lunes, 6 de abril de 2020

ESTE JUEVES, CAFÉ FILOSÓFICO POR INTERNET

La filosofía es una reflexión profunda y rigurosa sobre cualquier experiencia humana. La pandemia que sufrimos nos ha obligado a vivir confinados y experimentar una situación inédita en nuestras vidas. Pasadas tres semanas, todos hemos reflexionado y nos hemos hecho preguntas sobre qué significa todo esto que está ocurriendo. 

Os invito a compartir vuestras reflexiones este jueves 9 de abril de 18:00 a 20:00 horas.

CÓMO HACERLO:
Quienes queráis participar deberéis responder a este correo confirmando vuestra asistencia.
  • Utilizaremos la herramienta Hangouts Meet, que es muy sencilla.
  • Antes de las 18:00 horas del jueves os enviaré un correo con la invitación para que os unáis a la sesión.
  • A las 17:55 horas abrís el correo y clicáis en UNIRSE A LA REUNIÓN. Una vez dentro, clicáis en UNIRME AHORA. Y cuando estéis ya en la reunión, veréis abajo tres iconos de izquierda a derecha: activar/desactivar micro, salir de la llamada, activar/desactivar cámara. Activáis la cámara y ya está. Cuando queráis hablar, deberéis activar el micro, y desactivarlo cuando terminéis de hablar. Y cuando termine la sesión, clicad en Salir de la llamada. Si alguien quiere hacer una prueba antes del jueves para asegurarse, que me lo diga.


METODOLOGÍA:
Como siempre, yo haré de guía del diálogo, cuidando de que el mismo discurra por derroteros filosóficos y se respeten las normas básicas:
  • Hablaremos por turnos, en lugar de pedir la palabra levantando el brazo.
  • Quien quiera hablar, deberá decir su nombre, responder a la pregunta y argumentarla.
  • Intentaremos responder a la pregunta de manera breve, clara y concisa.
  • Cuando terminemos la primera ronda de turnos, abriremos la segunda en la que podremos seguir respondiendo o hacer algo con las respuestas dadas (preguntar a alguien para profundizar, definir un término, criticar -en el sentido filosófico del término-una respuesta...).
  • En caso de que no hubiera tiempo para que hablásemos todos, podríamos hacer otra sesión el viernes o sábado, si la mayoría lo quisiera.

TEMA:
Para que no se disperse excesivamente el diálogo, plantearemos una sola pregunta, pero lo suficientemente abierta para que cada uno la concrete. La pregunta sería esta:
  • ¿Qué he descubierto yo en esta experiencia... 

Al ser una pregunta tan abierta, debéis acotarla a uno de estos aspectos:
  • ...sobre mí? ¿He descubierto algo en mí que desconocía o no era consciente: una emoción, valor moral, una creencia, mi relación con los demás, sobre cómo paso el tiempo confinado, lo que considero importante o esencial...?
  • ...sobre algún valor moral (positivo) o contravalor (negativo) que impera en mi sociedad?
  • ...sobre algún aspecto de las relaciones sociales  o comportamientos que he observado?
  • ...sobre el sentido de la vida?
  • ...sobre la ciencia, el conocimiento?
  • ...sobre la naturaleza?
  • ...sobre la economía?
  • ...sobre la forma en que trabajamos y el significado del trabajo?
  • ...sobre el Estado y sus funciones?
  • ...sobre Europa?
  • ...sobre la política y los políticos?
  • ...sobre la libertad, los derechos y obligaciones?
  • ...sobre la familia y los vínculos familiares?
  • ...sobre los medios de comunicación y redes sociales?
  • ...cualquier otro aspecto?

A la hora de responder:
  • Elegid el aspecto sobre el que habéis descubierto algo: por ejemplo, sobre mí, la ciencia, la política, la familia, otro...
  • Decid qué habéis descubierto en esta experiencia, a poder ser, a través de una palabra o concepto o frase breve: por ejemplo, en esta experiencia he descubierto... X o he descubierto que... X
  • Argumentad, es decir, ¿en qué os basáis (dato, hecho, información, observación, reflexión...) para decir que habéis descubierto eso: he descubierto X porque Y..., o me baso para ello en...Y.
Ya lo sabes, si te animas, confirma tu asistencia respondiendo a este correo. ¡Estaremos encantados de contar contigo! Y si queréis invitar a alguien que no recibe este correo, reenviádselo para que me responda y le pueda enviar la invitación.

¡SAPERE AUDE!








lunes, 6 de enero de 2020

CAFÉS FILOSÓFICOS: DE LA MUERTE, A LOS PERROS Y MASCOTAS

En el café filosófico del lunes 23 de diciembre, las preguntas propuestas fueron:
¿Por qué nos asusta la muerte?
¿Por qué el ser humano ha desterrado la verdad como método?
¿El dinero cambia a las personas?
¿Vivimos en una sociedad violenta?
¿Cuándo una persona deja de ser responsable de un delito?

Resultó ganadora la primera. La muerte es un tema estrella en los cafés. Es la tercera vez que lo tratamos: dos en Zumárraga y una en Benavente. Las respuestas a la pregunta fueron las habituales. La muerte nos asusta porque es algo negativo, porque es el fin de la vida, porque tenemos ansias de inmortalidad, porque nos asusta lo desconocido...

