto, tras la sesión surgió una discusión en torno a otro tema: posturas a favor y en contra de grabar los cafés filosóficos y publicarlos para que se pudiera ver lo que hacemos. Discusión muy intensa y que transcurrió fuera de los límites metodológicos una vez terminada la sesión y que demostró, precisamente, la necesidad de los límites metodológicos sin los cuales, no hay diálogo filosófico posible. Gracias a los asistentes por su participación e interés. Constato con estas líneas su ejemplaridad crítica.


domingo, 25 de junio de 2023

FILOCAFÉ: ¿ESTAMOS PREPARADOS PARA LA DEPENDENCIA QUE SUPONE LA VEJEZ?

Este martes 27 de junio, tercer café filosófico. En el del pasado 20, además de las preguntas no elegidas en el anterior, se propusieron las siguientes:

  • ¿Son los políticos actuales capaces de dirigir la sociedad o nos llevan irremediablemente hacia el abismo?
  • ¿Está en desuso la masculinidad?
  • ¿Estamos preparados para la dependencia que supone la vejez?
Se eligió esta última y, hoy, en lugar de comentarlo yo, he pedido a algunos participantes que lo hicieran y aquí tenéis los comentarios de dos de ellos, Manu y Josetxo. ¡Mil gracias a los dos!

Josetxo: En lo referente a la conducción del debate, cuesta hacerse un hueco, porque el moderador Pello, emplea finamente el método socrático de la mayéutica, magistralmente, para que el interlocutor descubra sus propias verdades, o sea, una forma de construir conocimiento a partir de resolver preguntas y una forma de analizar la verdad comparando diferentes opiniones. Resumiendo: método positivo, el único aspecto negativo que encuentro a las sesiones es su corta duración. Gracias, Pello, por tu maestría y sabiduría. (Josetxo)

Manu: Me gustó cómo se desarrolló el café porque, a la hora de compartir, tan importante es la claridad y concreción en lo que queremos decir, como el saber controlar la emoción de querer expresar lo que pensamos y sentimos a veces, queriendo saltarnos a la persona que tenemos al lado. En definitiva, me gusta la forma de llevar el café por la oportunidad de escucha activa que se ofrece. Lo único "negativo" es el inexorable paso del tiempo porque siempre se me quedan cortos. Me llamó la atención la contradicción en alguna de las ideas. Por ejemplo, decimos que no estamos preparados para la dependencia como sociedad porque no escuchamos a los mayores y los excluimos, pero sin tener toda la información necesaria, se dice que un Presidente de un país, está senil y no debería estar ahí en dicho puesto. Otra contradicción: que deberíamos ver la vejez como un exitazo, pero una vez llegada a ésta, nos autoexcluimos, más que nos excluye la sociedad. Paradoja: hablamos de si estamos preparados para la dependencia que va a suponer la vejez, haciendo una distinción en si lo estamos a nivel individual para aceptarlo, y si lo estamos como sociedad para ofrecer cobertura a esa dependencia, cuando en mi opinión si no estamos preparados para lo primero, difícilmente vamos a dar respuesta a lo segundo. Porque nadie desea hacer llevar una vida de vejez a una persona joven. Cariño sí, amor por supuesto, comprensión, sin duda, para nuestros mayores, pero que, llegado el momento, la cuerda de la dependencia con nuestros familiares (hijos, por ejemplo) no se haga tan corta que les hagamos vivir una vejez anticipada. La hoja del cerezo no puede ni debe brotar en invierno. Y admiro a los elefantes cómo aceptan que ya no son útiles para la manada y se retiran aceptando ese final. (Manu)

