sábado, 6 de febrero de 2021

CARTA DE UNA EXALUMNA

 

Uno nunca sabe el efecto que las actividades de clase pueden tener en los alumnos. A veces, me parece que los cursos se suceden unos detrás de otros como si de una noria se tratara, de la que bajan grupos de jóvenes y suben otros con caras más bien de indiferencia. Tras terminar el Bachillerato, algunos alumnos me piden que deje de enviarles los artículos filosóficos de este blog, como si se libraran con alivio de un castigo. No obstante, de vez en cuando me ha parado alguno por la calle y me ha confesado que recuerda gratamente algo que dijimos en una clase de la que yo ya estoy olvidado y que para él fue revelador, o algún otro que al cabo de unos años entendió algo que en su momento no entendió y ha reconocido su valor. Es normal y a mí me pasa lo mismo. Cada uno va despertando y adquiriendo conciencia de las cosas desde lugares distintos y a ritmos distintos. Hace un tiempo, por ejemplo, contacté a través de Facebook con mi profesora de Francés de COU (actual 2º de Bachillerato), a la que le di las gracias (¡después de 40 años!) porque, además de enseñarme francés, me mostró algunos valores de la cultura francesa que, para un joven de 17 años como yo que provenía de una enseñanza religiosa estrecha y un nacionalismo cerril, supuso un soplo de aire fresco y una apertura mental impagable. Quizá para ella, por ejemplo, hacernos escuchar, traducir y comentar Le métèque de Georges Moustaki fue un ejercicio más, pero a mí me lanzó hacia un cambio personal que todavía continúa.

Hace unos meses, recibí la carta de una alumna que describía la experiencia que tuvo en una clase de Filosofía donde hablamos sobre el sentido de la vida. La voy a compartir porque es un acto inusual que requiere valor (coraje) y al que doy mucho valor (importancia) y que, además, es muy gratificante para un docente.

*******************************

Hola Pello:

Estaba yo hablando con mis amigas y me he acordado de este texto que te escribí en su momento y que no me atreví a mandarte. Comentando el tema, me han animado a enviártelo. Te lo mando porque me quedé con ganas de hacerlo. 

 "Me he estado acordando últimamente de cuando el año pasado en clase de Filosofía pusimos en un papel cual era el sentido de la vida para nosotros.
Me desesperé cuando nos diste solo cinco minutos para pensar sobre ello. Esa era una de las preguntas que habían rondado en mi cabeza durante años y me estabas pidiendo que lo decidiera en cinco minutos. Me agobié muchísimo. Una compañera me dijo que pusiera cualquier cosa, que daba igual, que solo era un ejercicio de clase y que no me tenía que agobiar tanto por eso... y eso hice. En contra de mis creencias, puse algo tan básico y superficial como "la familia". Me llevé una desagradable sorpresa cuando empezaste a leer los papelitos. ¿Cómo es que más de la mitad de la clase de 2º de Bachillerato puede pensar que la familia es lo que da sentido a la vida? Mi cara era todo un poema ante esa respuesta del nivel de un niño de 7 años. O sea, ¿cómo una cosa independiente de ti puede ser tu sentido de la vida? ¿Con esto me estás diciendo que si tu familia no estuviera te suicidarías? ¿Tu vida es realmente tuya si el sentido de TU vida depende de otro ser humano? ¿Tan vacío hay que estar por dentro? 

 Me dieron ganas de levantar la mano y preguntar estas cositas a la gente, pero no lo hice y me guardé esto para mí. Como de costumbre, esa noche no pude conciliar el sueño, pensando una vez más en cuestiones metafísicas que seguramente nunca tendrán respuesta, pero me vino una idea y empecé a tirar de ella. 

 Era simplemente mi abuelo, que ya falleció hace tiempo. Él era un hombre al que le daba todo igual y solía acabar sus días en el bar de debajo de su casa bebiendo vino con sus amigos. Tengo el recuerdo de que él era feliz, nunca lo vi triste. De ese tema pasé al siguiente. Los abuelos son a los que menos les importa la muerte, aunque, paradójicamente, son los que más cerca están de ella. A mí no me da miedo la muerte, solo morir con dolor o morir dejando algo muy importante a medias. En medio de mis pensamientos interrumpió mi pregunta inicial, y empecé a atar cabos. La vida no tiene sentido si no morimos, ya que no nos daríamos prisa por hacer cosas y no nos importaría nada, pues tendríamos toda la vida para hacerlo. Y la muerte no tiene sentido sin la vida, ya que, para que algo muera, tiene que estar vivo. Entonces, ¿el sentido de la vida es la muerte?  Yo estoy viva porque voy a morir, y la gente nace porque hay otra que muere (si no, tendríamos un problema muy gordo).

 No te miento si te digo que me invadió la felicidad al llegar esta conclusión. 

 Hasta ahora he estado viviendo tranquilamente con esta respuesta, que para mí es bastante válida y aunque no sea una conclusión superbonita y esperanzadora, afronto la vida de otra manera sabiendo que vivir tiene un sentido. 

 Y para más colmo, estos días de cuarentena, he tenido la suerte de encontrarme con un libro de mi hermano de cuando estaba en 1° de Bachillerato. Su título es "Las preguntas de la vida" de Fernando Savater. Al leer este nombre me pareció familiar y caí en que ese apellido lo conocía de Leticia Sabater (desgraciadamente). En fin, me entró la curiosidad y me puse a ojear el libro. Para mi sorpresa, en la primera página que abrí me encontré con el primer capítulo "La muerte para empezar". ¿Casualidad? No lo sé, pero lo que sí sé es que,  después de leer el capítulo, tuve una sensación de alegría, por saber que no había llegado a ninguna locura de conclusión, y el extraño sentimiento de sentir que formaba parte de algo, como si fuera una comunidad que comparte este pensamiento. Entre una cosa y otra, me acabé el libro y siento envidia de mi hermano, ya que él ha trabajado en clase este temario y me parecen temas más interesantes y útiles que lo que dimos nosotros."

