jueves, 21 de mayo de 2020

VÍDEOS: LOS VALORES EN JUEGO: ÉTICA Y DEPORTE

Aprovechando el parón deportivo al que se han visto abocados los clubes deportivos y escuelas que fomentan el deporte entre niños y jóvenes, vuelvo a traer la conferencia que preparé hace tres años a iniciativa de los clubes de la comarca Urola Garaia, ya que este parón puede ser un buen  momento para la reflexión.

En realidad son dos conferencias: una primera de una hora aproximadamente enmarcada en un acto público celebrado el 29 de diciembre de 2016 en el salón Labeaga de Urretxu. 

La otra sería la "versión extendida" de 1:39 minutos, más pausada y detallada, y tendría cuatro partes:

(00:00) Inicio: Deporte, ética y valores: la relación entre estos tres conceptos.
(00:35) Competitividad y excelencia en el deporte educativo.
(01:14) La identificación con el grupo: los beneficios e inconvenientes de la identidad grupal.
(01:21) El papel de los clubes deportivos en la transmisión de valores éticos.
(01:26) El papel de la familia y los inconvenientes de determinadas expectativas paternas.
(01:39) Fin.

La "versión extendida" (febrero 2017, UGLE):



El acto público en el salón Labeaga de Urretxu (diciembre 2016):




jueves, 14 de mayo de 2020

KARABIN KARABAN

Karabin Karaban es una iniciativa del Ayuntamiento de Urretxu llevada a cabo por la periodista Mónica Leiva que recoge, a través de entrevistas telefónicas, las vivencias, experiencias y reflexiones de distintos vecinos de Urretxu, entre ellos yo, a lo largo del último mes y pico de confinamiento.

Mónica Leiva
Son seis sesiones de preguntas y respuestas de gente muy variopinta, gracias a las cuales podemos sacar una "fotografía hablada" de las distintas formas en que hemos vivido y estamos viviendo esta experiencia.

Los tenéis en el enlace que os dejo. La entrevista mía es la del 25 de abril, y hablamos sobre todo del confinamiento y la enseñanza.





domingo, 10 de mayo de 2020

¿ES POSIBLE SER FELIZ SIN CIERTA DOSIS DE CONFORMISMO?

Interesante y compleja cuestión la del jueves 7 de mayo, en la que relacionamos la felicidad con el conformismo. Si entendemos la felicidad como una situación que depende de muchos factores y la comparamos, por lo tanto, con un puzzle, ¿el conformismo sería una pieza de ese puzzle? Y si lo fuera, ¿qué tamaño o trascendencia tendría en nuestra felicidad?

De eso estuvimos dialogando Ana, Christian, Diego, Enrique, Iskandar, Itsaslore, Javier, Lourdes, Maialen, Mª Carmen, Martxeli y yo de 18:00 a 20:30.

Nada más comenzar la sesión nos dimos cuenta de la necesidad de llevar a cabo una de las funciones básicas de la filosofía: clarificar los términos que íbamos a utilizar. El concepto de felicidad, tal y como es definido por la RAE no fue problematizado ("estado de satisfacción física y espiritual"). Lo que sí se problematizó fue el modo de conseguir ese estado. Por una parte, la felicidad sería el resultado de lograr llevar a cabo determinados deseos, y sería, por lo tanto, una felicidad que vendría de fuera; por otra, la felicidad no vendría de ningún sitio, sino que ya estaría potencialmente en nuestro interior, en ese estado esencial de serenidad espiritual y aceptación del propio ser. También se propuso la idea de que la felicidad está en la memoria. Según este concepto de felicidad, la felicidad depende del relato que nos hacemos sobre el pasado, relato que incluye olvidos, engaños o adaptaciones para que no nos moleste demasiado, y de esta manera consigamos vivir "felizmente" reconciliados con nuestro pasado.

Sí se problematizó la definición de conformismo, ya que la definición que da la RAE y Google son casi idénticas pero difieren en un matiz importante. Las dos hablan del conformismo como de la "actitud de adaptarse a cualquier circunstancia pública o privada", pero la definición de Google añade algo que coincide con el uso habitual de este término: "actitud de adaptarse a cualquier circunstancia pública o privada, especialmente cuando es adversa o injusta". Este matiz aporta a la definición de conformismo una connotación peyorativa que la RAE no recoge.