Manu: He encontrado una idea valiosa: las ganas que en el fondo tiene la gente de compartir y saber sobre temas profundos que tal vez en sus entornos no llegan a tener cobertura emocional. Me llamó la atención el hecho de que la muerte, de forma maquillada, indirecta, siempre ronda en muchas de las cuestiones planteadas. Quiero decir que, hablando de dependencia, salió la palabra muerte. Me gustó mucho la idea de ver la vejez como un "exitazo" que expuso uno de los participantes. Aunque se comentó la idea de diferenciar la dependencia física y mental, en este punto creo que el que lo expuso quería hacer ver, no tanto si la dependencia viene de una incapacidad física o incapacidad mental (neurológica, digamos), sino, si mentalmente estamos preparados para llegar a una vejez que, irremediablemente, en la inmensa mayoría de los casos traerá consigo una dependencia de los demás. Saqué la conclusión de que hay temas sobre los que el ser humano no se puede engañar ni puede escapar de ellos poniendo corazas, y este es uno de ellos. El irremediable transcurso del tiempo que nos llevará, si hay suerte, a una vejez que no es más que una etapa de esta enfermedad crónica con la que nacemos, que se llama muerte. (Manu)

Josetxo: Partiendo de la pregunta se abrieron diferentes frentes, aunque los puntos de vista no se alejaban unos de otros. La gente más joven comprendía correctamente la pregunta, pero desde ese punto de vista la veían lejana en el tiempo, mientras que los más mayores la asimilábamos con ciertas dudas, aunque la realidad es la que es. El grupo, en general, tenía dudas sobre cómo iba a ser esa transición, pero lo que estaba claro para los allí presentes, era el destino final. Si bien es cierto, las dudas existenciales que se palpaban en el ambiente quizás sean debidas a que, desde niños, no se nos enseña a lo que en otras religiones tienen establecido como una cultura de comprensión de la muerte, haciendo que esta última sea un paso de transición. Por lo general las posturas han sido valiosas, dado que cada uno aporta lo que en ese momento cree que es lo correcto. Por comprimir, muchas ideas quedan fuera del debate, la conclusión personal es que todos guardamos esa incertidumbre hacia e mañana. (Josetxo).

Y tú, ¿estás preparado para para la dependencia que supone la vejez?

Si te apetece pensar y conversar en grupo con libertad y de manera crítica, este martes 27, estaremos en la Casa de Cultura de Zumarraga.


lunes, 19 de junio de 2023

FILOCAFÉ, RELIGIÓN: ¿AUTOENGAÑO?

Este martes 20 de junio llevaremos a cabo el segundo filocafé. Las preguntas propuestas la semana pasada fueron:

  • ¿Existe una ética universal?
  • ¿Es necesaria más filosofía dentro de la educación actual?
  • ¿Qué voy a hacer yo ahora?
  • Religión: ¿autoengaño?

Salió elegida esta última. He aquí algunas observaciones sobre cómo se desarrolló:

La religión recibió distintos enfoques:

  • Como un conjunto de creencias que responden a la necesidad de dotar de sentido a la existencia, de aliviar el miedo al vacío, a la muerte y a la pérdida irremisible de nuestra identidad. En este sentido, la religión sería un autoengaño (una mentira que nos contamos para soportar mejor la vida y la muerte) o no lo sería, pues, para quien cree, la religión es una experiencia íntima y personal según la cual su creencia es verdadera y se relaciona con algo real.
  • En la misma línea, la religión como una forma de sostener a la persona, de ayudarla dotándole de esperanza y resignación, aunque el precio a pagar sería el de la libertad, pues la religión te quitaría libertad de pensar.
  • Como un instrumento de poder de las élites, que han encontrado en la religión una forma de dominio y de legitimar su poder. Aquí sería no un autoengaño, sino un engaño construido para dominar.
  • Como una forma de relacionarnos con los sagrado, con lo inexplicable.
  • Como una forma de organizar y cohesionar la sociedad y que ha ayudado a la supervivencia de las sociedades.
  • Como un fenómeno humano inherente a nuestra naturaleza, incluso a la posibilidad de que la religión estuviera inscrita en nuestro cerebro.
  • Como una manera de establecer una ética, unas normas de convivencia, cuestión relacionada con otras de las preguntas planteadas, si existe una ética universal.