Sé que es un poco raro mandarte esto ahora, pero ya que estaba escrito, no quería quedármelo para mí sola. 

 Un saludo. 

 

domingo, 3 de enero de 2021

CAFÉ FILOSÓFICO EL LUNES 4 DE ENERO A LAS 18:30

El martes pasado llevamos a cabo un café filosófico durante dos horas. Se propusieron tres preguntas: 

  • ¿Existe Dios?
  • ¿Mejor un estado laico que un estado aconfesional?
  • ¿Debe el arte ser autónomo o debe implicarse en la sociedad?

Se eligió el tercer tema, el del arte.

Aspectos que destacaría:

-El hecho de contar con tres participantes nos privó de diversidad de puntos de vista, pero evitó que las respuestas se dispersaran, por lo que nos centramos en unas pocas ideas.

-Es curioso hasta qué punto algunos términos que utilizamos en nuestras preguntas son conocidos pero pueden resultar vagos o ambiguos. Digo esto porque estuvimos problematizando un buen rato la pregunta, sobre todo, tres términos de la misma: "arte", "autónomo" y "sociedad". Sobre el primero, lo entendimos en un sentido amplio, es decir, como cualquier manifestación artística (pintura, arquitectura, fotografía, literatura...). Sobre el segundo (autónomo), se definió como "no comprometido políticamente y desvinculado de toda ideología". El tercero dio lugar a que un participante pidiera sustituir "sociedad" por "política", pues el primer término es más amplio que el segundo, o sea, que no todo lo social es político. Pero ¿qué es lo específico de la política? Para un participante, "lo que tiene que ver con las leyes", para el otro, "cualquier decisión está relacionada con la política". Pero esta tesis era problemática. El primer problema era que, si "todo es política", no es posible discernir entre unas decisiones y otras. El segundo problema implicaba la desaparición del primer término de la disyunción que se proponía en la pregunta, ya que, si "todo es política", el arte también, luego ya no puede ser autónomo y la pregunta quedaba respondida: el arte debe comprometerse políticamente. Al final, y en aras de claridad, se acordó identificar la política con la ideología y reformular la pregunta de la siguiente manera: ¿Debe el arte (en cualquiera de sus manifestaciones) ser autónomo (desvinculado de cualquier ideología política) o debe implicarse en una ideología política?

Hubo consenso en considerar que el arte debe ser autónomo, utilizando dos argumentos centrados en la creatividad y la libertad, es decir, el objetivo del artista debe ser el arte por el arte, la expresión y el desarrollo libre de su creatividad en busca de la belleza. Esta cuestión dio lugar a otra pregunta: ¿Puede perseguir el artista otro fin que no sea la belleza?, cuya respuesta quedó solo esbozada.

También se planteó que la implicación política del artista sería justificable en una situación de desigualdad social, utilizando la obra de arte para expresar y denunciar las injusticias sociales, vinculando el arte a una ideología política de izquierdas. Sin embargo, ¿existiría también un arte vinculado a la ideología de derechas? ¿Qué expresaría dicho arte?

Por último, pusimos ejemplos de artistas autónomos y ejemplos de artistas comprometidos políticamente. También llevamos una pequeña investigación sobre el fundamente del gusto estético. Para ello, se eligieron algunas obras de arte y se respondió a la pregunta: ¿qué elementos encuentro en esta obra que hacen que me guste?

Al final, como es normal y deseable en filosofía, terminamos la sesión con más preguntas que respuestas.

Si te apetece seguir dialogando críticamente en grupo, mañana, lunes 4 de enero, llevaremos a cabo el último café filosófico de Navidad a las 18:30. Elegiremos el tema entre los que los participantes propongan. 

Quien quiera participar, debe instalar Hangouts Meet en su ordenador (gratuita) y escribirme a la dirección pello@ugleskola.eus para que yo le envíe unas horas antes la invitación para que se conecte. 

Hasta mañana y... ¡SAPERE AUDE!

sábado, 26 de diciembre de 2020

CAFÉ FILOSÓFICO EL MARTES 29 DE DICIEMBRE A LAS 18:30

 

El pasado 6 de diciembre nos reunimos para dialogar sobre la pregunta: ¿Es suficiente que un hombre desee ser mujer o una mujer desee ser un hombre para serlo? Fue una sesión interesante e intensa donde fueron apareciendo algunos de los conceptos que permiten entender mejor esta compleja cuestión. Cito algunos: 

Naturaleza y cultura: la naturaleza determina el sexo de cada persona (hombre o mujer) y no es elegible, puesto que no depende de lo que uno desee, mientras que la cultura de una sociedad inventa y construye el género o patrón en torno a la forma en que alguien debe ser hombre o mujer y que sí es variable y modificable.

Determinismo y libertad: no se puede elegir qué somos (hombre o mujer), pero sí podemos elegir cómo manifestar lo que somos, de tal forma que puede haber tantas formas de ser hombre o mujer como individuos.

Dualidad y pluralidad de sexo: ¿podemos ser desde un punto de vista biológico solo hombres o mujeres o hay una pluralidad biológica más amplia que el binomio hombre-mujer? 

Dualidad y pluralidad de género: hubo consenso en admitir que los géneros masculino y femenino son estereotipos que constriñen y limitan las posibilidades de ser hombre y mujer.

