sábado, 16 de diciembre de 2023

¿SE PUEDE DIALOGAR CON UN OFENDIDO?

Esta semana, casualmente, en los dos libros que estoy leyendo se menciona un fenómeno cada más extendido: el de los ofendidos. Ambos autores distan mucho ideológicamente. Uno es Gregorio Luri, maestro, licenciado en Pedagogía y doctor en Filosofía, de tendencia más bien conservadora. El otro es Guillermo del Valle, licenciado en Derecho y diplomado en la Escuela de Práctica Jurídica, y representante de una izquierda socialista, igualitaria y laica.  Pero, curiosamente, ambos critican de igual manera el hecho de ofenderse en un debate racional. Reproduzco un fragmento de En busca de los tiempos que vivimos, de Gregorio Luri:

"Estamos asistiendo a la emergencia del derecho emocional a sentirse ofendido. Ser ciudadano para el ´pensamiento crítico' es ser... víctima de alguien o de algo: del poder, del neoliberalismo, de las grandes empresas, del patriarcado, de la violencia simbólica... La libertad de expresión ha de acabar allí donde empieza una identidad herida que, por sentirse herida, cree poseer una dignidad merecedora de un respeto incondicional. Lo patético se blinda con un caparazón de erizo contra cualquier posibilidad de refutación...  En no pocas universidades la sensibilidad emocional es el límite de la libertad de expresión. El problema es que estos alumnos son excesivamente frágiles, hipersensibles y maniqueos y la sobreprotección los fragiliza más. Ya no se los prepara para manejar pequeños conflictos, sino para ser compadecidos. No aceptan el libre pensamiento porque su misma existencia los obligaría a convivir con tesis que consideran ofensivas. El victimismo no sabe negociar. De esta manera las mismas universidades están colaborando en la brutalización de la razón". Y más adelante: "Las ideologías parten del supuesto de que la historia es una máscarada trágica que es preciso denunciar, pero para ello, más que persuadir, a lo que aspiran es a la hegemonía de sus prejuicios". (En busca del tiempo que vivimos. Fragmentos del hombre modernos. Gregorio Luri, Ediciones Deusto, 2023, pág. 112 y 115).

En este mismo capítulo, Gregorio Luri habla de Robin DiAngelo, creadora del concepto "la fragilidad blanca", que tampoco tiene desperdicio.

Doy la palabra ahora a Guillermo del Valle en su obra La izquierda tracionada:

"Volviendo a la implosión del debate racional..., el gran problema de la ideología woke, y en general de todas las impugnaciones irracionales de la izquierda, es la apelación al sentimiento, una verdadera excusa para evitar el debate. Lo dice Félix Ovejero en una respuesta a Julio Valdeón en La razón en marcha: ´La locura es lo sucedido con la estrategia woke. Más o menos, la cosa funciona así: Esta idea puede que sea veraz, pero no quiero discutirla porque me ofende sea o no cierta. Se trata de la cancelación de la razón en nombre del sentimiento. O, peor aún, de convertir el sentimiento en argumento. Esto me ofende, entonces es falso. Es creer que una emoción puede justificar una prohibición, que te permite acallar a los demás´. Y continúa: "Así están las cosas. Por el flanco derecho, asomando una reacción identitaria de corte trumpista... que vuelve a invocar la tradición como argumento, en su versión más genuinamente reaccionaria. Aún más triste, desde el flanco de las izquierdas, herederas de la mejor tradición racionalista, empecinadas en sus vertientes identitarias en practicar un moralismo censor y sentimentalizando el debate público hasta poner en tela de juicio la mera posibilidad de que este discurra por cauces racionales. El debate público, debido a las derivas irracionalistas de la izquierda reaccionaria, ha quedado encapsulado y degradadado". (La izquierda traicionada. Razones contra la resignación, Guillermo del Valle, Península, 2023, pág. 143-144). 

En fin... Se dice que en el frontispicio de la Academia de Platón estaba escrito el lema: "Nadie entre aquí que no sepa geometría". Ahora habría que cambiarlo y a la entrada de las universidades y debates poner un cartel bien grande: "Nadie entre aquí que se ofenda por las ideas y las críticas", porque ¿se puede dialogar racionalmente con un ofendido?


viernes, 11 de agosto de 2023

FILOCAFÉ EN BENAVENTE: ¿QUÉ HACE QUE NOS DEJEMOS LLEVAR POR EL ENTORNO?

El pasado lunes 7 de agosto me reencontré con los amigos de la filosofía de Benavente. Nos reunimos alrededor de 25 personas, la mayoría mujeres, como podéis apreciar en la foto, y de distintas edades. Aproveché la ocasión para agradecer a Antonio Vega, concejal saliente de Bienestar Social, Cultura y Educación el interés que mostró hace 7 años en la propuesta que le hice para realizar primero sesiones de filosofía para niños y luego cafés filosóficos en verano. Y también agradecí a Mercedes Benítez, la concejal entrante, por haber mantenido este año el café filosófico, aderezado, además, por fruta, pastas, café y agua para los asistentes. Y también, cómo no, agradecí a los asistentes habituales y a los nuevos que se acercan con curiosidad y ganas de pensar en grupo.

He aquí las preguntas que se plantearon:

  1. ¿Cuál será el rol de la familia en la sociedad futura?
  2. ¿En qué influye más la autoestima de una persona: en su calidad de vida o en su productividad?
  3. ¿Por qué se permite eliminar campos de girasoles y se permite plantar placas solares?
  4. ¿Qué caminos existen para encontrarse uno consigo mismo?
  5. ¿Qué hace que nos dejemos llevar por el entorno?

Tras un empate entre la 1 y la 5, salió ganadora la 5. Fue una sesión sobre todo de profundización, pues era una pregunta que admitía diversas respuestas compatibles entre sí. Destaco, no obstante, el trabajo de conceptualización que se hizo, pues pedía a cada participante que eligiera una palabra que contuviera lo esencial de su respuesta, lo cual no siempre resulta fácil, así como expresar, antes de hablar, el propósito de su intervención. También apareció esa humildad intelectual que consiste en reconocer la dificultad o imposibilidad de articular lingüísticamente las ideas y que solventamos con la colaboración de otros participantes. Interesante también la aportación de una participante que al principio confesó que desconocía qué era la filosofía y a lo largo de la sesión fue descubriendo que la filosofía consiste en hacer preguntas. 

He aquí algunas respuestas sobre qué hace que nos dejemos llevar por el entorno:

La rutina, pues los horarios, tareas, obligaciones y responsabilidades nos envuelven de tal manera que nos dejamos arrastrar por la forma en que organizamos los días.

