lunes, 17 de julio de 2023

FILOCAFÉ: ¿POR QUÉ NECESITAMOS CREER EN COSAS QUE NO EXISTEN?

Este martes 18 de julio llevaremos a cabo el sexto y último café filosófico del verano en Zumarraga. Por si a alguien le viene de paso y quiere asistir, el día 7 de agosto, lunes, estaré en Benavente (Zamora) con otro café filosófico.

El pasado martes 11 de julio se propusieron las siguientes preguntas:

  • ¿El ser humano es consciente de su vida a su alrededor?
  • ¿Cura el silencio?
  • ¿En qué medida podemos hablar de nosotros mismos por boca de otros?
  • ¿Por qué necesitamos creer en cosas que no existen?
Elegida esta última, se intentó concretar el término "cosas
que no existen", que se refería sobre todo a Dios, dios, los dioses, la divinidad...

Un participante no estuvo de acuerdo con el presupuesto de la pregunta de que Dios no existe, y a partir de aquí se estableció la distinción entre un acceso subjetivo y experiencial a la espiritualidad y un acceso más objetivo (o intersubjetivo) como puede ser el conocimiento científico. En este punto, volvió a darse una cierta incomprensión de las posturas que no llevan a ningún sitio y que podríamos resumir así: en general, para los ateos es incomprensible que en el siglo XXI haya gente que siga creyendo en Dios, cuando no hay ninguna demostración científica de que exista ni de que pueda existir. Para el espiritualista, en cambio, es incomprensible la visión reduccionista de la ciencia, que reduce lo que existe a meras cantidades y experimentos donde se filtran determinadas características de la realidad. Por eso, traje a colación el concepto de "campo de verdad" que propone el filósofo Fernando Savater. Un campo de verdad en un ámbito de la realidad en el que hay unos criterios para que algo sea verdad, pues no es lo mismo la ciencia, la poesía, la mitología, el arte, la matemática, la religión..., y los problemas aparecen cuando los mezclamos, es decir, cuando intentamos demostrar que algo en un campo de verdad es verdad o mentira según los criterios de otro campo de verdad. Por ejemplo, tras una conferencia de una científica sobre el Big Bang (teoría sobre el origen del universo), un hombre le pregunta si, en definitiva, existe o no existe Dios. La científica debería advertirle que esa pregunta pertenece a otro campo y a otros criterios de verdad distintos al campo en el que ella está hablando. Es como si, con su pregunta, el hombre quisiera jugar al ajedrez (la ciencia) con las reglas del parchís (la religión). 

Por lo demás, he aquí algunas respuestas que se dieron a la pregunta. Necesitamos creer en cosas que no existen:
  • Porque esas cosas que no existen actúan como válvula de escape para aligerar el estrés y el sufrimiento que conlleva vivir.
  • Porque esas cosas que no existen actúan como un efecto placebo: Dios genera efectos positivos en nuestro estado mental aun cuando no exista.
  • Porque Dios soluciona el problema de la muerte, el problema que nos provoca la conciencia de la muerte y nuestra posible (probable) desaparición eterna.
  • Porque al ser humano no le bastan las explicaciones de la ciencia y siempre busca algo más allá, algo trascendente. Sin embargo lo más interesante de las religiones serían sus aportaciones para constituir una ética universal.
  • Porque de algunas cosas que se piensan como posibles, se pasa a ellas como reales.
De aquí se pasó a la convivencia entre religiones, unos defendiendo la convivencia basada en el respeto mutuo; otros, señalando que es la intransigencia religiosa la que impide esa convivencia respetuosa.

Interesante también la ligereza con la que usamos ciertos términos, como "trascendente" en expresiones como "Dios es trascendente" o "el ser humano trasciende a la muerte", que luego son difíciles de definir y concretar.

Por último estuvo bien diferenciar dos conceptos que revolotearen constantemente en la sesión "creer" y "saber". Parece que quien "cree" está seguro o inseguro, pero tiene cierta dificultad para demostrar la verdad o existencia de algo, mientras que quien "sabe" expresa cierta capacidad de demostrar. O sea, que no es lo mismo  decir "creo que Dios existe" que "sé que Dios existe".

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