Sexo y género: la no distinción de ambos conceptos da a lugar a confusión. Para unos, el sexo está por encima de lo que uno sienta o desee: un hombre se puede sentir mujer o una mujer se puede sentir hombre, pero no por eso uno deja de ser hombre o mujer, lo eres pese a lo que te sientas. Para otros, la vivencia íntima de lo que uno siente y desea puede ser tan intensa, que el sexo pasa a un segundo plano. 

Razón y sentimiento: ¿a quién debo escuchar: al sentimiento o a la razón? ¿Qué es más importante: los datos y argumentos de la fría razón o la fuerza vehemente del sentimiento? ¿Podrían llegar a un acuerdo? ¿Debo moldear la realidad (y mi yo) para que se adapte a lo que siento o debo adaptar mi sentimiento a lo que la realidad (y mi yo) racionalmente es?

Sexo y sexualidad: aun teniendo un sexo determinado, podemos vivir el deseo y la orientación sexual de muchas maneras.

Individuo y sociedad: debido a nuestra naturaleza social, de nada sirve que una mujer se sienta hombre o un hombre se sienta mujer, si no hay un grupo dispuesto a aceptar y hacer efectivo ese sentimiento y, por lo tanto, a tratar a esa persona tal y como ella se siente.

Hombre-mujer y persona: ¿puedo tratar con respeto a una persona aunque no la trate como ella se sienta? ¿Es posible tratar con respeto a una mujer que se sienta hombre o a un hombre que se sienta mujer aunque obvie su sentimiento?

Si te apetece seguir dialogando críticamente en grupo, el próximo martes 29 de diciembre llevaremos a cabo otro café filosófico por Internet a las 18:30. Elegiremos el tema entre los que los participantes propongan. 

Quien quiera participar, debe instalar Hangouts Meet en su ordenador y escribirme a la dirección pello@ugleskola.eus para que yo pueda enviarle unas horas antes la invitación para que se conecte. Debido a que la aplicación Hangouts Meet ha añadido la posibilidad de levantar la mano, la participación será similar a la presencial y para hablar habrá que pedir turno.

Hasta el martes y... ¡SAPERE AUDE!

 

miércoles, 2 de diciembre de 2020

CAFÉ FILOSÓFICO EL DOMINGO 6 DE DICIEMBRE

El próximo domingo 6 de diciembre llevaremos a cabo un café filosófico por Internet.

He aquí los temas y preguntas propuestos, además de los que los participantes propongan, de entre los que se elegirá por votación uno.

-Durante esta pandemia se ha valorado la ciencia a la hora de hacer frente al virus y, por el contrario, se ha dicho que la política no está acertando en la gestión eficaz de la pandemia.¿Estaríamos mejor gobernados por los expertos (médicos, científicos, psicólogos, economistas...) que por los políticos

-Internet y las redes sociales rebosan de noticias falsas, bulos, hechos alternativos, posverdades... ¿Es necesario que los gobiernos velen por la verdad en los medios de comunicación?

-Desde algunas instancias se habla del declive de la democracia y sus insuficiencias y defectos para gestionar los problemas de la sociedad. ¿Está fallando la democracia a la hora de gestionar y resolver nuestros problemas?

-A raíz de la muerte de Diego Armando Maradona y debido a su agitada vida personal, hemos podido leer o escuchar en declaraciones esa idea de que "no importa lo que hiciste con tu vida (posibles errores, excesos...), sino lo que hiciste con la nuestra (alegrarla con tu fútbol)". ¿Es así o, por el contrario, nos debe importar lo que alguien hace con su vida?

-Con respecto a la tema de la transexualidad, ¿hay que volver a definir en qué consiste ser hombre o mujer? ¿Debe tener cada persona el derecho de autodeterminación de sexo o género? ¿Es suficiente que un hombre desee ser mujer o una mujer dese ser hombre para serlo?

Al inicio de la sesión se podrá proponer algún tema más y elegiremos uno de ellos. Será este domingo 6 de diciembre la 18:30. Quien quiera participar, debe instalar Hangouts Meet en su ordenador y escribirme a la dirección pello@ugleskola.org para que yo pueda enviarle unas horas antes la invitación para que se conecte.


Hasta el domingo y... ¡SAPERE AUDE!

lunes, 12 de octubre de 2020

¿TU AMOR ES ROMÁNTICO O LÍQUIDO?

"Yo voy soñando caminos" es el primer poema de Antonio Machado que hemos trabajado en Literatura de 2º de Bachillerato. Es una composición intimista perteneciente a su primera obra "Soledades" (1903), reeditada en 1907 con el título de "Soledades. Galerías y otros poemas". Mientras va "soñando caminos", el poeta evoca un cantar: "en el corazón tenía clavada la espina de una pasión; logré arrancármela un día, ya no siento el corazón". ¿Se refiere, quizá, a una dolorosa experiencia amorosa que le dejó vacío de sentimientos? Sin embargo, cuando "la tarde más se oscurece", Machado va tomando conciencia de su soledad y termina proclamando: "aguda espina dorada, quién te pudiera sentir en el corazón clavada". Lo cual podría interpretarse como que es más valioso sentir amor, pese al dolor que pueda provocar, que no sentir nada. El poema está escrito antes de que Machado conociera en Soria a Leonor Izquierdo, con quien se casó en julio 1909 y que murió en agosto de 1912.

El poema de Machado nos puede dar pie a reflexionar sobre el amor en la actualidad, ya que este sentimiento tiene una dimensión individual (cómo lo siente y experimenta cada uno) y una dimensión social (cómo la sociedad condiciona la forma en que entendemos y sentimos el amor). 