Una participante cuestionó el supuesto implícito en la pregunta: que la muerte nos asusta. Para comprobarlo, pregunté a quién le asustaba morir. De los 14 asistentes, 8 respondieron que sí y 6 contestaron que no. Otra participante cuestionó el hecho de que produzca miedo, puesto que, más que miedo, produce tristeza o dolor debido a la pérdida.

El resto del diálogo giró en torno a la inmortalidad. Por una parte, se apuntaron formas de inmortalidad: somos energía que ni se crea ni se destruye, solo nos transformamos. La transmisión de genes hace que seamos inmortales, puesto que perduramos a través de nuestros descendientes. Por último, ser recordados nos da otra forma de inmortalidad. También hubo quien argumentó contra el deseo de inmortalidad, ya que, si fuéramos inmortales, nada tendría valor ni intensidad y languideceríamos en un eterno presente. Así pues, nuestra mortalidad consciente da a la vida valor e intensidad porque sabemos que la vamos a perder, quizá para siempre.

Por último, hubo quién destacó la inutilidad de hablar sobre algo imposible como la inmortalidad. Y también aparecieron las religiones como formas de atenuar el miedo a la muerte.


El lunes día 30 las preguntas fueron las siguientes:
¿Por qué corremos tanto?
¿Es necesario desglobalizarse?
¿Es posible hablar de inteligencia animal?
¿Por qué proliferan tanto los perros y mascotas?

Elegida la última, se aportaron multitud de causas. Una causa giró en torno a la imitación o la moda: copiamos lo que otros hacen. Otra causa fue que los perros y mascotas están sustituyendo a miembros de la familia: a un hermano en las familias con un solo hijo; a un hijo en parejas jóvenes que no desean tener hijos; en otras ocasiones son los propios hijos mayores quienes les compran a sus padres ancianos un perro o mascota para que les sustituyan a ellos; otras veces el perro o mascota sustituye a una pérdida por muerte, separación o divorcio... En esta causa se relacionó el aumento de perros y mascotas con el cambio de modelo de familia o con el problema demográfico. 

Otra causa es el aumento de la soledad. Ante esta cuestión, se apuntaron razones de por qué hay gente que prefiere buscar la compañía de una mascota a la de un ser humano: una mala experiencia afectiva, falta de comprensión entre las personas, la deshumanización de la sociedad con la pérdida de valores como la compasión hacia el otro, el amor, o el esfuerzo para cuidar a niños o padres; el egoísmo, la lealtad incondicional de un perro, las facilidades que da una mascota para entablar una relación sin conflictos... Estas causas apuntaban más a un cambio de valores.

Alguien apuntó como causa el hecho de tener una relación con un ser vivo unas veces para buscar una satisfacción y otras por utilizar al animal para desahogar con él la frustración o rabia y establecer una relación de dominio con él. También se aportó la utilización de la mascota como una terapia familiar (recomendada incluso por psicólogos): cuando hay un conflicto o tensión familiar, introducir un perro o mascota puede ayudar a aligerar la tensión. Otras veces el animal resuelve problemas de comunicación familiar o problemas de falta de afecto o amor, de tal forma que alguien puede sentirse más querido por un perro que por miembros de su familia, o puede conseguir una comunicación más afectiva con un animal que con un familiar. 

Más causas: socializarse, relacionarse o ligar con otras personas que también tienen perros o mascotas; el surgimiento de una industria que convierte a los animales en productos de consumo asequibles para cualquiera (democratización de los perros, que antes los podían comprar y mantener solo las clases pudientes); aumento de los servicios para perros y animales; distinguirse y llamar la atención con perros o animales exóticos; facilitar la integración en una cuadrilla o grupo y conseguir su aceptación. Hubo una mención a los propietarios de perros de razas peligrosas: gente con problemas de falta de autoestima, gente que transfiere su agresividad a estos perros...

En las conclusiones finales se subrayó que la proliferación de perros y mascotas refleja los cambios y problemas que se están produciendo en la familia, sociedad e individuo: incomunicación, soledad, consumismo, deshumanización, egoísmo, individualismo... Y terminamos pensando, cómo no, en lo interesante que sería profundizar en cada uno de esos problemas...

Gracias a todos los participantes. Y gracias a Ana, quien, además de participar en el café, sacó las fotos.

martes, 31 de diciembre de 2019

¡FELIZ AÑO 2020!

Un par de poemas para despedir al año viejo y saludar al nuevo que viene. El primero es Fe de vida, de José Hierro (Madrid,1922- Madrid 2002). Un poema agridulce con dos partes separadas por un "pero" y que habla de mantener, a pesar de todos los pesares, la alegría, que no es otra cosa sino la conciencia y aceptación de estar (y seguir) vivo. Además, os propongo un juego: que lo leáis lentamente en voz alta y, cuando aparezca el nombre del autor, pongáis el vuestro.


FE DE VIDA

Sé que el invierno está aquí,
detrás de esa puerta. Sé
que si ahora saliese fuera
lo hallaría todo muerto,
luchando por renacer.
Sé que si busco una rama
no la encontraré.
Sé que si busco una mano
que me salve del olvido
no la encontraré.
Sé que si busco al que fui
no lo encontraré.

Pero estoy aquí. Me muevo,
vivo. Me llamo José
Hierro. Alegría (Alegría
que está caída a mis pies).
Nada en orden. Todo roto,
a punto de ya no ser.