La autoestima, pues una baja autoestima hace que uno no se valore a sí mismo y valore más a la gente de su entorno, por lo que tenderá a dejarse llevar por los demás. Una buena autoestima, por el contrario, hará que uno se valore más a sí mismo y mantenga cierta autonomía con respecto al entorno.

La desconexión con uno mismo, pues no nos permitimos reflexionar y dedicar un tiempo a analizar lo que sentimos, de tal manera que vivimos volcados hacia el entorno y desconectados de nosotros mismos.

La productividad, pues el entorno económico nos empuja a ser productivos y obtener resultados. Frente a este afán productivo apareció el ocio, que fue interpretado de dos maneras. Por una parte, hay un ocio productivo en la medida en que el ocio puede ser también una actividad consumista. Por otra, habría un ocio no productivo y no consumista. Este último podría ser una manera de conectarnos con nosotros y, recordando otra pregunta que se planteó al principio, un camino para encontrarse con uno mismo.

La falta de recursos, pues en la medida en que no tenemos las necesidades básicas cubiertas, vamos a depender del entorno. Asimismo, solo una gran resistencia al consumismo hará posible no dejarse llevar por el entorno.

La información y la publicidad, pues los constantes estímulos provenientes de ambas fuentes nos atrapan.

El miedo a ser rechazados o marginados, pues necesitamos ser aceptados por el entorno, lo cual se relacionó con la autoestima, pues el miedo será mayor con baja autoestima y menor con alta autoestima.

La comodidad, pues el entorno es como una corriente de agua y si nos dejamos llevar por ella, viviremos mejor adaptados y con mayor bienestar, de lo contrario, ir a contracorriente será molesto y hasta peligroso.

Las expectativas que nos ponemos, bien sea como autoexigencias o para satisfacer las expectativas que los demás depositan en nosotros.

La propia decisión libre de dejarnos llevar por el entorno. Fue curiosa esta respuesta, pues parecía que las anteriores señalaban factores que hacían que de manera irremediable me deje llevar por el entorno, algo que, según esta respuesta, sucede porque yo quiero que suceda. Bastaría que yo decidiera que no, para que los anteriores factores no tuvieran la fuerza determinante.

Como veis, fue una sesión muy rica en respuestas. Pido disculpas a la responsable de Casa Solita por pasarnos de la hora, pero es muy estimulante estar con gente que quiere seguir pensando y, en el buen sentido, no hay manera de echarla, ja, ja. No en vano alguien remarcó que este tipo de actividad es algo que necesita España desde hace muchos siglos, pues no deja de ser una actividad que crea comunidad entre diferentes, algo necesario en la convivencia democrática.

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lunes, 17 de julio de 2023

FILOCAFÉ: ¿POR QUÉ NECESITAMOS CREER EN COSAS QUE NO EXISTEN?

Este martes 18 de julio llevaremos a cabo el sexto y último café filosófico del verano en Zumarraga. Por si a alguien le viene de paso y quiere asistir, el día 7 de agosto, lunes, estaré en Benavente (Zamora) con otro café filosófico.

El pasado martes 11 de julio se propusieron las siguientes preguntas:

  • ¿El ser humano es consciente de su vida a su alrededor?
  • ¿Cura el silencio?
  • ¿En qué medida podemos hablar de nosotros mismos por boca de otros?
  • ¿Por qué necesitamos creer en cosas que no existen?
Elegida esta última, se intentó concretar el término "cosas
que no existen", que se refería sobre todo a Dios, dios, los dioses, la divinidad...

Un participante no estuvo de acuerdo con el presupuesto de la pregunta de que Dios no existe, y a partir de aquí se estableció la distinción entre un acceso subjetivo y experiencial a la espiritualidad y un acceso más objetivo (o intersubjetivo) como puede ser el conocimiento científico. En este punto, volvió a darse una cierta incomprensión de las posturas que no llevan a ningún sitio y que podríamos resumir así: en general, para los ateos es incomprensible que en el siglo XXI haya gente que siga creyendo en Dios, cuando no hay ninguna demostración científica de que exista ni de que pueda existir. Para el espiritualista, en cambio, es incomprensible la visión reduccionista de la ciencia, que reduce lo que existe a meras cantidades y experimentos donde se filtran determinadas características de la realidad. Por eso, traje a colación el concepto de "campo de verdad" que propone el filósofo Fernando Savater. Un campo de verdad en un ámbito de la realidad en el que hay unos criterios para que algo sea verdad, pues no es lo mismo la ciencia, la poesía, la mitología, el arte, la matemática, la religión..., y los problemas aparecen cuando los mezclamos, es decir, cuando intentamos demostrar que algo en un campo de verdad es verdad o mentira según los criterios de otro campo de verdad. Por ejemplo, tras una conferencia de una científica sobre el Big Bang (teoría sobre el origen del universo), un hombre le pregunta si, en definitiva, existe o no existe Dios. La científica debería advertirle que esa pregunta pertenece a otro campo y a otros criterios de verdad distintos al campo en el que ella está hablando. Es como si, con su pregunta, el hombre quisiera jugar al ajedrez (la ciencia) con las reglas del parchís (la religión). 

Por lo demás, he aquí algunas respuestas que se dieron a la pregunta. Necesitamos creer en cosas que no existen:
  • Porque esas cosas que no existen actúan como válvula de escape para aligerar el estrés y el sufrimiento que conlleva vivir.
  • Porque esas cosas que no existen actúan como un efecto placebo: Dios genera efectos positivos en nuestro estado mental aun cuando no exista.
  • Porque Dios soluciona el problema de la muerte, el problema que nos provoca la conciencia de la muerte y nuestra posible (probable) desaparición eterna.
  • Porque al ser humano no le bastan las explicaciones de la ciencia y siempre busca algo más allá, algo trascendente. Sin embargo lo más interesante de las religiones serían sus aportaciones para constituir una ética universal.
  • Porque de algunas cosas que se piensan como posibles, se pasa a ellas como reales.
De aquí se pasó a la convivencia entre religiones, unos defendiendo la convivencia basada en el respeto mutuo; otros, señalando que es la intransigencia religiosa la que impide esa convivencia respetuosa.

Interesante también la ligereza con la que usamos ciertos términos, como "trascendente" en expresiones como "Dios es trascendente" o "el ser humano trasciende a la muerte", que luego son difíciles de definir y concretar.