A los pocos minutos apareció otro término próximo al conformismo: aceptación, e intentamos establecer alguna diferencia entre ambos. Hubo bastante consenso en que el conformismo ante una situación no implica su aceptación, no implica estar de acuerdo con ella. Podemos conformarnos con esto o aquello sin darle nuestro asentimiento o nuestra aceptación. Sin embargo, la aceptación de algo implica comprenderlo, darle nuestro sí o asentimiento e integrarlo en nuestra vida. Y esta aceptación conlleva el conformismo. Por eso, para denominar al conformismo sin aceptación se propuso otro término también próximo: la resignación, que sería algo así como conformarse con algo desde la amargura pero no aceptándolo. No obstante, también se habló del conformismo como de una adaptación a las circunstancias para encontrar un confort entre ellas y el sujeto, un cierto "confortmismo" (curioso neologismo).

Por otra parte, también apareció la muy extendida plegaria de la serenidad: "Señor, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar las que puedo cambiar, y sabiduría para distinguir la unas de las otras". Esta idea estaba ya en los filósofos estoicos de los siglos III y II a. C. Hubo acuerdo en que, ante lo que no podemos cambiar, por muy negativo que sea, lo más sensato es la aceptación y el conformismo. Querer cambiar lo que no está en nuestra mano cambiar nos lleva a la frustración, y ésta es incompatible con la felicidad. Por lo tanto, no podemos ser felices si no aceptamos (nos conformamos) lo que no podemos cambiar. Ahora bien, ¿cómo actuar ante lo que sí podemos cambiar? Y sobre todo, ¿cómo distinguir lo que sí y lo que no podemos cambiar? Algunas cosas las vemos claras: sé que algún día debo morir y no puedo hacer nada por cambiar ese destino, como mucho retrasarlo. Tampoco podemos cambiar las inexorables leyes de la naturaleza (como lo estamos comprobando con el virus o el cambio climático). Pero, ¿podemos cambiar la sociedad o el sistema en el que vivimos? Parece que la respuesta es que sí, pues, tal y como distinguían los primeros filósofos griegos: fisis es el conjunto de leyes naturales que se nos imponen, mientras que nomos es la ley que nos damos, fruto de una convención y que, en principio,  podemos cambiar.

Ante esta pregunta de cómo actuar hubo distintas posturas. Unas apuntaban hacia la búsqueda de la paz y la tranquilidad (ingredientes de la felicidad) que provienen de la aceptación del aquí y del ahora y de un cierto conformismo, mientras que otras posturas apuntaban más bien hacia el inconformismo. Pero, ¿cómo saber cuándo debo pasar del conformismo al inconformismo? Pues se dieron tres criterios: la injusticia, la parálisis y el sufrimiento. Así que, si en un principio se concluyó que no podemos ser felices sin una cierta dosis de conformismo, también se concluyó lo contrario, que no podemos ser felices sin una cierta dosis de sin cierta dosis de inconformismo... ante situaciones de injusticia, parálisis y sufrimiento, tres factores que sobrepasarían la "dosis" de conformismo. Alguien propuso la teoría del término medio aristotélico para buscar un equilibrio entre conformismo e inconformismo. Esto nos llevaría a otro interesante debate: ¿qué tipo de injusticia, parálisis o sufrimiento justificaría el inconformismo? (Y que quizá lo planteemos en el próximo café).

En fin, lo importante es que, a pesar de la muerte o también con ella... ¡podemos ser felices!

Os dejo con un delicado poema de Luis Cernuda (1902-1963) que se leyó en el café:

Verdor nuevo los espinos
tienen ya por la colina,
toda de púrpura y nieve
en el aire estremecida.

Cuántos cielos florecidos
les has visto; aunque a la cita
ellos serán siempre fieles,
tú no lo serás un día.

Antes que la sombra caiga,
aprende cómo es la dicha
ante los espinos blancos
y rojos en flor. Vé. Mira. 

Gracias a los participantes y a los que seguís los cafés por estas páginas y hasta el próximo café filosófico que será, seguramente, dentro de dos semanas. Ya os avisaré




miércoles, 6 de mayo de 2020

CAFÉ FILOSÓFICO 07-05: ¿ES POSIBLE SER FELIZ SIN CIERTA DOSIS DE CONFORMISMO?


Este jueves 7 de mayo llevaremos a cabo el último café filosófico semanal. El próximo será en junio con una periodicidad semanal o quincenal. Ya os avisaré.