Pero toco la alegría,
porque aunque todo esté muerto
yo aún estoy vivo y lo sé.




El segundo es Alto jornal, de Claudio Rodríguez (Zamora, 1934 - Madrid 1999), y es un poema sencillo y complejo a la vez, pues consigue describir (¡en una sola oración!) la historia cotidiana de cualquiera de nosotros como algo extraordinario. Es un poema idóneo para los momentos rutinarios y faltos de sentido en los que uno cree desfallecer.


ALTO JORNAL


Dichoso el que un buen día sale humilde
y se va por la calle, como tantos
días más de su vida, y no lo espera
y, de pronto, ¿qué es esto?, mira a lo alto
y ve, pone el oído al mundo y oye,
anda, y siente subirle entre los pasos
el amor de la tierra, y sigue, y abre
su taller verdadero, y en sus manos
brilla limpio su oficio, y nos lo entrega
de corazón porque ama, y va al trabajo
temblando como un niño que comulga
mas sin caber en el pellejo, y cuando
se ha dado cuenta al fin de lo sencillo
que ha sido todo, ya el jornal ganado,
vuelve a su casa alegre y siente que alguien
empuña su aldabón, y no es en vano.



¡FELIZ AÑO 2020!








martes, 17 de diciembre de 2019

CAFÉS FILOSÓFICOS DE INVIERNO


Café filosófico en Zumarraga, verano 2019
      ¿Te apetece pensar y dialogar en grupo con libertad y con rigor?
  ¿Quieres reflexionar sobre tus propias ideas para entenderte y entender mejor a los demás?
  ¿Quieres desarrollar tu pensamiento crítico?
  ¿Te gusta profundizar sobre temas actuales o intemporales?



Te invitamos a hacerlo en los cafés filosóficos de invierno. ¿Qué es un café filosófico?
  • Un encuentro para ejercitar el pensamiento a través de un diálogo entre los asistentes.
  • Ejercitar el pensamiento significa hacernos consciente de nuestras ideas, profundizar en ellas y problematizarlas.
  • El diálogo parte de una pregunta propuesta y elegida por los asistentes.
  • Las intervenciones son libres: se puede solo escuchar  o, además de escuchar, hablar.
  • Antes de hablar, cada persona debe indicar cuál su propósito: responder a la pregunta, problematizarla, explicar algo, rebatir otra idea, preguntar algo...
  • Las intervenciones deben ser claras, breves y argumentadas.
  • Se puede llevar cualquier cosa para beber... y buen humor.

Lunes 23 y 30 de diciembre de 2019
LUGAR: Sala de Actos de la Casa de Cultura Zelai Aristi de Zumarraga
HORA: 19:00
IDIOMA: castellano
MODERADOR: Pello Biain

En cada sesión los participantes podrán proponer diversos temas y se elegirá uno por votación. Se admiten preguntas filosóficas, pero también preguntas aparentemente triviales que pueden encerrar cuestiones más profundas. Por ejemplo:
  • ¿Por qué corremos tanto?
  • ¿Mi teléfono móvil me hace más libre?
  • ¿Por qué proliferan tanto los perros y las mascotas?
  • ¿Cómo puedo saber si manipulo a alguien o me manipulan?
  • ¿Por qué se identifica la innovación y lo nuevo con lo bueno? 
  • ¿Aprobaría yo un examen de coherencia?
  • ¿Vivo engañado con respecto a algo? ¿Por qué?
  • ¿Necesito creer en Dios para encontrar la plenitud?
  • ¿Hay algo que me impide ser libre?




viernes, 27 de septiembre de 2019

UNA VEZ SUCEDIÓ...


Ayer, cuando en la escuela se convocó por megafonía a los delegados a una reunión para comenzar el procedimiento que permite a los alumnos votar ante la convocatoria de huelga de hoy contra el cambio climático, el grupo en el que estaba dando clase estalló de júbilo y llegó hasta aplaudir ante la perspectiva de no venir hoy a clase. Ante semejante entusiasmo, me acordé de un cuentito escrito en 1843 por el filósofo danés Soren Kierkegaard, uno de esos relatos premonitorios, en los que el autor intuye que en un futuro va a ocurrir algo de lo que apenas había  indicios en su época. El cuento, brevísimo, es el siguiente:

Una vez sucedió que en un teatro se declaró un incendio entre bastidores. El payaso salió al proscenio para dar la noticia al público. Pero éste creyó que se trataba de un chiste y aplaudió con ganas. El payaso repitió la noticia y los aplausos eran todavía más jubilosos. Así creo yo que perecerá el mundo, en medio del júbilo general del respetable que pensará que se trata de un chiste.

Hoy en día los payasos (los científicos) siguen ahí, saliendo una y otra vez al proscenio para avisarnos de que hay un incendio. Pero, ¿ha cambiado la actitud jubilosa del respetable público?