Por último estuvo bien diferenciar dos conceptos que revolotearen constantemente en la sesión "creer" y "saber". Parece que quien "cree" está seguro o inseguro, pero tiene cierta dificultad para demostrar la verdad o existencia de algo, mientras que quien "sabe" expresa cierta capacidad de demostrar. O sea, que no es lo mismo  decir "creo que Dios existe" que "sé que Dios existe".

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lunes, 10 de julio de 2023

FILOCAFÉ: ¿DEFENDER LA UNIDAD NACIONAL DE ESPAÑA ES UN ACTO FASCISTA?

Este martes 11 de julio celebraremos el quinto café filosófico en la Casa de Cultura de Zumarraga a las 18:30. En el café anterior del día 4 se propusieron las siguientes preguntas:

  • ¿Cura el silencio?
  • ¿Es posible imaginar nuestras fiestas sin música?
  • ¿En qué medida podemos hablar de nosotros mismos por boca de otros?
  • ¿Defender la unidad nacional de España es un acto fascista?

Tras una reñida votación, se eligió esta última. Confieso que me extrañó, pues los temas políticos y concretos como este no suelen ser habituales en los cafés filosóficos, como si se evitaran por miedo a una confrontación radical y emocional o por los rescoldos y heridas que todavían humean debido a nuestro reciente pasado violento... u otras razones. Sin embargo, aunque algunas palabras de la pregunta están muy cargadas de connotaciones (unidad nacional, España, fascista) el diálogo fue intenso y transcurrió sin que nada de lo anterior ocurriera. Además, me gusta la idea de tratar en los cafés temas "tabú" que se evitan en otros ámbitos como la familia o los amigos.

Según mi experiencia, hay tres temas especialmente "rocosos": la religón, la política y el sexo-género, y los que cada uno conlleva (la identidad personal o nacional, los límites de la libertad, lo moral en torno al sexo, el poder económico, político o patriarcal, el pueblo y la nación, la legitimidad de la violencia...). Cuando digo que son rocosos quiero decir que están muy ideologizados y rígidos, porque, lo que que observo es que, en lugar de un pensamiento propio, se dan discursos ideológicos más propios de mítines que de un diálogo filosófico; en lugar de argumentos elaborados expuestos para ver si funcionan, argumentarios partidistas y lugares comunes repetidos hasta la saciedad; en lugar de escucha activa hacia lo diferente pero razonable, dogmatismo demagógico; en lugar de sentido autocrítico, fe monolítica en una ideología; en lugar de rigor conceptual, un uso arbitrario de las palabras (pueblo, democracia, nación, fascista...) para que signifiquen lo que me interesa que signifiquen; y, claro, en lugar de entender el cambio de ideas políticas como una señal de reflexión y evolución personal, entenderlo como una traición. 

Así, en lugar de acercarnos a lo razonable (ideas distintas a las mías que pueden ser defendidas), nos atrincheramos en el "para mí"; en lugar de escuchar al otro, aparentamos escucharle pero en el fondo solo le damos tiempo para hablar mientras pensamos en "reafirmarnos en nuestras ideas"; en lugar de parar y pensar qué puede haber de aceptable en un argumento, lo obviamos para decir que "yo sigo pensando que..."; en lugar de hacer un esfuerzo por comprender, lanzamos un "me parece incomprensible que...".  Curiosamente, otra de las preguntas que se propusieron y no se eligió fue: ¿En qué medida podemos hablar de nosotros mismos por boca de otros? Pues eso lo que me pareció, que hablábamos de nosotros mismos por boca de otros. Lo peor de todo es que esa confusión nos lleva a discusiones baldías y nos impide hablar de las cuestiones importantes. 

Quizá por eso, antes de comenzar el café filosófico suelo recomendar dos cosas. Una, que lo tomen como un juego en el que pueden defender posturas distintas. Que primero busquen formas de defender lo que piensan y, luego, tomen el reto de buscar objeciones a lo que acaban de defender, lo cual es toda una experiencia filosófica que tiene efectos curativos frente al dogmatismo, la intransigencia y la excesiva identificación con nuestras ideas. Esto no significa que dejemos de pensar como pensamos, sino que aceptemos que la complejidad de la realidad (especialmente la realidad social y política) nos obliga, si queremos ser personas racionales y razonables, claro, a revisar constantentemente aquellos lugares comunes desde los que hablamos. Y que después de revisarlos, decidamos si queremos seguir pensando igual, mantenernos en la duda o cambiar de ideas (¡y cambiar de identidad o ampliarla!). La segunda cosa que suelo pedir medio en broma es que dejen sus ideologías en el perchero de fuera, que entren lo más desnudos posible y que vengan a practicar la suspensión del juicio y la retrasen hasta el final, donde solemos expresar las conclusiones a las que hemos llegado.

Y hablando de conclusiones, yo he llegado a la mía: la ideología es fundamental para la acción política, pero puede resultar un obstáculo para la actividad filosófica. ¿Por qué?

  • Porque nos impide responder y argumentar libremente en base a la razón, ya que buscamos la respuesta más acorde y coherente con el andamiaje ideológico en el que vivimos. La filosofía, sin embargo, ama encontrar las incoherencias y contradicciones, propias de nuestras limitaciones e imperfecciones. Por eso, en los cafés filosóficos he empezado a "celebrar" el hallazgo de algunas, como cuando dije a una participante que no la estaba entendiendo y ella me respondió "es que no sé si yo me estoy entendiendo a mí misma". ¡Hurra! Bienvenida a la filosofía, donde más que certezas, vas a encontrar dudas.
  • Porque la ideología funciona como un menú cerrado, frente a la actividad filosófica, que funciona más como un self service. Esta es una de las razones por las que no podría dedicarme a la política, pues yo no tendría ningún inconveniente en aplaudir y votar a favor de propuestas distintas a las del partido en el que me integrase.
  • Porque, si uno no está atento, puede terminar en la ideología reduccionista y moralista, que consiste en pensar que mi ideología se reduce a unos cuantos principios moralmente superiores. Esto no quiere decir que todas las ideas valgan lo mismo, claro, pero parece que esos principios son más bien una doctrina que no admite réplica ni crítica. Y la crítica es la esencia de la democracia y de la filosofía, si no, caemos en una concepción religiosa de la política.
  • Por último, algunos planteamientos ideológicos dejan entrever que, o bien en el pasado o bien en el futuro, hay una especie de Arcadia feliz (la nación democrática, justa, igualitaria y feliz) que hay que recuperar o hacia la que debemos caminar para conseguir una sociedad perfecta. Frente a ese pasado o futuro luminoso, la situación actual palidece y vivimos en el peor de los mundos posibles, lo cual da lugar a una especie de insatisfacción crónica con el presente. 