En esta ocasión vamos a dejar de lado el dichoso coronavirus (o no, ya veremos) y nos vamos a plantear una pregunta que relaciona la felicidad y el conformismo: ¿Es posible ser feliz sin una cierta dosis de conformismo? 

Si nos vamos al diccionario de la RAE, vemos que define la felicidad de esta manera: "Estado de satisfacción espiritual o física". Por su parte, el conformismo es la "practica de quien fácilmente se adapta a cualquier circunstancia pública o privada".

Así pues, ¿es posible ese estado de satisfacción sin una cierta capacidad de adaptarse a cualquier circunstancia?¿Da igual la dosis de conformismo o a partir de qué dosis de conformismo ya no es posible ser feliz? Y también podríamos preguntarnos: ¿Es posible ser feliz sin una cierta dosis de inconformismo? Pero conviene ver también la definición de inconformismo: "actitud o tendencia de la persona que no se conforma con lo establecido y lo rechaza".

No olvidéis las normas básicas del café:
  • Las respuestas deben ser brevesclaras concisas.
  • Deben contener un argumento.
  • Deben ser respetuosas con las personas, pero no con las ideas de las personas.

Muchas preguntas filosóficas como ésta no tienen una respuesta única y definitiva, lo cual quiere decir que también es posible defender la posición contraria. Os animo a buscar argumentos para defender ambas pero también a que en cada intervención defendáis solo una.

Lo veremos este jueves 7 de mayo a la 18:00. Quien quiera participar, debe instalar Hangouts Meet y escribirme a la dirección pello@ugleskola.org para que yo pueda enviarle unas horas antes la invitación para que se conecte.

Hasta el jueves y... ¡SAPERE AUDE!




domingo, 3 de mayo de 2020

¿CUÁL ES PEOR VIRUS PARA NUESTRA SOCIEDAD ACTUAL?

Variadas propuestas como candidatas a "virus perjudicial" las del café filosófico del jueves 30 de abril. Nos conectamos 14 personas: Andoni, Ane Miren, Diego, Enrique, Iskandar, Itsaslore, Javier, Lourdes, Mª Carmen, Oier, Pere, Saioa, Saúl y yo; algunas habituales y otra nuevas. Unas de aquí, otras de allá, pero todas de Telépolis, término que utilizó Javier Echeverría (quien fuera profesor mío en la Facultad de Filosofía de Zorroaga) en su obra homónima para referirse a esa nueva comunidad que se comunica a distancia.

Vamos con los virus, es decir, con todas aquellas ideas o actitudes que resultan peligrosas por el perjuicio que pueden ocasionar en la sociedad. Algunos los he agrupado por temas.

Primer virus: no querer saber y no querer aprender. En lugar de utilizar las experiencias anteriores para aprender y poder afrontar más inteligentemente experiencias como las que estamos viviendo, la soberbia hace que despreciemos el aprendizaje. Frente a esa soberbia, la humildad es la auténtica aliada del querer saber. Ya lo dijo Sócrates: "Solo sé que no sé nada". Ese el verdadero inicio del aprendizaje y del amor (filo) al saber (sofía). Otra participante que no se pudo conectar pero me envió por correo su aportación hablaba de la falta de interés por aprender y por el conocimiento. Esto puede llevarnos a una situación de credulidad, ignorancia y pasotismo haciéndonos vulnerables, y también a que seamos menos críticos y no pensemos por nosotros mismos, ya que no tenemos la base necesaria para hacerlo, siendo así una sociedad fácilmente manipulable. 

Segundo virus: la insolidaridad (fue mencionada dos veces). La insolidaridad es un peligro porque crea una sociedad de individuos egoísta y porque cada uno de nosotros podemos llegar a ser víctimas de nuestra propia insolidaridad (¿es este, paradójicamente, un argumento egoísta?). Hubo quien problematizó esta insolidaridad, pues se argumentó que las sociedades que disfrutan de un Estado de Bienestar como el nuestro, son las sociedades más solidarias que han existido, ya que la solidaridad no se deja al albur de los individuos, sino que se institucionaliza y, gracias a las aportaciones que obligatoriamente todos hacemos, se garantizan determinadas ayudas, subvenciones, subsidios... para las personas más necesitadas.