Algunos días pienso que sí, que la concienciación y la movilización son cada vez mayores y crecen de forma imparable en todas las edades y sectores sociales. Y me pongo optimista. Pero otros días lo veo todo mucho más negro, y creo seguir viendo al respetable público (en el que me incluyo) inmerso en su júbilo, todos muy políticamente correctos en contra del cambio climático, claro, pero riendo uno tras otro el interminable torrente de chistes que circulan en las redes sociales y poco dados a reflexionar sobre nuestras propias contradicciones y los cambios y renuncias a los que tendríamos que hacer frente si fuéramos consecuentes.


domingo, 8 de septiembre de 2019

VERANO FILOSÓFICO EN BENAVENTE: ALGUNAS RESPUESTAS

Dejo un sucinto resumen de los cuatro cafés filosóficos de Benavente 2019.
Café filosófico en Benavente, 7 de agosto de 2019

¿SOMOS NOSOTROS LOS CULPABLES DE TODO LO QUE ESTÁ PASANDO?


Esta pregunta suscitó dudas por ser demasiado abstracta. Recurrimos a preguntar a quien la había formulado, la volvió a reformular de la siguiente manera: ¿Somos nosotros los culpables de de la situación política que estamos viviendo? La mayoría de las respuestas apuntaron al sí por varias razones:
  • Porque somos nosotros quienes elegimos a los políticos.
  • Porque entre los políticos se ha producido una pérdida de valores, de respeto y de educación.
  • Por ignorancia y desidia, ya que la mayoría de los ciudadanos no se preocupa por averiguar a quién vota realmente y, aunque lo sepa, sigue votando a los mismos políticos.
  • Hubo alguien que respondió que no somos culpables, alegando que votar no puede ser motivo de culpabilidad, pues es una obligación ciudadana. 
  • Y también quien culpabilizó a determinados poderes económicos (la Banca) que manipulan a los políticos.

Quedó patente en esta sesión la preocupación ciudadana por una democracia que empieza a mostrar fallos en su funcionamiento, como si no hubiéramos aprendido nada desde que Platón nos alertara hace ya 2500 años contra algunos peligros de la democracia como la corrupción y la demagogia.

¿TENEMOS DOBLE PERSONALIDAD?

"Doble personalidad". Piscina fluvial de Santa Croya de Tera, Zamora
La mayoría de los participantes defendió el sí:
  • Una personalidad está conformada por lo que realmente somos cuando estamos a solas y somos honestos con nosotros mismos. La otra personalidad es la imagen que construimos para adaptarnos a las circunstancias, a los convencionalismos sociales y a lo políticamente correcto.
  • Otra repuesta justificó la doble personalidad en la necesidad de adaptación al grupo que tenemos, lo cual hace que tengamos, no ya doble personalidad, sino múltiples personalidades.
  • La opinión discordante aducía que no tenemos doble personalidad, sino una personalidad, y lo que hacemos luego es mentir a los demás y mostrarles lo que no somos por una necesidad no tanto de de adaptación, sino de aceptación por parte de los demás.
  • Tal y como suele ocurrir, hubo problemas con el término "personalidad" y con las distintas acepciones con que era utilizado, distinguiéndolo de otros como "carácter", "temperamento", "estado de ánimo"..., así como la influencia de la genética y la educación en su conformación.

Es curioso cómo funcionamos habitualmente con nuestra(s) personalidad(es) y, a la vez, seguimos siendo un misterio para nosotros mismos, hasta qué punto nos "desconocemos".

¿CÓMO TE ENFRENTARÍAS ANTE LA MUERTE DE UNA PERSONA?

Café filosófico en Benavente, 14 de agosto de 2019
El tema de la muerte siempre anda rondando de una manera u otra. Es un tema "estrella", no en vano es el mayor acontecimiento que viviremos cada uno de nosotros en el que se dirimirá nuestro último destino.
La mayoría de las respuestas fueron sabias, en el sentido de recoger toda una tradición filosófica representada sobre todo por el estoicismo: la aceptación de la muerte propia y ajena. Otra cosa es qué significa e implica esa aceptación en la vida diaria y si en el momento decisivo de vernos frente a frente con ella, seguiremos la teoría que tenemos tan bien aprendida, o seremos presa de la ansiedad ante la incertidumbre que conlleva morir o del miedo abismal ante la posible desaparición definitiva.
He aquí algunas respuestas. Me enfrentaría a la muerte:
  • Aceptando la pérdida y la ausencia de la persona, intentando suplir o llenar el vacío dejado por ella.
  • Ante un caso real vivido, aceptando el deterioro de la persona y su pérdida y haciendo lo que se pueda en las circunstancias, sabiendo que hay que pasar por distintas fases.
  • Olvidando la muerte, no dándole demasiado importancia, pues es algo que puede pasar en cualquier momento.
  • Sin tragedia, aceptando la muerte como una parte necesaria de la vida.
  • Hubo quien defendió que cuando la muerte es algo que ocurre a muchas personas por diversas causas en ciudades grandes, uno llega a habituarse a ella y se enfrenta de una manera, mientras que en un lugares poco poblados ocurre lo contrario.
  • Del hecho de habituarse a la muerte saltamos a la guerra, donde morir y matar se "normaliza". Hubo quien defendía que en una guerra se produce un cambio en los principios morales: lo que en época de paz está mal (matar), en época de guerra está bien. Contra esta opinión se alzó otra: en la guerra no se produce un cambio en los principios morales: matar sigue estando mal, lo que ocurre es que llegamos a realizar acciones en contra de nuestra propia conciencia moral, pero no hay un cambio de principios: sabes que matar está mal, pero lo haces. Ambas opiniones nos llevaron a otro tema recurrente: ¿el bien y el mal son subjetivos u objetivos?

¿ES EL MODELO DE VIDA ACTUAL SOSTENIBLE?