Por lo demás, ¿defender la unidad de España es un acto fascista? Para algunas personas, no, por distintas razones: porque para que fuera un acto fascista debería estar dentro de las características del fascismo italiano y el nazismo alemán; porque defender la idea de la unidad de España, per se, no es un acto fascista (por la misma razón se podría preguntar si defender la unidad nacional de Euskal Herria es un acto fascista), sino que más bien "depende": depende de cómo se defienda, para qué se defienda o quién la defienda. Quizá lo interesante hubiera sido entrar en cada uno de estos "depende" (quién, cómo, para qué...). Para otros, sí, puesto que España siempre ha sido un país violento que ha impuesto la unidad nacional por la fuerza, ante lo cual se trajo a colación la famosa leyenda negra que se cierne sobre España, según la cual, España, haga lo que haga, es algo así como un país intrínsecamente malvado y opresor.

Muchas gracias a los participantes por su colaboración y paciencia conmigo en el desarrollo del café.

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lunes, 3 de julio de 2023

¿ES COMPATIBLE HOY EN DÍA LA LIBERTAD CON EL AMOR EN PAREJA?

Este martes 4 de julio, cuarto café filosófico a las 18:30 en la Casa de Cultura de Zumarraga. En el café de la semana pasada, además de las preguntas no elegidas en las sesiones anteriores, se propusieron dos:

  • ¿Nos está deshumanizando el neoliberalismo?
  • ¿Es compatible hoy en día la libertad con el amor en pareja?

Resumo la sesión a partir del análsis de la pregunta:

En primer lugar, la pregunta intenta abordar el problema de una manera objetiva a través del verbo "es" y el sujeto "la libertad", como si la libertad fuera un sujeto activo que actúa al margen de un sujeto humano. En este sentido, la pregunta huye del compromiso personal, no pregunta, por ejemplo: ¿Puedo ser libre en una relación amorosa en pareja? Ni tampoco lo hace con un plural inclusivo: ¿Podemos ser libres en una relación amorosa en pareja? ¿Por qué lo hacemos? 

A continuación, aparece el adjetivo "compatible", sinónimo de "posible", ya que dos cosas son compatibles, según la RAE, cuando pueden estar, funcionar o coexistir a la vez. La palabra compatible nos lleva, pues, al reino de la posibilidad, que es casi infinito. De ahí que casi todas las respuestas fueran afirmativas, pues, poder, claro que pueden existir a la vez la libertad y el amor en pareja. Esto nos llevó a los matices, a respuestas del estilo: sí son compatibles, pero...". En estos matices estuvo el peso del diálogo.

¿Por qué incluye el autor de la pregunta "hoy en día". ¿Por qué no lo sobreentendió? ¿Quería decir que la época condiciona la posibilidad de que ambas cosas existan? ¿Que hay épocas en las que sí pueden ser compatibles y épocas en las que no? ¿Qué ve el autor en la época actual para que la incluya en la pregunta? ¿Más facilidad o más dificultad para que la libertad y el amor en pareja sean compatibles? Si admitimos que vivimos hoy en día en sociedades más libres, ¿esta libertad hace más difícil el amor en pareja y más fácil, por ejemplo, el poliamor que cuestiona la existencia de la pareja? Sin embargo, no entramos en esta cuestión.

La libertad. Cada vez que sale este concepto así en abstracto, nos metemos en un laberinto. Se intentó concretar y se añadió "la libertad de tomar decisiones personales", lo cual no ayudó mucho, ya que lo añadido está de alguna manera implícito en el concepto "libertad", pues qué es la libertad sino la capacidad de decidir entre varias opciones. Y así entramos en las paradojas de la libertad: que si siempre somos libres, que incluso si decidimos no ser libres estamos siendo libres, que si no es posible ser libre si hay límites, que si renunciar a la libertad y someterse a la voluntad de otro es un acto libre. Intentamos llegar a una conclusión que nos permitiera salir del atolladero: a) somos libres, b) la libertad es siempre relativa, c) la libertad implica poder establecer (y desestablecer) libremente límites a la libertad.

Por último, el binomio "amor en pareja". Aquí se interpretó el amor como una necesidad (de amar y de ser amado) que puede ser compatible con la libertad y la autonomía personales en pareja; y el amor como una necesidad que genera una dependencia hacia la pareja (unidireccional o bidereccional), dependencia que crearía problemas en la autonomía personal y en la libertad. No obstante, también hubo quien se preguntaba si el amor como "necesidad" es algo natural o cultural, si nacemos con esa necesidad o si es la cultura la que nos transmite el amor entendido como necesidad. También se presentó el amor como el "pegamento" que une a la pareja y justifica la renuncia a cierta libertad. Sin embargo, se cuestionó que en la realidad sea el amor lo único que une a una pareja y se mencionaron otros "pegamentos": la costumbre, el cariño, el interés, el sexo, el cuidado mutuo, la armonía, la convivencia... todas ellas compatibles con la ausencia de amor en pareja.


Por cierto, tras la sesión surgió una discusión en torno a otro tema: posturas a favor y en contra de grabar los cafés filosóficos y publicarlos para que se pudiera ver lo que hacemos. Discusión muy intensa y que transcurrió fuera de los límites metodológicos una vez terminada la sesión y que demostró, precisamente, la necesidad de los límites metodológicos sin los cuales, no hay diálogo filosófico posible. Gracias a los asistentes por su participación e interés. Constato con estas líneas su ejemplaridad crítica.


domingo, 25 de junio de 2023

FILOCAFÉ: ¿ESTAMOS PREPARADOS PARA LA DEPENDENCIA QUE SUPONE LA VEJEZ?

Este martes 27 de junio, tercer café filosófico. En el del pasado 20, además de las preguntas no elegidas en el anterior, se propusieron las siguientes:

  • ¿Son los políticos actuales capaces de dirigir la sociedad o nos llevan irremediablemente hacia el abismo?
  • ¿Está en desuso la masculinidad?
  • ¿Estamos preparados para la dependencia que supone la vejez?
Se eligió esta última y, hoy, en lugar de comentarlo yo, he pedido a algunos participantes que lo hicieran y aquí tenéis los comentarios de dos de ellos, Manu y Josetxo. ¡Mil gracias a los dos!