Tercer virus: el miedo, viejo conocido ya en esta pandemia. El miedo es un peligro porque paraliza, agarrota, atenaza a la persona y a la sociedad impidiéndonos vivir libremente y desarrollar todas nuestras potencialidades. Relacionado con este miedo apareció el cuarto virus: la intransigencia de algunas personas. Funciona de la siguiente manera: el miedo a ser contagiados por nuestros vecinos o conciudadanos, hace que los veamos como posibles enemigos y no soportemos su presencia o cercanía, llegando incluso a recharzarlos o denunciar su presencia, etc.

Quinto virus: la ceguera espiritual. Ésta consiste en una inconsciencia para darnos cuenta de que la mente no es la única manera de captar la realidad. Hay otras formas de abrirnos a la realidad y de hacernos más conscientes: a veces el mismo respirar puede convertirse en una forma distinta de captar la realidad, o abrirse al silencio y hacernos más conscientes para no caer en la locura en la que estamos inmersos: "hacer siempre lo mismo esperando obtener resultados distintos".

Sexto virus: el ego. El ego sería esa parte inconsciente de nosotros, insaciable, que busca la satisfacción de sus propios deseos e intereses, que tira de nosotros arrastrándonos hacia el miedo, la ceguera y el sufrimiento, puedes puede llegar a interpretar erróneamente las cosas y provocarnos un gran sufrimiento.

Séptimo virus: el empleo tal y como está institucionalizado en el sistema capitalista en que vivimos y la competitividad. Numerosos empleos provocan, por una parte, trastornos mentales como el estrés, ansiedad y depresión y, por otras, situaciones de paro, pobreza y condiciones laborales de esclavitud agravadas por la globalización.

Octavo virus: "yo sé de todo y yo opino de todo" o síndrome del cuñado (o cuñadismo). Este virus ataca a algunas personas que, aunque no tienen conocimientos en una materia, se creen que lo saben todo y expresan su opinión como si se tratara de una verdad absoluta, además de provocar una sordera que le imposibilita escuchar a los demás. Las consecuencias suelen ser negativas, por ejemplo, rotura de relaciones o su propia exclusión por parte de la gente.

Noveno virus: la superpoblación. Este supone (y supondrá más en un futuro) un grave peligro por lo que trae consigo: explotación masiva y agotamiento de recursos naturales, destrucción de ecosistemas, mayor pobreza, más competitividad para vivir y sobrevivir, más conflictividad y agresividad.

Décimo virus: la falta de empatía, la indiferencia hacia los demás, que sería la fuente de la insolidaridad y la intransigencia antes mencionadas.

REFLEXIONES FINALES:

La última parte en la que cada participante expone su valoración o conclusión final se ha convertido en una especie de citología (de "cita", no de "célula"), recomendaciones. Aquí van algunas:

Con respecto al miedo, una fragmento del escritor Eckhart Toll"El estado de miedo psicológico está divorciado de cualquier peligro real o inmediato. Puede adoptar diversas formas: desazón, preocupación, ansiedad, nervios, tensión, temor, fobia, etc. El miedo psicológico del que hablamos siempre se refiere a algo que podría ocurrir, no a algo que ya está ocurriendo. Tú estás en el aquí y en el ahora, mientras que tu mente está en el futuro. Esto crea una brecha de ansiedad. Y si te has identificado con tu mente y has perdido el poder y la simplicidad del ahora, es brecha de ansiedad será tu constante compañera. Siempre puedes afrontar el momento presente pero no puedes afrontar algo que sólo es una proyección mental; no puedes afrontar el futuro." 


Con respecto al síndrome del cuñado, una cita del gran filósofo, matemático, lógico, activista y escritor Premio Nobel de Literatura británico Bertrand Russell (1872-1970): "Gran parte de los problemas actuales del mundo se debe a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas".

Con respecto al ego, una cita del psicólogo suizo Carl Gustav Jung (1875-1961): "Hasta que no hagas consciente lo que llevas en tu inconsciente, éste dirigirá tu vida y tú le llamaras destino".


Con respecto al empleo (y como era víspera del 1º de Mayo), un libro: Manifiesto contra el trabajo, del Grupo Krisis.

Y para finalizar, una frase del poeta zamorano León Felipe (1884-1968): "Ni el infierno...Ni el fuego ni el dolor son eternos".


Él próximo jueves 7 de mayo a las 18:00 haremos el siguiente café filosófico con el segundo tema elegido: ¿Es posible ser feliz sin una cierta dosis de conformismo?




Muchas gracias a los participantes y hasta el jueves 4 a las 18:00.

¡SAPERE AUDE!