A grandes rasgos, podríamos decir que el amor tradicional sería una síntesis entre el "amor romántico" del siglo XIX y la fidelidad amorosa del cristianismo. Seguramente, gran parte de los poemas y canciones de amor del siglo XX (y también del XXI) responden a esta categoría de amor. Resumiendo mucho, amar de manera romántica significaría establecer una relación basada en un sentimiento profundo entre dos personas que deben entregarse en cuerpo y alma la una a la otra y vivir con intensidad y compromiso esa relación intentando que dure lo más posible. Frente a este tipo de amor, el sociólogo Zigmunt Bauman (1925-2017) desarrolló el concepto de "amor líquido" como una tendencia del tipo de relación amorosa que se va extendiendo en la actualidad.  El amor líquido sería resultado (entre otros) de dos factores: el individualismo y el consumismo promovidos por el capitalismo tardío. En el amor líquido el amor profundo se ve como una amenaza a la autonomía personal, por lo que, para seguir siendo libres, se prefiere no profundizar mucho en él y se queda en una especie de gusto mutuo sin voluntad de que perdure, fugaz, que fluye incluso a otras relaciones, pero no hacia el interior de los amantes. En el amor líquido ninguno de los dos se entrega en cuerpo y alma (en todo caso, mucho en cuerpo y poco en alma). Por supuesto, en el amor líquido no hay compromiso, es decir, no hay una voluntad clara de establecer una relación duradera y profunda, sino que ambos saben implícitamente que en un plazo más bien breve, el amor líquido dejará de fluir o fluirá hacia otra persona. Asimismo, por influencia del consumismo, el amor se convierte también en un producto más de consumo y, siguiendo el modelo consumista por excelencia de "usar y tirar", los amantes se consumen mutuamente: se usan y se tiran cuando la relación decae, y vuelta a empezar. Las relaciones por Internet, además, serían el paradigma de este tipo de relación: conexiones múltiples con múltiples personas que entran y salen y de las que siempre te puedes desconectar o eliminar, como quien elimina "spam".

¿Cuál de los dos amores prevalecerá? ¿Nos encaminamos hacia unas relaciones amorosas más líquidas desprovistas de "espinas" y de "pasiones"? ¿Quedará el poema de Machado como testigo de una forma de amar anticuada? ¿Lo es ya para vosotros, jóvenes de 17 años, que lo leéis?  




lunes, 17 de agosto de 2020

"SOLDADITO ESPAÑOL, SOLDADITO VALIENTE..."

En julio, la revista semanal Goiberri, que se publica en euskara en la comarca guipuzcoana del Goierri, me pidió que escribiera algo a partir de una foto antigua. Así que, desempolvé esta foto de la mili y escribí una breve reflexión sobre algunas experiencias que viví allí.

Si queréis leer el artículo en euskara está aquí.

Si lo queréis leer en castellano, lo tenéis a continuación.

¡Buen verano!

“SOLDADITO ESPAÑOL, SOLDADITO VALIENTE….”

Era noviembre de 1985 y, una vez terminados los estudios de Filosofía, se habían terminado también las prórrogas. ¡Había llegado al fin el momento de ingresar en el Ejército español! Descartada la opción de intentar librarme de la mili a través de un psiquiatra, tomé una decisión acorde con una actitud más filosófica: “vete, vive la experiencia y saca conclusiones, chaval, y aprende tal y como lo recomendaba Nietzsche: lo que no te mata, te hace más fuerte”. Empezaban a darse por aquella época algunos casos esporádicos de una nueva opción: la del movimiento insumiso que, años más tarde, vencería en la lucha contra el servicio militar obligatorio. Pero si me daba miedo la mili, ¡más miedo me daba la cárcel! Además, ¿de qué me quejaba? Me había tocado en Vitoria, a pocos kilómetros de casa, y sólo debía cumplir “13 meses”. Comparado con quienes cumplían 18 meses o con los andaluces, extremeños o valencianos que estaban a cientos de kilómetros de sus hogares… Incluso podría conseguir el pase per nocta y dormir fuera del cuartel, e ir casi todos los fines de semana a casa.

Así pues, allí que me fui a vivir la experiencia. ¿Conclusiones? Muchas. Aquí destacaré una: para deshacer tus prejuicios debes poner atención en cómo es y actúa una persona y no juzgarle por el “bando” o grupo al que pertenece o le adjudican. Me explico. En aquel C.I.R (Centro de Instrucción de Reclutas) de Araca había mandos militares y subordinados, pero en ambos grupos había de todo: gente inteligente y gente necia, gente honrada y gente corrupta, gente amable y gente despreciable. Por ejemplo, había reclutas veteranos que solían infligir a los “conejos” (nuevos reclutas) novatadas crueles. Alguna vez intenté convencerles de que, aunque lo pasaran mal en la mili, no debían permitir volverse malos. Pues bien, me arreglaba mucho peor con estos veteranos de “mi bando” (y, por ejemplo, con aquel bruto de Azkoitia, que, como estaba a punto de licenciarse, quería quitarme mis botas nuevas y darme las suyas viejas), que con aquel capitán de apellido alavés que quería aprender euskara (y al que regalé el Método de euskara de Xabier Gereño), o con aquel teniente al que tanto preocupaba la historia decadente de España y con quien discutí en más de una ocasión sobre ese tema. Ambos, en teoría, del “otro bando”. 

Sea como fuere, quizá porque era músico (juré bandera tocando el “txistu”) y había hecho mis pinitos en el teatro, os debo confesar que me entusiasmaba desfilar con música militar y que lo hacía con ardor cogiendo el fusil en un brazo y levantando el otro al compás de la música. Eso sí, cuando íbamos a hacer prácticas de tiro, vaciaba el cargador con los ojos cerrados, pues mi ardor no era guerrero, sino teatral-musical. ¡Ojalá quienes se enfadan todavía porque quieren desfilar las mujeres mostraran más de ese ardor teatral-musical, en lugar de ese agresivo ardor guerrero que muestran. Por eso, los enviaré al mismo bando de aquel sargento chusco y pendenciero.