En un principio, las respuestas apuntaron al no. Las razones:
  • Por una degradación de los valores morales con la pérdida, sobre todo, del respeto.
  • Por una utilización abusiva y expoliadora de los recursos naturales.
  • Por un sistema capitalista que produce una tecnología que facilita la conexión entre las personas pero que, paradójicamente, esa conectividad no refuerza los vínculos sociales en pos de un compromiso por un futuro mejor, sino que produce un individualismo que aísla a las personas y las desvincula de sus sociedad, provocando indiferencia ante los problemas. Además de indiferencia, hubo quien pensaba que todo ello provocaba una pérdida de valores, que fue otro de los temas propuestos pero no elegido.
  • La respuesta afirmativa se defendía alegando su confianza en que el ser humano, antes de que nos aboquemos al desastre irreversible, será capaz de crear nuevas alternativas y tecnologías que resuelvan los problemas actuales.


domingo, 1 de septiembre de 2019

VERANO FILOSÓFICO EN BENAVENTE: LAS PREGUNTAS

Participantes del café filosófico del 21 de agosto en Benavnete.
Aunque es una provincia con sus problemas (despoblación, falta de iniciativas empresariales que retengan a los jóvenes, envejecimiento...) Zamora y sus pueblos es un hervidero de gente en verano, pues muchas personas que emigraron de su tierra vuelven con sus familias en esta época estival. Igualmente, Benavente es una ciudad que, a diferencia de lo que ocurre en Zumarraga o Urretxu, en agosto rebosa de sol y de vida. En este lugar hospitalario llevamos a cabo los cafés filosóficos los días 31 de julio, 7, 14 y 21 de agosto en la Casa Soledad González (Casa Solita). 

Me reencontré con asiduos compañeros de años anteriores y también contamos con nuevos entusiastas del diálogo filosófico en grupo. Asimismo, volví a encontrarme con Antonio Vega, concejal de Bienestar Social, Educación (y a partir de esta legislatura también de Igualdad) que tuvo a bien aceptar la iniciativa que le propuse hace ya cuatro años, y la deferencia de dar la bienvenida a los asistentes el primer día y de asistir al primer y al último café filosófico. Muchas gracias a él y a todos los asistentes,  en especial a Lurdes, siempre atenta. Y también gracias a las recepcionistas de la Casa Solita (donde está ubicada la Biblioteca Municipal), que ponen el aire acondicionado un par de horas antes para que podamos hablar "tan frescos".
    Café filosófico del 31 de julio en Benavente. Foto: Pello Biain Peña
Aquí tenéis la preguntas que se propusieron y en mayúsculas las que se eligieron en cada una de las cuatro sesiones:




  1. ¿SOMOS NOSOTROS LOS CULPABLES DE TODO LO QUE ESTÁ PASANDO?
  2. ¿Cuáles son los obstáculos del acuerdo?
  3. ¿Por qué le tenemos miedo a la muerte?
  4. ¿Están ayudando las nuevas tecnologías a mejorar nuestras vidas?
  5. ¿En el terreno emocional e intelectual podemos autoayudarnos?
  6. ¿Yo como individuo puedo cambiar el estado de las cosas?
  7. ¿Existe alguna religión verdadera?
  8. ¿Por qué no nos escuchamos?
  9. ¿TENEMOS DOBLE PERSONALIDAD?
  10. ¿CÓMO TE ENFRENTARÍAS A LA MUERTE DE UNA PERSONA?
  11. ¿Es general que la mayoría de la gente esté pendiente de los chismes sobre los demás?
  12. ¿Tenemos derecho a la muerte?
  13. ¿ES EL MODELO DE VIDA ACTUAL SOSTENIBLE?
  14. ¿Existe una pérdida de valores en la sociedad actual?
  15. ¿Existe la realidad objetiva?

Como veis, ganan las que expresan una preocupación político-social (1, 2, 4, 6, 13, 14). Las hay también sobre el individuo y su relación con los demás (2, 5, 8, 9, 11). Las cuestiones sobre la muerte están también muy presentes (3, 10, 12). E incluso se plantean preguntas sobre el hecho religioso (7) o netamente metafísicas (15).

Algunas consideraciones sobre las preguntas:
  • En el café filosófico, las preguntas son excusas para poner en marcha el pensamiento, son un punto de entrada. Y, en ocasiones, el diálogo ha girado en torno a una pregunta, ya que, algunas personas tienen muy claro el tema, pero les cuesta concretar la pregunta que contenga su preocupación fundamental. A veces dan con ella, otras veces no, y en ocasiones lanzan preguntas que son afirmaciones camufladas de preguntas (por ejemplo la 11). Buscar la pregunta idónea es ya una forma de filosofar.  
  • Algunas preguntas contienes evidentes supuestos, es decir, afirmaciones que van implícitas en las preguntas y que, curiosamente, nadie suele cuestionar, cuando es una de las primeras opciones al iniciar el diálogo.
  • Hay preguntas que son muy abstractas (por ejemplo la 1 y la 2), es decir, carecen del contexto que permita entender a qué se refieren. En la 1, por ejemplo, no se sabe si "nosotros" se refiere a los benaventanos, a los zamoranos, a los castellanos, a los españoles, a los europeos o a los seres humanos. Tampoco se sabe si se habla de una culpabilidad moral o legal. Y en ese "todo lo que está pasando" entra, ni más ni menos, todo. Tengo dos posibles hipótesis para explicar este tipo de preguntas. Algunas personas tienen una tendencia totalizadora, es decir, buscan una pregunta que englobe al resto de preguntas para poder hallar asimismo la respuesta total y definitiva, propósito demasiado ambicioso para un café filosófico, donde las preguntas admiten distintas respuestas que nunca cierran definitivamente el problema pero sobre las que necesitamos pensar. En otras personas percibo cierto temor o pudor a ser muy claro, a que se vea su intención de hablar sobre un tema concreto. Suelo solventar el problema votando entre dos opciones: pedir a quien ha formulado la pregunta que la concrete, o dejar que cada participante interprete la pregunta como quiera, ya que en su respuesta y consiguiente argumento va a tener que utilizar un concepto que decante la pregunta en una dirección u otra.
  • Por último, es curioso cómo a lo largo del diálogo sobre una pregunta, se puede llegar a tocar alguna pregunta que no ha sido elegida. Ocurrió con la 1 y la 2 y también con la 13 y la 14. Lo comentaré en la próxima entrada.