Por último, comento algunas actitudes, algunas de las cuales fueron comentadas allí mismo:

  • Echar mano de la "enciclopedia" (conocimientos adquiridos) y poca aportación personal. Los conocimientos son necesarios, pero la filosofía es la elaboración de una visión personal de las cosas a partir de los conocimientos adquiridos, visión personal que no puede ser sustituida por lo que he estudiado, he leído... Por eso, siempre es adecuado recordar la consigna kantiana: Sapere aude! Atrévete a pensar por ti mismo!
  • La ansiedad por defender una postura que elimine a otra considerada contraria, lo cual tiene, entre otras, dos consecuencias negativas: impide la escucha activa, pues en lugar de escuchar y comprender la perspectiva desde la que razona la otra persona y entrar en ella, ocupamos el tiempo en pensar cómo combatirla encerrándonos en nuestra perspectiva. La segunda es que me impide tener en cuenta la riqueza, diversidad y complejidad de la experiencia humana que se manifiesta, precisamente, en la riqueza, diversidad y complejidad de las filosofías que han surgido a lo largo de la historia.

Si te apetece, este martes 20 de junio seguiremos pensando en grupo, en libertad y de manera crítica. Será a las 18:30 en la Casa de Cultura de Zumarraga. 




domingo, 11 de junio de 2023

FILOCAFÉS DE VERANO EN ZUMARRAGA

Uno de los cafés filosóficos de año pasado
Un filocafé o café filosófico es un espacio público para pensar y dialogar de manera crítica.

El encuentro suele comenzar con la elección, por votación, de una pregunta o tema propuesto por los participantes. A partir de ese momento, las personas que quieran hablar piden la palabra y se abren los turnos de intervención. Al ser un lugar para pensar y dialogar de manera crítica, se cuida, por ejemplo, si lo que alguien dice es claro y es comprendido por los demás, qué relación guarda lo dicho con el tema o pregunta elegida, si una idea está argumentada o no, cómo se puede defender la idea contraria... así como las actitudes que van surgiendo a lo largo de la sesión. Aunque pueda ocurrir, el objetivo no es convencer a nadie, sino ver la posibilidad de enfocar un problema desde distintas perspectivas con cierto rigor.

La entrada es libre y puede asistir cualquier persona, pues no hace falta tener conocimientos filosóficos, solo cierta inquietud por pensar y compartir ideas con otras personas.

Serán los martes 13, 20, y 27 de junio y 4, 11 y 18 de julio a las 18:30 en la Casa de Cultura de Zumarraga.

jueves, 4 de mayo de 2023

CURSO DE INTELIGENCIA RACIONAL-EMOCIONAL EN UGLE, ZUMARRAGA


Este que veis en la foto es el grupo de Inteligencia racional y emocional de hace unos años. Ahora, del 8 al 23 de mayo lo volveré a impartir de 18:00 a 20:30. Para que os hagáis una idea de cómo es el curso, os dejo los comentarios que escribieron cuando lo terminaron. En caso de que tengáis interés en hacerlo, podéis escribir a cualquiera de estos dos correos: pello@ugleskola.eus o mertxe@ugleskola.eus

"No sabía exactamente que se trataba de un curso que profundizara tanto en uno mismo. Me he conocido mejor a mí misma y he aprendido a mejorar cosas que llevo tiempo queriendo cambiar en mí misma. Respecto al curso al principio no me ubicaba bien, todo me sonaba raro, ya que, no sabía mucho sobre este tema, pero, a medida que han ido pasando las semanas me ha gustado cada vez más y es un curso que recomendaría a gente que quiere conocerse y mejorar en su vida. A Pello solo darle las gracias. A veces ha sido algo duro, pero me gusta su manera de impartir las clases y afrontar los problemas".

"Uno de los motivos por los que creo que ha sido tan satisfactorio el curso ha sido el hecho de "animarnos"/invitarnos a intervenir, preguntar, ayudarnos a profundizar y enseñarnos a, poco a poco, hacerlo nosotros mismos. Me ha parecido una buena manera, aunque nos cueste y seamos reacios a veces, de fomentar el autoaprendizaje y el aprendizaje, oyendo las experiencias y pensamientos de los demás, aprendiendo cómo resolver los problemas que planteamos cada uno, hacer conscientes nuestros sentimientos, sus causas, cómo trabajar para encontrar soluciones..."