 

 


sábado, 18 de julio de 2020

¿QUÉ NECESIDADES CUBRE EL SER HUMANO EN LA FIESTA?

Fotografía: Carlos Mediavilla Arandogoyen

En el café filosófico del pasado jueves 9 de julio cambiamos los papeles: Itsaslore se ocupó de guiar el café y yo fui un participante más. Nos juntamos cuatro personas (Iskandar, Itsaslore, Olatz y yo mismo), lo cual fue una experiencia nueva, pues dio lugar a un ambiente mucho más distendido, casi de entre amigos, aunque las ideas y los problemas brotaron de igual manera en casi las dos horas que fluyeron sin darnos cuenta.

¿Qué necesidades cubre el ser humano en la fiesta? Ésta fue la pregunta sobre la que  consensuamos filosofar en el último café (9 de julio de 2020). Relacionamos fiesta con diversión, el desenfreno, la celebración, el desfase, con ese tiempo diferente del tiempo de la productividad o trabajo, y consecuentemente, con un tiempo al que enfrentarnos desde la libertad de elección ya que se contrapone al tiempo de obligación. Es por ello interesante pararnos a pensar qué elegimos hacer durante la festividad, qué nos pide el cuerpo, el corazón, y qué nos permite la mente.

Ahondamos brevemente en aclarar cómo somos los seres humanos para que queramos organizar fiestas, para que celebremos ritos o actos estructurados, y, asumiendo como Aristóteles que somos animales sociales (zoon politikon), entendimos la fiesta como un encuentro con el otro, parte del aspecto social y comunitario del ser humano. Por ello discutimos, sin llegar a un acuerdo, si era posible o no celebrar una fiesta en soledad. ¿Es posible hacer una fiesta estando solo/a? Quien defendía el sí apostaba por comprender como fiesta cualquier cambio en la vida, cualquier celebración que implicara una intención conmemorativa de esos cambios, actos o hitos que nos suceden cada día. ¡La vida entera como fiesta! Y la clave para llevarlo a cabo no es otra que el famoso “carpe diem”. Hubo quien argumentó que no es posible celebrar una fiesta en soledad, aludiendo al hecho de que la fiesta es parte del aspecto social humano, que supone una intención de encuentro con el otro. Por ello, aunque el otro no esté cerca y uno esté en soledad, no se puede decir que esté solo en la medida en la que hay un objetivo compartido, común con el resto de personas. Asumiendo al ser humano, además, como ser simbólico, hubo quien propuso la fiesta como celebración y renovación de significados compartidos, un “ponerse de acuerdo” en lo importante de la vida: nacimiento, muerte, fiestas populares, ritos en los que se renueva la convivencia…

Siguiendo con la asunción de la fiesta como lugar de resignificación de las experiencias de la vida, se apuntó que es también un espacio para dar sentido y canalizar de modo saludable las pulsiones de vida, así como un rito de agradecimiento social. La fiesta cubre la necesidad de gozar, de descansar, de elaborar significados, de superar crisis, de celebrar… y desde un punto de vista psicológico, aludiendo a un superyo que nos aporta creencias, valores, leyes y normas, entendimos que es importante compensar en la libertad festiva ese desfase o embriaguez que le caracteriza, para disfrutarla sanamente, como dirían los estoicos, en su justa medida.

Así terminamos preguntándonos para qué habría que usar la fiesta y qué uso hacemos de la fiesta, por ejemplo, como periodo vacacional ya instaurado, proponiendo una última cuestión para un próximo encuentro filosófico: ¿cómo gestionar el tiempo de una forma adecuada en la vida para la satisfacción y el bienestar?

¡Muchas gracias!



jueves, 21 de mayo de 2020

VÍDEOS: LOS VALORES EN JUEGO: ÉTICA Y DEPORTE

Aprovechando el parón deportivo al que se han visto abocados los clubes deportivos y escuelas que fomentan el deporte entre niños y jóvenes, vuelvo a traer la conferencia que preparé hace tres años a iniciativa de los clubes de la comarca Urola Garaia, ya que este parón puede ser un buen  momento para la reflexión.

En realidad son dos conferencias: una primera de una hora aproximadamente enmarcada en un acto público celebrado el 29 de diciembre de 2016 en el salón Labeaga de Urretxu. 

La otra sería la "versión extendida" de 1:39 minutos, más pausada y detallada, y tendría cuatro partes:

(00:00) Inicio: Deporte, ética y valores: la relación entre estos tres conceptos.
(00:35) Competitividad y excelencia en el deporte educativo.
(01:14) La identificación con el grupo: los beneficios e inconvenientes de la identidad grupal.
(01:21) El papel de los clubes deportivos en la transmisión de valores éticos.
(01:26) El papel de la familia y los inconvenientes de determinadas expectativas paternas.
(01:39) Fin.

La "versión extendida" (febrero 2017, UGLE):



El acto público en el salón Labeaga de Urretxu (diciembre 2016):




jueves, 14 de mayo de 2020

KARABIN KARABAN

Karabin Karaban es una iniciativa del Ayuntamiento de Urretxu llevada a cabo por la periodista Mónica Leiva que recoge, a través de entrevistas telefónicas, las vivencias, experiencias y reflexiones de distintos vecinos de Urretxu, entre ellos yo, a lo largo del último mes y pico de confinamiento.

Mónica Leiva
Son seis sesiones de preguntas y respuestas de gente muy variopinta, gracias a las cuales podemos sacar una "fotografía hablada" de las distintas formas en que hemos vivido y estamos viviendo esta experiencia.