martes, 23 de julio de 2019

CAFÉ FILOSÓFICO: ¿EN QUÉ CONSISTE LA BUENA EDUCACIÓN?

Este miércoles 24 de julio a las 19:00 haremos el último café filosófico de verano en Zumarraga. 

El miércoles pasado nos reunimos 12 personas (8 mujeres y 4 hombres) y se propusieron la siguientes cuestiones:

  • ¿El cultivo de la amistad tiene un precio?
  • ¿Aquí y en este momento estamos haciendo nosotros cultura vasca?
  • ¿Cuál es el límite entre la cordura y la locura?
  • ¿En qué consiste la buena educación?
Tras un empate, en la segunda votación salió ganadora la última pregunta. El diálogo tuvo dos partes bien diferenciadas. En la primera se respondió a la pregunta de diversas maneras. He aquí algunas. La buena educación: 

  • Consiste en adaptarse a los personas y a las normas de un entorno socio-cultural.
  • En el entorno familiar, consiste en proporcionar amor y establecer unos límites, y en el ámbito escolar o público, consiste en educar a (buenos) ciudadanos.
  • Consiste en transmitir una percepción ético-moral y desarrollar el pensamiento crítico.
  • Consiste en desarrollar el potencial de una persona.

En cuanto a los ámbitos, hubo varias propuestas. Una iba dirigida a distinguir la familia como ámbito propiamente educativo y la escuela o ámbito público, más destinado a transmitir enseñanzas, conocimientos o los ya citados valores de la ciudadanía. Otra propuesta iba dirigida a no diferenciar ámbitos, pues la educación debe darse de manera transversal en cualquier sitio.

La segunda parte se desvió del tema principal y surgió a partir de una intervención que defendía que, el amor, como elemento imprescindible de la buena educación, debía darse no solo en la familia, sino también en la escuela, de donde se llegó a la idea de que los maestros pueden amar a sus alumnos como si fueran sus padres. Frente a esta posición apareció otra, la de que no es posible que los maestros pueden amar a sus alumnos como si fueran sus padres, debido a que los docentes no tienen tiempo material para ello, tienen muchos niños y no tienen el mismo vínculo emocional que tienen sus padres con ellos, pues el amor familiar, entre otras cosas, es incondicional. Incluso una participante defendió que los maestros no deberían amar a sus alumnos como si fueran sus padres, pues no es su función, para la cual ya están los padres. Sin embargo, por la otra parte se adujo que ni el tiempo ni la cantidad de alumnos influyen en el amor de un docente y, además, éste puede establecer el mismo vínculo emocional que los padres. Viendo que era difícil cerrar la cuestión, como ocurre normalmente en filosofía, decidí averiguar qué decía el sentido común de los asistentes. Pero estos también se mostraron divididos: la mitad de los asistentes defendió una posición y la otra mitad defendió la otra. Sin embargo, ante la pregunta sobre quiénes de ellos habían recibido un amor paterno-filial por parte de sus maestros, solo una persona  levantó la mano y el resto reconoció que no. Esto se explicó aduciendo que la enseñanza antigua no permitía que los maestros amaran a sus alumnos, mientras que la enseñanza actual, sí.

Esta parte del diálogo fue intensa y, a mi juicio, la cuestión de fondo en la que no llegamos a entrar pero que estuvo sobrevolando durante todo el debate fue qué es el amor o, por lo menos, la cuestión de si cuando hablamos de que "los padres aman a sus hijos" y de que "los maestros aman a sus alumnos", estamos hablando del mismo amor o de diferente. Quizá por eso al final se utilizó un argumento falaz para defender que los maestros también aman a sus alumnos. También hubo quien negó la existencia del amor incondicional. 

Como no había tiempo para más, algunas cosas se quedaron en el tintero. Rescato tres:
  • ¿Existe el amor incondicional o todo amor es condicional, incluso el amor a los hijos?
  • ¿Deben los maestros querer a sus alumnos como los quieren sus padres?
  • ¿Existe alguna diferencia entre el amor que dan los padres y el amor que dan los maestros? 
Esta última cuestión les propuse como ejercicio filosófico para realizar a lo largo de la semana.






martes, 16 de julio de 2019

CAFÉ FILOSÓFICO: ¿CULPABLE O INOCENTE?