Josetxo: En lo referente a la conducción del debate, cuesta hacerse un hueco, porque el moderador Pello, emplea finamente el método socrático de la mayéutica, magistralmente, para que el interlocutor descubra sus propias verdades, o sea, una forma de construir conocimiento a partir de resolver preguntas y una forma de analizar la verdad comparando diferentes opiniones. Resumiendo: método positivo, el único aspecto negativo que encuentro a las sesiones es su corta duración. Gracias, Pello, por tu maestría y sabiduría. (Josetxo)

Manu: Me gustó cómo se desarrolló el café porque, a la hora de compartir, tan importante es la claridad y concreción en lo que queremos decir, como el saber controlar la emoción de querer expresar lo que pensamos y sentimos a veces, queriendo saltarnos a la persona que tenemos al lado. En definitiva, me gusta la forma de llevar el café por la oportunidad de escucha activa que se ofrece. Lo único "negativo" es el inexorable paso del tiempo porque siempre se me quedan cortos. Me llamó la atención la contradicción en alguna de las ideas. Por ejemplo, decimos que no estamos preparados para la dependencia como sociedad porque no escuchamos a los mayores y los excluimos, pero sin tener toda la información necesaria, se dice que un Presidente de un país, está senil y no debería estar ahí en dicho puesto. Otra contradicción: que deberíamos ver la vejez como un exitazo, pero una vez llegada a ésta, nos autoexcluimos, más que nos excluye la sociedad. Paradoja: hablamos de si estamos preparados para la dependencia que va a suponer la vejez, haciendo una distinción en si lo estamos a nivel individual para aceptarlo, y si lo estamos como sociedad para ofrecer cobertura a esa dependencia, cuando en mi opinión si no estamos preparados para lo primero, difícilmente vamos a dar respuesta a lo segundo. Porque nadie desea hacer llevar una vida de vejez a una persona joven. Cariño sí, amor por supuesto, comprensión, sin duda, para nuestros mayores, pero que, llegado el momento, la cuerda de la dependencia con nuestros familiares (hijos, por ejemplo) no se haga tan corta que les hagamos vivir una vejez anticipada. La hoja del cerezo no puede ni debe brotar en invierno. Y admiro a los elefantes cómo aceptan que ya no son útiles para la manada y se retiran aceptando ese final. (Manu)

Manu: He encontrado una idea valiosa: las ganas que en el fondo tiene la gente de compartir y saber sobre temas profundos que tal vez en sus entornos no llegan a tener cobertura emocional. Me llamó la atención el hecho de que la muerte, de forma maquillada, indirecta, siempre ronda en muchas de las cuestiones planteadas. Quiero decir que, hablando de dependencia, salió la palabra muerte. Me gustó mucho la idea de ver la vejez como un "exitazo" que expuso uno de los participantes. Aunque se comentó la idea de diferenciar la dependencia física y mental, en este punto creo que el que lo expuso quería hacer ver, no tanto si la dependencia viene de una incapacidad física o incapacidad mental (neurológica, digamos), sino, si mentalmente estamos preparados para llegar a una vejez que, irremediablemente, en la inmensa mayoría de los casos traerá consigo una dependencia de los demás. Saqué la conclusión de que hay temas sobre los que el ser humano no se puede engañar ni puede escapar de ellos poniendo corazas, y este es uno de ellos. El irremediable transcurso del tiempo que nos llevará, si hay suerte, a una vejez que no es más que una etapa de esta enfermedad crónica con la que nacemos, que se llama muerte. (Manu)

Josetxo: Partiendo de la pregunta se abrieron diferentes frentes, aunque los puntos de vista no se alejaban unos de otros. La gente más joven comprendía correctamente la pregunta, pero desde ese punto de vista la veían lejana en el tiempo, mientras que los más mayores la asimilábamos con ciertas dudas, aunque la realidad es la que es. El grupo, en general, tenía dudas sobre cómo iba a ser esa transición, pero lo que estaba claro para los allí presentes, era el destino final. Si bien es cierto, las dudas existenciales que se palpaban en el ambiente quizás sean debidas a que, desde niños, no se nos enseña a lo que en otras religiones tienen establecido como una cultura de comprensión de la muerte, haciendo que esta última sea un paso de transición. Por lo general las posturas han sido valiosas, dado que cada uno aporta lo que en ese momento cree que es lo correcto. Por comprimir, muchas ideas quedan fuera del debate, la conclusión personal es que todos guardamos esa incertidumbre hacia e mañana. (Josetxo).

Y tú, ¿estás preparado para para la dependencia que supone la vejez?

Si te apetece pensar y conversar en grupo con libertad y de manera crítica, este martes 27, estaremos en la Casa de Cultura de Zumarraga.


lunes, 19 de junio de 2023

FILOCAFÉ, RELIGIÓN: ¿AUTOENGAÑO?

Este martes 20 de junio llevaremos a cabo el segundo filocafé. Las preguntas propuestas la semana pasada fueron:

  • ¿Existe una ética universal?
  • ¿Es necesaria más filosofía dentro de la educación actual?
  • ¿Qué voy a hacer yo ahora?
  • Religión: ¿autoengaño?

Salió elegida esta última. He aquí algunas observaciones sobre cómo se desarrolló:

La religión recibió distintos enfoques:

  • Como un conjunto de creencias que responden a la necesidad de dotar de sentido a la existencia, de aliviar el miedo al vacío, a la muerte y a la pérdida irremisible de nuestra identidad. En este sentido, la religión sería un autoengaño (una mentira que nos contamos para soportar mejor la vida y la muerte) o no lo sería, pues, para quien cree, la religión es una experiencia íntima y personal según la cual su creencia es verdadera y se relaciona con algo real.
  • En la misma línea, la religión como una forma de sostener a la persona, de ayudarla dotándole de esperanza y resignación, aunque el precio a pagar sería el de la libertad, pues la religión te quitaría libertad de pensar.
  • Como un instrumento de poder de las élites, que han encontrado en la religión una forma de dominio y de legitimar su poder. Aquí sería no un autoengaño, sino un engaño construido para dominar.
  • Como una forma de relacionarnos con los sagrado, con lo inexplicable.
  • Como una forma de organizar y cohesionar la sociedad y que ha ayudado a la supervivencia de las sociedades.
  • Como un fenómeno humano inherente a nuestra naturaleza, incluso a la posibilidad de que la religión estuviera inscrita en nuestro cerebro.
  • Como una manera de establecer una ética, unas normas de convivencia, cuestión relacionada con otras de las preguntas planteadas, si existe una ética universal.