Los tenéis en el enlace que os dejo. La entrevista mía es la del 25 de abril, y hablamos sobre todo del confinamiento y la enseñanza.





domingo, 10 de mayo de 2020

¿ES POSIBLE SER FELIZ SIN CIERTA DOSIS DE CONFORMISMO?

Interesante y compleja cuestión la del jueves 7 de mayo, en la que relacionamos la felicidad con el conformismo. Si entendemos la felicidad como una situación que depende de muchos factores y la comparamos, por lo tanto, con un puzzle, ¿el conformismo sería una pieza de ese puzzle? Y si lo fuera, ¿qué tamaño o trascendencia tendría en nuestra felicidad?

De eso estuvimos dialogando Ana, Christian, Diego, Enrique, Iskandar, Itsaslore, Javier, Lourdes, Maialen, Mª Carmen, Martxeli y yo de 18:00 a 20:30.

Nada más comenzar la sesión nos dimos cuenta de la necesidad de llevar a cabo una de las funciones básicas de la filosofía: clarificar los términos que íbamos a utilizar. El concepto de felicidad, tal y como es definido por la RAE no fue problematizado ("estado de satisfacción física y espiritual"). Lo que sí se problematizó fue el modo de conseguir ese estado. Por una parte, la felicidad sería el resultado de lograr llevar a cabo determinados deseos, y sería, por lo tanto, una felicidad que vendría de fuera; por otra, la felicidad no vendría de ningún sitio, sino que ya estaría potencialmente en nuestro interior, en ese estado esencial de serenidad espiritual y aceptación del propio ser. También se propuso la idea de que la felicidad está en la memoria. Según este concepto de felicidad, la felicidad depende del relato que nos hacemos sobre el pasado, relato que incluye olvidos, engaños o adaptaciones para que no nos moleste demasiado, y de esta manera consigamos vivir "felizmente" reconciliados con nuestro pasado.

Sí se problematizó la definición de conformismo, ya que la definición que da la RAE y Google son casi idénticas pero difieren en un matiz importante. Las dos hablan del conformismo como de la "actitud de adaptarse a cualquier circunstancia pública o privada", pero la definición de Google añade algo que coincide con el uso habitual de este término: "actitud de adaptarse a cualquier circunstancia pública o privada, especialmente cuando es adversa o injusta". Este matiz aporta a la definición de conformismo una connotación peyorativa que la RAE no recoge.

A los pocos minutos apareció otro término próximo al conformismo: aceptación, e intentamos establecer alguna diferencia entre ambos. Hubo bastante consenso en que el conformismo ante una situación no implica su aceptación, no implica estar de acuerdo con ella. Podemos conformarnos con esto o aquello sin darle nuestro asentimiento o nuestra aceptación. Sin embargo, la aceptación de algo implica comprenderlo, darle nuestro sí o asentimiento e integrarlo en nuestra vida. Y esta aceptación conlleva el conformismo. Por eso, para denominar al conformismo sin aceptación se propuso otro término también próximo: la resignación, que sería algo así como conformarse con algo desde la amargura pero no aceptándolo. No obstante, también se habló del conformismo como de una adaptación a las circunstancias para encontrar un confort entre ellas y el sujeto, un cierto "confortmismo" (curioso neologismo).

Por otra parte, también apareció la muy extendida plegaria de la serenidad: "Señor, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar las que puedo cambiar, y sabiduría para distinguir la unas de las otras". Esta idea estaba ya en los filósofos estoicos de los siglos III y II a. C. Hubo acuerdo en que, ante lo que no podemos cambiar, por muy negativo que sea, lo más sensato es la aceptación y el conformismo. Querer cambiar lo que no está en nuestra mano cambiar nos lleva a la frustración, y ésta es incompatible con la felicidad. Por lo tanto, no podemos ser felices si no aceptamos (nos conformamos) lo que no podemos cambiar. Ahora bien, ¿cómo actuar ante lo que sí podemos cambiar? Y sobre todo, ¿cómo distinguir lo que sí y lo que no podemos cambiar? Algunas cosas las vemos claras: sé que algún día debo morir y no puedo hacer nada por cambiar ese destino, como mucho retrasarlo. Tampoco podemos cambiar las inexorables leyes de la naturaleza (como lo estamos comprobando con el virus o el cambio climático). Pero, ¿podemos cambiar la sociedad o el sistema en el que vivimos? Parece que la respuesta es que sí, pues, tal y como distinguían los primeros filósofos griegos: fisis es el conjunto de leyes naturales que se nos imponen, mientras que nomos es la ley que nos damos, fruto de una convención y que, en principio,  podemos cambiar.

Ante esta pregunta de cómo actuar hubo distintas posturas. Unas apuntaban hacia la búsqueda de la paz y la tranquilidad (ingredientes de la felicidad) que provienen de la aceptación del aquí y del ahora y de un cierto conformismo, mientras que otras posturas apuntaban más bien hacia el inconformismo. Pero, ¿cómo saber cuándo debo pasar del conformismo al inconformismo? Pues se dieron tres criterios: la injusticia, la parálisis y el sufrimiento. Así que, si en un principio se concluyó que no podemos ser felices sin una cierta dosis de conformismo, también se concluyó lo contrario, que no podemos ser felices sin una cierta dosis de sin cierta dosis de inconformismo... ante situaciones de injusticia, parálisis y sufrimiento, tres factores que sobrepasarían la "dosis" de conformismo. Alguien propuso la teoría del término medio aristotélico para buscar un equilibrio entre conformismo e inconformismo. Esto nos llevaría a otro interesante debate: ¿qué tipo de injusticia, parálisis o sufrimiento justificaría el inconformismo? (Y que quizá lo planteemos en el próximo café).

En fin, lo importante es que, a pesar de la muerte o también con ella... ¡podemos ser felices!