"Esperaba encontrarme algo principalmente teórico, y he encontrado una experiencia vivencial en la que poder hablar de temas que difícilmente se pueden tratar en otros espacios. El tema de los valores ha sido especialmente relevante, ya que conocía la inteligencia emocional, pero me ha resultado muy interesante el combinarlo junto con los valores y las virtudes. Me ha gustado especialmente el compartir experiencias personales y el trabajo con hipótesis con lo que aporta a nivel de toma de conciencia y autoconocimiento".

"El curso me ha parecido muy enriquecedor… Me ha hecho ver la fragilidad humana y que todos tenemos errores y aprendemos todos los días. Nadie es perfecto y se ven mucho mejor los fallos de otros que los propios. Siempre me he puesto en la posición del otro para poder llegar a entenderle antes de juzgarle, pero ahora mucho más".

"El hecho de utilizar las técnicas conversacionales y de pensamiento dirigido al autoconocimiento me parecen muy interesantes. La metodología planteada al inicio me pareció muy atractiva: parte teórica y un ejercicio de autoconocimento y dialogo dirigido por el profesor. Creo que se puede aprender muchísimo de esta manera".

"Me ha gustado mucho, especialmente el contenido del temario, la forma de exponerlo, y la combinación con los diálogos y experiencias vivenciales. Introduciría más momentos de puesta en común, aplicación práctica de lo expuesto, de diálogo y debate, para dinamizarlo, tal y como se ha hecho en muchos otros momentos. El profesor transmite ilusión, interés y motivación. Es un curso especialmente interesante por la temática, aspectos que se tratan, y como contribuye al desarrollo personal, que puede repercutir en otros ámbitos como el profesional y familiar.  Lo recomendaría especialmente. Destacaría la importancia del carácter gratuito. Felicidades y muchísimas gracias".

"A nivel personal, puedo decir que, tanto la metodología como la temática han sido de gran ayuda, sobre todo para darme cuenta de algunas creencias irracionales marcadas a fuego de las que no era consciente y que me limitan. Ahora queda trabajo por delante para intentar no caer en lo mismo y poder avanzar. Desde luego, ha sido muy interesante y, si hay ampliación del curso, lo hago sin pensar. ¡Gracias por todo!"

"Quisiera dar las gracias a Pello y a mis compañer@s del curso por haberme ayudado a aprender a profundizar en el autoconocimiento y a ser conscientes de los cambios necesarios para mejorar. Recomiendo el curso a todo el que quiera conocerse mejor y, sin ninguna duda, me apuntaré a todos los que pisteriormente se realicen. Gracias a todas".

miércoles, 5 de abril de 2023

CAFÉ FILOSÓFICO: ¿POR QUÉ SOMOS TAN HIPÓCRITAS?


Se plantearon tres preguntas:

  • ¿Por qué el ser humano llega a la guerra?
  • ¿Por qué la eutanasia nos crea tantos debates morales?
  • ¿Por qué somos tan hipócritas?

Elegida la última, recojo aquí el resumen de algunas de las aportaciones:

El debate comenzó con una definición de hipocresía: "disonancia entre lo que pensamos y hacemos", que se acerca a la de la RAE: "fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se experimentan". Sin embargo, en la primera definición no está lo que se añadiría posteriormente: la intención de engañar a alguien.

También se dio una hipótesis de por qué lo hacemos: porque queremos mostrar una imagen ante los demás que encaje en los valores imperantes en la sociedad. Así, engañamos alguien para mostrarnos tal y como no somos. También se apuntó que la hipocresía puede tener infinitas causas, pero que esto no sería lo relevante.