Por último, comento algunas actitudes, algunas de las cuales fueron comentadas allí mismo:

  • Echar mano de la "enciclopedia" (conocimientos adquiridos) y poca aportación personal. Los conocimientos son necesarios, pero la filosofía es la elaboración de una visión personal de las cosas a partir de los conocimientos adquiridos, visión personal que no puede ser sustituida por lo que he estudiado, he leído... Por eso, siempre es adecuado recordar la consigna kantiana: Sapere aude! Atrévete a pensar por ti mismo!
  • La ansiedad por defender una postura que elimine a otra considerada contraria, lo cual tiene, entre otras, dos consecuencias negativas: impide la escucha activa, pues en lugar de escuchar y comprender la perspectiva desde la que razona la otra persona y entrar en ella, ocupamos el tiempo en pensar cómo combatirla encerrándonos en nuestra perspectiva. La segunda es que me impide tener en cuenta la riqueza, diversidad y complejidad de la experiencia humana que se manifiesta, precisamente, en la riqueza, diversidad y complejidad de las filosofías que han surgido a lo largo de la historia.

Si te apetece, este martes 20 de junio seguiremos pensando en grupo, en libertad y de manera crítica. Será a las 18:30 en la Casa de Cultura de Zumarraga. 




jueves, 4 de mayo de 2023

CURSO DE INTELIGENCIA RACIONAL-EMOCIONAL EN UGLE, ZUMARRAGA


Este que veis en la foto es el grupo de Inteligencia racional y emocional de hace unos años. Ahora, del 8 al 23 de mayo lo volveré a impartir de 18:00 a 20:30. Para que os hagáis una idea de cómo es el curso, os dejo los comentarios que escribieron cuando lo terminaron. En caso de que tengáis interés en hacerlo, podéis escribir a cualquiera de estos dos correos: pello@ugleskola.eus o mertxe@ugleskola.eus

"No sabía exactamente que se trataba de un curso que profundizara tanto en uno mismo. Me he conocido mejor a mí misma y he aprendido a mejorar cosas que llevo tiempo queriendo cambiar en mí misma. Respecto al curso al principio no me ubicaba bien, todo me sonaba raro, ya que, no sabía mucho sobre este tema, pero, a medida que han ido pasando las semanas me ha gustado cada vez más y es un curso que recomendaría a gente que quiere conocerse y mejorar en su vida. A Pello solo darle las gracias. A veces ha sido algo duro, pero me gusta su manera de impartir las clases y afrontar los problemas".

"Uno de los motivos por los que creo que ha sido tan satisfactorio el curso ha sido el hecho de "animarnos"/invitarnos a intervenir, preguntar, ayudarnos a profundizar y enseñarnos a, poco a poco, hacerlo nosotros mismos. Me ha parecido una buena manera, aunque nos cueste y seamos reacios a veces, de fomentar el autoaprendizaje y el aprendizaje, oyendo las experiencias y pensamientos de los demás, aprendiendo cómo resolver los problemas que planteamos cada uno, hacer conscientes nuestros sentimientos, sus causas, cómo trabajar para encontrar soluciones..."

"Esperaba encontrarme algo principalmente teórico, y he encontrado una experiencia vivencial en la que poder hablar de temas que difícilmente se pueden tratar en otros espacios. El tema de los valores ha sido especialmente relevante, ya que conocía la inteligencia emocional, pero me ha resultado muy interesante el combinarlo junto con los valores y las virtudes. Me ha gustado especialmente el compartir experiencias personales y el trabajo con hipótesis con lo que aporta a nivel de toma de conciencia y autoconocimiento".

"El curso me ha parecido muy enriquecedor… Me ha hecho ver la fragilidad humana y que todos tenemos errores y aprendemos todos los días. Nadie es perfecto y se ven mucho mejor los fallos de otros que los propios. Siempre me he puesto en la posición del otro para poder llegar a entenderle antes de juzgarle, pero ahora mucho más".

"El hecho de utilizar las técnicas conversacionales y de pensamiento dirigido al autoconocimiento me parecen muy interesantes. La metodología planteada al inicio me pareció muy atractiva: parte teórica y un ejercicio de autoconocimento y dialogo dirigido por el profesor. Creo que se puede aprender muchísimo de esta manera".

"Me ha gustado mucho, especialmente el contenido del temario, la forma de exponerlo, y la combinación con los diálogos y experiencias vivenciales. Introduciría más momentos de puesta en común, aplicación práctica de lo expuesto, de diálogo y debate, para dinamizarlo, tal y como se ha hecho en muchos otros momentos. El profesor transmite ilusión, interés y motivación. Es un curso especialmente interesante por la temática, aspectos que se tratan, y como contribuye al desarrollo personal, que puede repercutir en otros ámbitos como el profesional y familiar.  Lo recomendaría especialmente. Destacaría la importancia del carácter gratuito. Felicidades y muchísimas gracias".

"A nivel personal, puedo decir que, tanto la metodología como la temática han sido de gran ayuda, sobre todo para darme cuenta de algunas creencias irracionales marcadas a fuego de las que no era consciente y que me limitan. Ahora queda trabajo por delante para intentar no caer en lo mismo y poder avanzar. Desde luego, ha sido muy interesante y, si hay ampliación del curso, lo hago sin pensar. ¡Gracias por todo!"

"Quisiera dar las gracias a Pello y a mis compañer@s del curso por haberme ayudado a aprender a profundizar en el autoconocimiento y a ser conscientes de los cambios necesarios para mejorar. Recomiendo el curso a todo el que quiera conocerse mejor y, sin ninguna duda, me apuntaré a todos los que pisteriormente se realicen. Gracias a todas".

miércoles, 5 de abril de 2023

CAFÉ FILOSÓFICO: ¿POR QUÉ SOMOS TAN HIPÓCRITAS?


Se plantearon tres preguntas:

  • ¿Por qué el ser humano llega a la guerra?
  • ¿Por qué la eutanasia nos crea tantos debates morales?
  • ¿Por qué somos tan hipócritas?

Elegida la última, recojo aquí el resumen de algunas de las aportaciones:

El debate comenzó con una definición de hipocresía: "disonancia entre lo que pensamos y hacemos", que se acerca a la de la RAE: "fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se experimentan". Sin embargo, en la primera definición no está lo que se añadiría posteriormente: la intención de engañar a alguien.

También se dio una hipótesis de por qué lo hacemos: porque queremos mostrar una imagen ante los demás que encaje en los valores imperantes en la sociedad. Así, engañamos alguien para mostrarnos tal y como no somos. También se apuntó que la hipocresía puede tener infinitas causas, pero que esto no sería lo relevante.