Os dejo con un delicado poema de Luis Cernuda (1902-1963) que se leyó en el café:

Verdor nuevo los espinos
tienen ya por la colina,
toda de púrpura y nieve
en el aire estremecida.

Cuántos cielos florecidos
les has visto; aunque a la cita
ellos serán siempre fieles,
tú no lo serás un día.

Antes que la sombra caiga,
aprende cómo es la dicha
ante los espinos blancos
y rojos en flor. Vé. Mira. 

Gracias a los participantes y a los que seguís los cafés por estas páginas y hasta el próximo café filosófico que será, seguramente, dentro de dos semanas. Ya os avisaré




miércoles, 6 de mayo de 2020

CAFÉ FILOSÓFICO 07-05: ¿ES POSIBLE SER FELIZ SIN CIERTA DOSIS DE CONFORMISMO?


Este jueves 7 de mayo llevaremos a cabo el último café filosófico semanal. El próximo será en junio con una periodicidad semanal o quincenal. Ya os avisaré.

En esta ocasión vamos a dejar de lado el dichoso coronavirus (o no, ya veremos) y nos vamos a plantear una pregunta que relaciona la felicidad y el conformismo: ¿Es posible ser feliz sin una cierta dosis de conformismo? 

Si nos vamos al diccionario de la RAE, vemos que define la felicidad de esta manera: "Estado de satisfacción espiritual o física". Por su parte, el conformismo es la "practica de quien fácilmente se adapta a cualquier circunstancia pública o privada".

Así pues, ¿es posible ese estado de satisfacción sin una cierta capacidad de adaptarse a cualquier circunstancia?¿Da igual la dosis de conformismo o a partir de qué dosis de conformismo ya no es posible ser feliz? Y también podríamos preguntarnos: ¿Es posible ser feliz sin una cierta dosis de inconformismo? Pero conviene ver también la definición de inconformismo: "actitud o tendencia de la persona que no se conforma con lo establecido y lo rechaza".

No olvidéis las normas básicas del café:
  • Las respuestas deben ser brevesclaras concisas.
  • Deben contener un argumento.
  • Deben ser respetuosas con las personas, pero no con las ideas de las personas.

Muchas preguntas filosóficas como ésta no tienen una respuesta única y definitiva, lo cual quiere decir que también es posible defender la posición contraria. Os animo a buscar argumentos para defender ambas pero también a que en cada intervención defendáis solo una.

Lo veremos este jueves 7 de mayo a la 18:00. Quien quiera participar, debe instalar Hangouts Meet y escribirme a la dirección pello@ugleskola.org para que yo pueda enviarle unas horas antes la invitación para que se conecte.

Hasta el jueves y... ¡SAPERE AUDE!




domingo, 3 de mayo de 2020

¿CUÁL ES PEOR VIRUS PARA NUESTRA SOCIEDAD ACTUAL?

Variadas propuestas como candidatas a "virus perjudicial" las del café filosófico del jueves 30 de abril. Nos conectamos 14 personas: Andoni, Ane Miren, Diego, Enrique, Iskandar, Itsaslore, Javier, Lourdes, Mª Carmen, Oier, Pere, Saioa, Saúl y yo; algunas habituales y otra nuevas. Unas de aquí, otras de allá, pero todas de Telépolis, término que utilizó Javier Echeverría (quien fuera profesor mío en la Facultad de Filosofía de Zorroaga) en su obra homónima para referirse a esa nueva comunidad que se comunica a distancia.

Vamos con los virus, es decir, con todas aquellas ideas o actitudes que resultan peligrosas por el perjuicio que pueden ocasionar en la sociedad. Algunos los he agrupado por temas.

Primer virus: no querer saber y no querer aprender. En lugar de utilizar las experiencias anteriores para aprender y poder afrontar más inteligentemente experiencias como las que estamos viviendo, la soberbia hace que despreciemos el aprendizaje. Frente a esa soberbia, la humildad es la auténtica aliada del querer saber. Ya lo dijo Sócrates: "Solo sé que no sé nada". Ese el verdadero inicio del aprendizaje y del amor (filo) al saber (sofía). Otra participante que no se pudo conectar pero me envió por correo su aportación hablaba de la falta de interés por aprender y por el conocimiento. Esto puede llevarnos a una situación de credulidad, ignorancia y pasotismo haciéndonos vulnerables, y también a que seamos menos críticos y no pensemos por nosotros mismos, ya que no tenemos la base necesaria para hacerlo, siendo así una sociedad fácilmente manipulable. 

Segundo virus: la insolidaridad (fue mencionada dos veces). La insolidaridad es un peligro porque crea una sociedad de individuos egoísta y porque cada uno de nosotros podemos llegar a ser víctimas de nuestra propia insolidaridad (¿es este, paradójicamente, un argumento egoísta?). Hubo quien problematizó esta insolidaridad, pues se argumentó que las sociedades que disfrutan de un Estado de Bienestar como el nuestro, son las sociedades más solidarias que han existido, ya que la solidaridad no se deja al albur de los individuos, sino que se institucionaliza y, gracias a las aportaciones que obligatoriamente todos hacemos, se garantizan determinadas ayudas, subvenciones, subsidios... para las personas más necesitadas.

Tercer virus: el miedo, viejo conocido ya en esta pandemia. El miedo es un peligro porque paraliza, agarrota, atenaza a la persona y a la sociedad impidiéndonos vivir libremente y desarrollar todas nuestras potencialidades. Relacionado con este miedo apareció el cuarto virus: la intransigencia de algunas personas. Funciona de la siguiente manera: el miedo a ser contagiados por nuestros vecinos o conciudadanos, hace que los veamos como posibles enemigos y no soportemos su presencia o cercanía, llegando incluso a recharzarlos o denunciar su presencia, etc.