Este miércoles 17 de julio, llevaremos a cabo el próximo café filosófico a las 19:00 horas. 

Por lo que respecta al café del pasado 10 de julio, nos reunimos 16 personas (9 mujeres y 7 hombres). En julio ha aumentado la afluencia de gente y la cantidad de hombres y mujeres se equilibra más. Se plantearon las preguntas:

  • ¿Hacia dónde se dirige la ciudad?
  • ¿Culpables o inocentes?
  • ¿Qué es el amor?
  • ¿Somos más adictos al juego ahora que antes?
Elegido el tema "¿Culpables o inocentes?", el diálogo empezó a girar en torno al sentimiento de culpabilidad, pero nos costó centrar el aspecto de la culpabilidad sobre el cual reflexionar. 

La pregunta fue problematizada dos veces. En la primera, se puso de relieve que faltaba un contexto o situación sobre el cual dirimir la cuestión. Es lo que suele ocurrir con las preguntas abstractas, que luego cada participante va "aterrizando" en lugares distintos y el diálogo se dispersa (para bien o para mal). Además, la pregunta inicial no es un mero título o pregunta retórica, sino una cuestión que hay que responder y sobre la cual se va a iniciar el diálogo. La segunda crítica se dirigió hacia el hecho de que la pregunta tenía un supuesto: la disyunción, mientras que, en realidad, no se trata de una disyunción, pues la culpabilidad y la inocencia van juntas. 

Poco a poco, fueron apareciendo algunas distinciones. Por una parte, unos apoyaban la idea de que la culpabilidad es un sentimiento útil y conveniente, pues gracias a lo desagradables que es, puede evitar que volvamos a realizar una mala acción, mientras que otra postura apoyaba la inutilidad de ese sentimiento que solo sirve para sentirse mal. 


Otra distinción diferenciaba culpabilidad desde un punto de vista "psicológico" (yo me siento culpable) y desde un punto de vista social, político o jurídico. En este sentido se apuntó la posibilidad de sentirse culpable sin serlo, y viceversa, ser culpable (como el nazi Adolf Eichmann) y no sentirse culpable. 

También apareció la diferencia entre la culpabilidad y la responsabilidad: La primera tiene una connotación religiosa (acompañada de autodesprecio) mientras que la responsabilidad asume lo hecho (o no hecho) pero no va acompañada de autodesprecio). 

Otro intento giró en torno a la relación entre la culpabilidad individual y la culpabilidad social. El problema empezó cuando se planteó que la culpabilidad tiene un componente social, es decir, que es la sociedad la que determina nuestro sentimiento de culpabilidad, pues las normas sociales que nos encontramos establecen lo que está bien y lo que está mal y, por lo tanto, cuándo y por qué nos sentimos culpables. Si eso es así, ¿cómo entender la culpabilidad individual? Algunas respuestas apuntaron al hecho de que, aunque sea la sociedad la que condicione nuestro sentimiento de culpabilidad, es cada persona quien debe cómo actuar ante ese condicionamiento.

El diálogo fue intenso pero, a mi juicio, no conseguimos centrarlo desde un principio, quizá porque la pregunta era demasiado abstracta o porque se fueron añadiendo distintos aspectos sobre la culpabilidad sin llegar a relacionarlos adecuadamente.

Gracias a todos los asistentes por acudir. También quiero mencionar y agradecer la presencia y el interés de dos colegas profesores de filosofía pertenecientes a la Asociación de Filosofía ÁGORA, la cual organiza también, aunque con otro formato, cafés filosóficos y otro tipo de actividades con el fin de divulgar la filosofía y sacarla a la calle.


martes, 9 de julio de 2019

HOY, MIÉRCOLES, CAFÉ FILOSÓFICO EN ZUMARRAGA

Café filosófico en Zumarraga. Junio 2019
Hoy miércoles 10 de julio, café filosófico en la Casa de Cultura de Zumarraga a las 19:00.

¿Qué es un café filosófico?

  • Un encuentro para ejercitar el pensamiento a través de un diálogo entre los asistentes.
  • Ejercitar el pensamiento significa hacernos consciente de nuestras ideas, profundizar en ellas y problematizarlas.
  • El diálogo parte de una pregunta propuesta y elegida por los asistentes.
  • Las intervenciones son libres: se puede solo escuchar (que no es poco) y se puede hablar.
  • Antes de hablar, cada persona debe indicar cuál su propósito: responder a la pregunta, problematizarla, explicar algo, rebatir otra idea, preguntar algo...
  • Las intervenciones deben ser claras, breves y argumentadas.
  • Se puede llevar cualquier cosa para beber... y buen humor.

jueves, 4 de julio de 2019

CAFÉ FILOSÓFICO: ¿POR QUÉ GENERA RECHAZO LA INMIGRACIÓN?