La hipocresía, pues, parece tener una dimensión social. Sin embargo, ¿alguien podría ser hipócrita sin sociedad? ¿Podría ser hipócrita Robinson Crusoe? Para unos, es imprescindible que haya un agente social ante quien ser hipócrita. Para otros, sin embargo, uno podría ser hipócrita consigo y ante sí mismo, cosa que para algunos era difícil de entender, pues ¿qué necesidad tendría alguien de ser hipócrita si no necesita mostrar una imagen ante nadie? Hubo quien defendió que Robinson Crusoe siguiera siendo hipócrita en soledad debido a la interiorización profunda de la norma social. Al final, se aceptó que ambas posibilidades no se excluyen y pueden darse a la vez.

Se intentó diferenciar entre la hipocresía y la incoherencia: para algunos era irrelevante, pero para un participante sí había un criterio que las diferenciaba. La hipocresía conlleva un juicio moral, mientras que la incoherencia, no. Ser hipócrita en casi un insulto, mientras que ser incoherente es algo comprensible y hasta aceptable. Por eso, todo hipócrita sería incoherente pero no todo incoherente sería hipócrita.

Más tarde se relacionó la hipocresía con la vergüenza y culpabilidad. La hipocresía, al tener una dimensión social podría asociarse a la vergüenza, que también tiene una dimensión social: o sea, somos hipócritas para no sentir vergüenza por no ser como la sociedad nos exige. Sin embargo, la culpabilidad es un malestar de alguien consigo mismo por actuar en contra de sus propios principios. 

También se planteó si ser hipócrita es una decisión autónoma (uno es hipócrita porque quiere serlo y punto) o es la sociedad la que nos induce a ser hipócritas porque esto nos va a reportar cierto premio o beneficio. Pero esta cuestión no fue abordada.

Transcurridas dos horas, y estando el debate en su apogeo, se plantearon algunas conclusiones y cuestiones finales:

El ser humano es un compendio de ser, estar y parecer. Estamos con los demás y aparentamos ante los demás, pero nos falta el ser, el autoconocimiento. Aunque, si nos conociéramos más, ¿este autoconocimiento evitaría que fuéramos hipócritas o solo nos haría más conscientes de nuestra hipocresía?

¿Pueden ser hipócritas los animales? Un animal sabe, pero no sabe que sabe. Un ser humano sabe y sabe que sabe. ¿Qué relación tendría esta diferencia en el hecho de poder ser hipócritas?

¿Un niño crecido sin contacto humano (¿el pequeño salvaje de Truffaut?) sería hipócrita? ¿Sentiría vergüenza? ¿Y culpabilidad?

En cuanto al diálogo en sí, solo hubo una respuesta a la pregunta, que suele ser el hilo conductor. El resto consistió, más bien, en añadir cosas y conceptos en torno a la hipocresía, lo cual provocaba que el debate se ramificara y fuera más complicado entender las relación entre todo lo que se iba diciendo. Por eso, intenté que cada participante aclarara su propósito antes de intervenir, pero es algo que cuesta, ya que, o no se ve muy claro o se quiere responde a todo lo dicho hasta ese momento. Pero sigo pensando que reducir la cantidad aumenta la calidad y la claridad. 

Hubo quien dijo que asiste a un café filosófico, no para encontrar certezas sino distintas perspectivas. Efectivamente, la filosofía no te da certezas, sino dudas. Y eso puede ser incómodo y molesto. De hecho uno de los objetivos que me marco suele ser que la gente se pregunte por qué piensa como piensa y no de otra manera, en qué se basa para pensar como piensa. Y cuando no encontramos una base firme y dudamos, nos ponemos a temblar (¡no me líes!). Pero es la única manera de que el café filosófico no se convierta en una mera tertulia.

En fin: ya sabemos cómo es el mundo con hipocresía. pero... ¿cómo sería un mundo sin hipocresía? ¿Te lo imaginas? Bonito tema para otro café.

Chiste final de un participante: ¿Fue Hipócrates hipócrita? Ya me imagino a todos en casa con el diccionario etimológico.

La escultura de la foto se titula "Cabeza" (Juan Diego Miguel, 1999) está en la campa del Señorío de Bertiz, en Navarra, y creo que puede tener relación con la hipocresía. ¿Por qué?

¡Pasad buenas vacaciones!

sábado, 7 de enero de 2023

FILOCAFÉ: ¿DEBEMOS DEMOCRATIZAR LA DEMOCRACIA?

 Filocafé del 4 de enero de 2023 en Zumarraga. Preguntas:

  • Filocafé en Zumarraga, enero 2023
    ¿Qué está fallando el la educación?
  • ¿Por qué somos tan crédulos?
  • ¿Cómo responderíamos a nuevas medidas restrictivas como el confinamiento?
  • ¿Cuál es el sentido de la filosofía?
  • ¿Hasta cuándo tienen que creer los niños en los Reyes Magos y Olentzero?
  • ¿Debemos democratizar la democracia? (Fue la elegida).

En cuanto al contenido, el diálogo giró en torno a si se puede o no democratizar (mejorar o regenerar) la democracia. Para algunos, la democracia no se puede mejorar ya que, aunque ésta tiene unos mecanismos de mejora, no se pueden utilizar porque el poder tiene el sistema "bien atado". La única manera de democratizar la democracia sería a través de una revolución pacífica o a través de la violencia. Para otros, esos mecanismos de mejora son válidos y se utilizan a través de determinados requisitos procedimentales y legales; lo que pasa es que muchas cosas no se cambian no porque no se pueda, sino porque no existe una mayoría abrumadora que quiera esos cambios. Si así fuera, los cambios en democracia serían posibles.

Sin embargo, prefiero destacar algunos aspectos relacionados con la forma en que transcurrió la sesión:

  • La importancia de mantenernos en el significado convencional que las palabras tienen, ya que, por ejemplo, se utilizaron los términos "democracia" y "tiranía" (distinción que ya estableció Platón en el libro VIII de La República) para referirse un mismo sistema político . Otro ejemplo recurrente es el del término "pueblo", que se usó, como ya es habitual, de dos maneras distintas. Para unos, es un conjunto homogéneo de gente que es oprimida por el sistema, el poder o los políticos. Para otros, el pueblo es más bien un conjunto heterogéneo de ciudadanos con ideas e intereses distintos y hasta opuestos que hay que armonizar y que no forma una mayoría homogénea.
  • La importancia de someternos a la lógica de nuestras propias palabras. Esto quiere decir que, si doy por verdaderas ciertas ideas, la razón me obliga a aceptar no cualquier conclusión, sino la que se deriva racionalmente de ellas. Esto ocurrió, por ejemplo, con el término "partitocracia" y con la dificultad para concluir que se trataba de un problema cuando se estaba planteando como un problema, como una degeneración de la democracia.
  • Los dos aspectos anteriores se reflejan cuando en muchos diálogos se utiliza la expresión "para mí...", que es totalmente legítima a la hora de expresar una opinión subjetiva, pero que a veces da a entender que yo tengo una racionalidad y lógica propias. Sin embargo, como nos recordaba Descartes, "el buen sentido (la razón) es la cosa mejor repartida del mundo", es decir, que compartimos la misma racionalidad, luego el diálogo filosófico, además de racional, deber ser razonable. Ser razonable es intentar armonizar mi razón (ese "para mí...") con la de los demás, y no mantenerme en ese "para mí..." como si fuera una torre en la que me encierro y en la que los demás no pueden entrar; pues esta actitud nos dificulta escuchar y entender al otro y hace que me vuelva impermeable al razonamiento de los demás. Este carácter razonable queda simbolizado por el círculo alrededor del cual nos sentamos en los cafés: ese círculo pretende ser la razón común.
  • La importancia de ser conscientes de nuestros prejuicios. Quizá por ser un tema político, algunas intervenciones parecían más discursos ideológicos muy sesgados, mientras que la actitud filosófica es la del análisis y cuestionamiento crítico y autocrítico de las ideas que exponemos no como si fueran afirmaciones que ni siquiera necesitan ser probadas, sino como hipótesis ofrecidas desde la humildad, desde la posibilidad de estar equivocados o tener solo una parte de razón. Por ello, conviene recordar, otra vez, a Descartes y su primera regla del método: "no admitir jamás cosa alguna como verdadera sin haber conocido que así era, es decir, evitar con sumo cuidado la precipitación y la prevención, y no admitir en mis juicios nada más que lo que se presentase tan clara y distintamente a mi espíritu, que no tuviese motivo alguno para ponerlo en duda". 
  • Un ejemplo de prejuicio ideológico. Se trasladó el tema de la democracia a las huelgas de trabajadores, donde se suele dar un conflicto de derechos: el derecho individual al trabajo (lo cual puede dar lugar a que alguien se desvincule de la votación y de lo que la mayoría decida) y el derecho colectivo y vinculante a la huelga. Dependiendo de qué valoremos más, nos parecerá más democráctica una cosa (libertad de decisión personal) u otra (libertad de decisión colectiva y vinculante de la mayoría). Pues bien, soltar en ese momento de análisis crítico que a quien no hace huelga se le ha conocido siempre como un "esquirol" (con la connotación que tiene este término), es un claro ejemplo de prejuicio ideológico que intenta simplificar de una manera burda un problema más complejo. Esto me hizo pensar en que la ideología puede actuar como un obstáculo para la reflexión crítica.
  • La importancia de ser conscientes del propósito que tenemos a la hora de hablar: responder a la pregunta, plantear una pregunta, explicar algo concreto, dar una opinión, definir un término, hacer una crítica, interpretar un término. No siempre lo tenemos claro, pero pienso que nos ayuda a clarificar nuestros pensamientos a la vez que ayudamos a los demás a entendernos mejor.

Gracias a los participantes por su asistencia y también por su disposición, en esta era de redes sociales, a dialogar cara a cara con gente en muchos casos desconocida y sometiéndose a unas normas de pensamiento crítico.

Gracias al ayuntamiento de Zumarraga por la cesión de las salas y a la Casa de Cultura por su atención.


miércoles, 4 de enero de 2023

FILOCAFÉ: ¿QUÉ ES LA FAMILIA?

La sombra del sueño, Leopoldo Ferrán, Señorío de Bertiz

Hoy miércoles 4 de enero, haremos el segundo café filosófico de estas navidades. El pasado viernes 30 de diciembre se propusieron las siguientes preguntas:

  • ¿Qué está fallando en la educación?
  • ¿Por qué somos tan crédulos?
  • ¿Cómo responderíamos si se establecieran nuevas medidas restrictivas como el confinamiento?
  • ¿Qué es la familia?

Elegimos la última y hubo un intento de definir la familia: es un modelo de ordenamiento económico-social de las personas. Esta definición tuvo algunas críticas. Debería incluir una referencia al parentesco o consanguinidad, de lo contrario, esa definición valdría para otros grupos humanos. La anterior idea también fue criticada, pues, según otra definición, la familia es cualquier grupo humano unido por el goce y el respeto mutuo, sin necesidad de parentesco.

Esto dio lugar a dos formas de entender la familia. Una forma subjetiva según la cual basta con el sentimiento común de pertenecer a una familia para serlo. Y una forma objetiva que proviene del reconocimiento social y civil de dicha unión, y es ese reconocimiento el que otorga un parentesco. 

La familia está en un proceso de cambio y transformación y se unió este tema a la pregunta de qué está fallando en la educación de los jóvenes. Ese cambio se vio, por una parte, de manera positiva, pues implica libertad para poder configurar la familia de otras maneras. Sin embargo, en ese cambio también se percibieron algunos aspectos problemáticos:

  • Individualismo y egoísmo por parte de algunos padres que anteponen sus objetivos e intereses a la educación de los hijos, abandonando dicha responsabilidad.
  • Este abandono da lugar a que algunos jóvenes busquen arraigo en otros grupos como pandillas, donde consiguen la atención que no reciben en la familia.
  • Algunos padres dejan de ser modelos referentes para sus hijos, son demasiado permisivos o son modelos negativos en el sentido de que no transmiten valores éticos que sustituyan a los antiguos valores cristianos que eran predominantes hasta hace unos años.

La familia debe ser el campamentos base de los jóvenes donde se transmitan valores afectivos, fundamentalmente, el amor. Ahora bien, ¿qué es el amor en la familia? 

  • Estar presente en la familia.
  • Saber que la familia siempre te va a aceptar y acoger aunque te equivoques.
  • Dedicar tiempo y escucha a los hijos.
  • No juzgarlos.
Por supuesto, durante y tras el café, fueron surgiendo algunas preguntas que quedaron sin respuesta, quizás para otra ocasión:
  • ¿Se tienen en cuenta en los nuevos tipos de familia las necesidades de los hijos?
  • ¿Es suficiente sentirse de una familia para serlo? O sea, ¿es suficiente el sentimiento como fundamento del ser? Este problema apareció también en otro café con el tema de la transexualidad.
  • ¿Habría que rescatar algo de la familia tradicional o terminar totalmente con ella?
  • ¿Es posible transmitir valores morales a los hijos sin juzgarlos?