Quinto virus: la ceguera espiritual. Ésta consiste en una inconsciencia para darnos cuenta de que la mente no es la única manera de captar la realidad. Hay otras formas de abrirnos a la realidad y de hacernos más conscientes: a veces el mismo respirar puede convertirse en una forma distinta de captar la realidad, o abrirse al silencio y hacernos más conscientes para no caer en la locura en la que estamos inmersos: "hacer siempre lo mismo esperando obtener resultados distintos".

Sexto virus: el ego. El ego sería esa parte inconsciente de nosotros, insaciable, que busca la satisfacción de sus propios deseos e intereses, que tira de nosotros arrastrándonos hacia el miedo, la ceguera y el sufrimiento, puedes puede llegar a interpretar erróneamente las cosas y provocarnos un gran sufrimiento.

Séptimo virus: el empleo tal y como está institucionalizado en el sistema capitalista en que vivimos y la competitividad. Numerosos empleos provocan, por una parte, trastornos mentales como el estrés, ansiedad y depresión y, por otras, situaciones de paro, pobreza y condiciones laborales de esclavitud agravadas por la globalización.

Octavo virus: "yo sé de todo y yo opino de todo" o síndrome del cuñado (o cuñadismo). Este virus ataca a algunas personas que, aunque no tienen conocimientos en una materia, se creen que lo saben todo y expresan su opinión como si se tratara de una verdad absoluta, además de provocar una sordera que le imposibilita escuchar a los demás. Las consecuencias suelen ser negativas, por ejemplo, rotura de relaciones o su propia exclusión por parte de la gente.

Noveno virus: la superpoblación. Este supone (y supondrá más en un futuro) un grave peligro por lo que trae consigo: explotación masiva y agotamiento de recursos naturales, destrucción de ecosistemas, mayor pobreza, más competitividad para vivir y sobrevivir, más conflictividad y agresividad.

Décimo virus: la falta de empatía, la indiferencia hacia los demás, que sería la fuente de la insolidaridad y la intransigencia antes mencionadas.

REFLEXIONES FINALES:

La última parte en la que cada participante expone su valoración o conclusión final se ha convertido en una especie de citología (de "cita", no de "célula"), recomendaciones. Aquí van algunas:

Con respecto al miedo, una fragmento del escritor Eckhart Toll"El estado de miedo psicológico está divorciado de cualquier peligro real o inmediato. Puede adoptar diversas formas: desazón, preocupación, ansiedad, nervios, tensión, temor, fobia, etc. El miedo psicológico del que hablamos siempre se refiere a algo que podría ocurrir, no a algo que ya está ocurriendo. Tú estás en el aquí y en el ahora, mientras que tu mente está en el futuro. Esto crea una brecha de ansiedad. Y si te has identificado con tu mente y has perdido el poder y la simplicidad del ahora, es brecha de ansiedad será tu constante compañera. Siempre puedes afrontar el momento presente pero no puedes afrontar algo que sólo es una proyección mental; no puedes afrontar el futuro." 


Con respecto al síndrome del cuñado, una cita del gran filósofo, matemático, lógico, activista y escritor Premio Nobel de Literatura británico Bertrand Russell (1872-1970): "Gran parte de los problemas actuales del mundo se debe a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas".

Con respecto al ego, una cita del psicólogo suizo Carl Gustav Jung (1875-1961): "Hasta que no hagas consciente lo que llevas en tu inconsciente, éste dirigirá tu vida y tú le llamaras destino".


Con respecto al empleo (y como era víspera del 1º de Mayo), un libro: Manifiesto contra el trabajo, del Grupo Krisis.

Y para finalizar, una frase del poeta zamorano León Felipe (1884-1968): "Ni el infierno...Ni el fuego ni el dolor son eternos".


Él próximo jueves 7 de mayo a las 18:00 haremos el siguiente café filosófico con el segundo tema elegido: ¿Es posible ser feliz sin una cierta dosis de conformismo?




Muchas gracias a los participantes y hasta el jueves 4 a las 18:00.

¡SAPERE AUDE!











miércoles, 29 de abril de 2020

CAFÉ FILOSÓFICO 30-04: ADEMÁS DEL COVID-19, ¿CUÁL ES EL PEOR VIRUS (METAFÓRICO) PARA NUESTRA SOCIEDAD?

Tras la votación, los tres temas más votados han sido:
  • Además del covid-19, ¿cuál es el peor virus (metafóricamente hablando) para nuestra sociedad actual?
  • ¿Es posible ser feliz sin cierta dosis de conformismo?
  • ¿Cómo nos va a afectar emocionalmente a medio y largo plazo el confinamiento?
Así pues, este jueves a las 18:00 reflexionaremos en torno a la primera pregunta. Estamos confinados debido al covid-19, y este virus está teniendo unas consecuencias en nuestra salud. No obstante, utilizando la metáfora del virus, ¿hay algún otro "virus", es decir, alguna idea o creencia, actitud, tendencia, comportamiento... que sea especialmente perjudicial para nosotros como personas y como sociedad? 

Os propongo que vuestras respuestas tengan esta estructura:
  • ¿Cómo denominarías a ese "virus": ¿Puedes utilizar una palabra o concepto?
  • ¿En qué consiste ese "virus"?
  • Argumento: ¿Por qué es peligroso?
No olvidéis las normas básicas del café:
  • Las respuestas deben ser breves, claras y concisas.
  • Deben contener un argumento.
  • Deben ser respetuosas con las personas, pero no con las ideas de las personas.
Será este jueves 30 a las 18:00 horas. Quien quiera participar, debe instalar Hangouts Meet y escribirme a la dirección pello@ugleskola.org para que yo pueda enviarle unas horas antes la invitación para que se conecte.

Adiós y... ¡SAPERE AUDE!