Café filosófico en Zumarraga. 22-06-2019. Foto Olatz.
Fuimos 11 personas (9 mujeres y 2 hombres) las que nos reunimos el viernes 21 de junio en torno a las siguientes preguntas:
  • ¿Por qué genera rechazo la inmigración?
  • ¿Está la sinceridad sobrevalorada?
  • ¿Por qué somos solidarios?
  • ¿Debería cambiarse el reparto de las loterías?
Una vez elegida la primera, se fueron sucediendo las (muchas) respuestas. La inmigración genera rechazo por el miedo a lo desconocido o por simple desconocimiento, y ese miedo y desconocimiento (y rechazo) es mayor hacia la gente musulmana. También había quien pensaba que, más que el miedo, son los prejuicios que tenemos los que hacen que rechacemos menos a quienes más se parecen a nosotros y más a quienes se parecen menos. Otra razón es que nos generan rechazo por miedo a perder nuestros privilegios. Aquí abrimos un paréntesis para debatir si nuestros privilegios eran justos o injustos y llegamos a la conclusión de que, por una partes son justos, es decir, fruto de los avances que ha conseguido la cultura occidental pero, por otra, injustos, pues algunos de esos avances se han conseguido aprovechándonos de países que ahora están en la pobreza. También se adujo que rechazamos a los inmigrantes por miedo a perder nuestra calidad de vida al tener que repartir nuestro dinero y nuestros recursos con ellos. Otra razón fue el miedo a perder determinados derechos humanos o que la inserción de inmigrantes con mentalidades diferentes provocara un retroceso en este sentido. Y también apareció el miedo a que cambiaran nuestra cultura y forma de vida.

Café filosófico en Zumarraga. 22-06-2019. Foto Olatz.
Por otra parte, se planteó qué se debería hacer por ambas partes para que disminuyera el rechazo. Por parte de quienes vivimos aquí, se apuntó a la necesidad de ser solidarios y ayudarles, de facilitar su integración y fomentar la comunicación con ellos, tomar medidas a nivel institucional, organizar encuentros interculturales... Y, por parte de los inmigrantes, se apuntó la necesidad de que ellos hagan un esfuerzo por respetar y adaptarse a nuestras normas de convivencia, especialmente en lo referente a las relaciones de género entre hombres y mujeres. 

Por último, algunos de los participantes se mostraron optimistas al pensar que la adaptación e integración se irá produciendo poco a poco. Sin embargo, otros participantes se mostraron más pesimistas al considerar que costará mucho trabajo conseguirlo.

El próximo café filosófico será el miércoles 10 de julio a las 19:00 en la Casa de Cultura de Zumarraga.

jueves, 20 de junio de 2019

CAFÉ FILOSÓFICO: ¿DEBEMOS DECIR SIEMPRE LA VERDAD?

En el café del viernes 14 de junio, se propusieron tres temas:

¿Tenemos que aceptar las donaciones de Amancio Ortega?
¿Somos conscientes de ser agradecidos?
¿Debemos decir siempre la verdad?

Café filosófico en Zumarraga (14-06-2019). Foto: Mertxe Peña
Salió elegido el último y, en un primer momento, alguien propuso definir qué es la verdad. La empresa no salió nada mal: se llegaron a distinguir dos tipos de verdad, una sobre hechos, y por lo tanto, más objetiva (algo ha ocurrido o no ha ocurrido); y otra sobre gustos y valoraciones, y por lo tanto más subjetiva (lo ocurrido me parece bien o mal, correcto o incorrecto, bonito o feo...).

Las primeras respuestas defendieron que no hay que decir siempre la verdad si, diciendo la verdad, provocamos un daño o perjuicio a alguien. Sin embargo, una persona defendió que provocar dolor diciendo la verdad es necesario, porque conocer esa verdad, aunque sea dolorosa, nos ayuda a pensar, a crecer y a desarrollarnos. Otras respuestas incidieron en el sí, en la necesidad de decir siempre la verdad, bien sea por imperativo moral o, como puede ocurrir en un juicio, por imperativo legal, también porque ello contribuye a crear una sociedad más justa o por tener más y mejores relaciones sociales. Frente a esta obligación de tener que decir la verdad, también hubo quien defendió el derecho a poder decidir libremente cuándo decir la verdad y cuándo mentir.

Curiosamente, coincidió que, quienes defendían la necesidad de mentir eran mujeres y, quienes defendieron la necesidad de decir la verdad eran hombres. Y se me ocurrió indagar si podría haber alguna relación. Se propusieron dos hipótesis que, en un principio nos parecieron plausibles. La primera es que, históricamente, la situación opresiva de la mujer ha provocado que haya tenido más necesidad de mentir, cosa que no les ha ocurrido a los hombres. La segunda hipótesis es que, debido a esto, la mujer ha desarrollado más la empatía y, por lo tanto, tiene más cuidado a la hora de provocar un daño diciendo la verdad.

Se trató también la incoherencia de los padres que nos empeñamos en inculcar en los hijos el principio de decir siempre la verdad cuando, en realidad, todos sabemos que lo habitual es no hacerlo en ningún ámbito, ni en el ámbito de la pareja o familia, en el trabajo o entre los propios amigos o conocidos. Se introdujo pero no se trató el hecho de que muchas veces no decimos la verdad y lo justificamos en el daño que vamos  a provocar a alguien, cuando, en realidad, no es por eso, sino porque no nos atrevemos a decirla. También apareció el hecho sacralizar la verdad y utilizarla como una forma de control social.

Después de dos horas, quedaron muchos flecos sueltos y muchas dudas abiertas al respecto, pero fue un placer poder dialogar sobre este tema de una manera rigurosa, profunda y amena con los participantes.

Este viernes 21, tercer café filosófico de junio a las 18:00 en la Casa de Cultura de Zumarraga.