La hipocresía, pues, parece tener una dimensión social. Sin embargo, ¿alguien podría ser hipócrita sin sociedad? ¿Podría ser hipócrita Robinson Crusoe? Para unos, es imprescindible que haya un agente social ante quien ser hipócrita. Para otros, sin embargo, uno podría ser hipócrita consigo y ante sí mismo, cosa que para algunos era difícil de entender, pues ¿qué necesidad tendría alguien de ser hipócrita si no necesita mostrar una imagen ante nadie? Hubo quien defendió que Robinson Crusoe siguiera siendo hipócrita en soledad debido a la interiorización profunda de la norma social. Al final, se aceptó que ambas posibilidades no se excluyen y pueden darse a la vez.

Se intentó diferenciar entre la hipocresía y la incoherencia: para algunos era irrelevante, pero para un participante sí había un criterio que las diferenciaba. La hipocresía conlleva un juicio moral, mientras que la incoherencia, no. Ser hipócrita en casi un insulto, mientras que ser incoherente es algo comprensible y hasta aceptable. Por eso, todo hipócrita sería incoherente pero no todo incoherente sería hipócrita.

Más tarde se relacionó la hipocresía con la vergüenza y culpabilidad. La hipocresía, al tener una dimensión social podría asociarse a la vergüenza, que también tiene una dimensión social: o sea, somos hipócritas para no sentir vergüenza por no ser como la sociedad nos exige. Sin embargo, la culpabilidad es un malestar de alguien consigo mismo por actuar en contra de sus propios principios. 

También se planteó si ser hipócrita es una decisión autónoma (uno es hipócrita porque quiere serlo y punto) o es la sociedad la que nos induce a ser hipócritas porque esto nos va a reportar cierto premio o beneficio. Pero esta cuestión no fue abordada.

Transcurridas dos horas, y estando el debate en su apogeo, se plantearon algunas conclusiones y cuestiones finales:

El ser humano es un compendio de ser, estar y parecer. Estamos con los demás y aparentamos ante los demás, pero nos falta el ser, el autoconocimiento. Aunque, si nos conociéramos más, ¿este autoconocimiento evitaría que fuéramos hipócritas o solo nos haría más conscientes de nuestra hipocresía?

¿Pueden ser hipócritas los animales? Un animal sabe, pero no sabe que sabe. Un ser humano sabe y sabe que sabe. ¿Qué relación tendría esta diferencia en el hecho de poder ser hipócritas?

¿Un niño crecido sin contacto humano (¿el pequeño salvaje de Truffaut?) sería hipócrita? ¿Sentiría vergüenza? ¿Y culpabilidad?

En cuanto al diálogo en sí, solo hubo una respuesta a la pregunta, que suele ser el hilo conductor. El resto consistió, más bien, en añadir cosas y conceptos en torno a la hipocresía, lo cual provocaba que el debate se ramificara y fuera más complicado entender las relación entre todo lo que se iba diciendo. Por eso, intenté que cada participante aclarara su propósito antes de intervenir, pero es algo que cuesta, ya que, o no se ve muy claro o se quiere responde a todo lo dicho hasta ese momento. Pero sigo pensando que reducir la cantidad aumenta la calidad y la claridad. 

Hubo quien dijo que asiste a un café filosófico, no para encontrar certezas sino distintas perspectivas. Efectivamente, la filosofía no te da certezas, sino dudas. Y eso puede ser incómodo y molesto. De hecho uno de los objetivos que me marco suele ser que la gente se pregunte por qué piensa como piensa y no de otra manera, en qué se basa para pensar como piensa. Y cuando no encontramos una base firme y dudamos, nos ponemos a temblar (¡no me líes!). Pero es la única manera de que el café filosófico no se convierta en una mera tertulia.

En fin: ya sabemos cómo es el mundo con hipocresía. pero... ¿cómo sería un mundo sin hipocresía? ¿Te lo imaginas? Bonito tema para otro café.

Chiste final de un participante: ¿Fue Hipócrates hipócrita? Ya me imagino a todos en casa con el diccionario etimológico.

La escultura de la foto se titula "Cabeza" (Juan Diego Miguel, 1999) está en la campa del Señorío de Bertiz, en Navarra, y creo que puede tener relación con la hipocresía. ¿Por qué?

¡Pasad buenas vacaciones!