martes, 15 de junio de 2021

CAFÉ FILOSÓFICO: ¿CUÁL ES EL OBJETIVO DE MI VIDA?


Este miércoles 16 celebraremos el segundo café filosófico a las 19:00 en la Casa de Cultura de Zumárraga. 

En el primer café filosófico del miércoles 9 de junio se eligió la primera pregunta propuesta por M. C.: ¿Cuál es el objetivo de mi vida? Recojo algunas ideas del diálogo:

J. explicó que esta pregunta es importante porque nos constituye como seres humanos pensantes.

Sin embargo, E. dijo que esta pregunta no es consustancial al ser humano. Las primeras preguntas serían: ¿De dónde vengo? o ¿Cómo puedo sobrevivir? La pregunta por el objetivo de mi vida aparecería después, en un contexto en el que el ser humano tiene sus necesidades básicas cubiertas y entonces se pregunta: ¿Y ahora qué?

Una respuesta a la pregunta: para A. el objetivo de mi vida es llegar a desarrollar la mejor versión de mí misma, idea en la que no profundizamos pero que hubiera sido interesante preguntarnos, por ejemplo, ¿cómo sé si lo que soy y lo que hago pertenece a la mejor versión de mí?

I. cuestionó uno de los supuestos de la pregunta, ya que, preguntar cuál es el objetivo de mi vida presupone que mi vida tiene un objetivo y yo debo concretar cuál. Sin embargo, ¿mi vida tiene un objetivo? Es más, ¿mi vida debe tener un objetivo para que tenga sentido?

Aquí se plantearon varias posibilidades: ¿Puede que mi vida tenga un objetivo pero que no tenga sentido? Y también: ¿Puede mi vida tener sentido sin que tenga un objetivo?

También nos topamos con la metafísica cuando distinguimos entre dos preguntas: cuál es el sentido de MI vida y cuál es el sentido de LA vida. Ante esta última, nadie fue capaz de dar una respuesta: "no lo sé", "me supera". Así pues, hicimos lo que nos recomendó Wittgenstein: "Lo que se puede decir, se puede decir con claridad y, ante lo que no se puede decir, es mejor guardar silencio".

J. dio otra respuesta a la pregunta: ante el inexorable paso del tiempo y la edad, su propósito es aferrarse a los momentos que le procuren alegría de vivir, felicidad, satisfacción y placer. Prefirió usar el término "propósito" en lugar de "objetivo", ya que este último tiene una connotación economicista.

Otra respuesta de E.: el propósito de mi vida es ir descubriendo cuál es el propósito de mi vida, que está íntimamente unido con aprender a morir de manera consciente, plena y espiritual. En ese descubrimiento ha pasado por dos estaciones; una: crisis vital y, dos: impotencia y humildad, ideas que quedaron también sin profundizar.

Destacaron dos planteamientos sobre la relación entre el propósito y el sentido. Para E. un objetivo o propósito puede merecer un esfuerzo, siempre y cuando sienta que ese objetivo forma parte de su propósito general, lo cual no siempre está claro. Este planteamiento fue calificado de "espiritual". Sin embargo, I. hizo un planteamiento más nihilista: se le resiste el hecho de tener que establecer un objetivo para el que no quiere hacer ningún esfuerzo; por eso mismo, es justo el no-objetivo y el no-sentido lo que le da una sensación apacible a su vida (aunque reconoció al final, paradójicamente, que había tenido sentido plantearse el objetivo de acudir al café filosófico).

Terminado el diálogo, se valoró la oportunidad de poder hablar con otras personas sobre estos temas tan personales y, a la vez, tan básicos y comunes, debido, precisamente, a la dificultad de encontrar tales oportunidades e, incluso, al rechazo que suscita hablar de estas cosas ("no me rayes", "no me compliques la vida", "déjame de paranoias"). Sin embargo, en boca de los participantes la experiencia fue "liberadora",  "humanizadora", "realizadora", como si al pensar y al dialogar con otras personas con cierta profundidad y rigor fueran los elementos de una realización personal y compartida que nos une en lo más básico al margen de nuestras diferencias.


3 comentarios:

  1. Gracias por tu empeño civilizatorio. Comentamos también que son conversaciones donde los interlocutores atendemos a lo que dicen los demás. Sin estar pendientes del móvil, vaya. La capacidad de comunicarnos es condición necesaria pero no suficiente, estamos sometidos a estímulos constantes, con una oferta de todo tipo que alimenta la falta de foco paciente en los temas y en los interlocutores. La atención - Gregorio Luri, D. Goleman..- es la base del aprendizaje. Y de la cultura democrática, en el convencimiento que esta necesita de una convivencia basada en acuerdos razonados.. Lo que en economía es la estimulación constante del deseo, se traslada a la política-expresión de la vida en común- para que la provocación y la emoción pura dominen a la información veraz, el debate ponderado, la deliberación,la reflexión. No así, en estos " cafés filosóficos"

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  2. Si cabe participación en diferido, ensayaría una distinción suponiendo que tratamos de la vida como "vida humana" y especialmente "vida biográfica" y no tanto vida biológica (pues no parece que hablemos de la vida de un bacilo o del objetivo de la existencia de materia viviente).
    La idea de objetivo (equivalente a meta) podría entenderse de dos maneras: 1) absoluto (lo que se ha llamado en el coloquio metafísico/espiritual); y 2) positivo (lo que ha tratado el "nihilista").
    Solemos tener en mente el sentido absoluto a la hora de enfrentarnos a la pregunta, señalando el lugar que corresponde nuestra biografía en un orden trascendental a nosotros como individuos (el orden del cosmos, el de Dios, etc.) y que dota de sentido a la vida humana en general o a la nuestra en particular. Aquí sería interesante preguntarnos por la relación entre esta idea y la idea de destino: si hubiera un objetivo dado a cada individuo, ?podríamos hablar de libertad?

    El positivo remite a un objetivo concreto como fin (tenía como objetivo ir a esta charla pero trabajo así que no ha podido ser). Hablaríamos, pues, de objetivos, en plural, que no están dados y por cuya consecución o no discurre nuestra vida biográfica: en caso de haber podido ir a la charla mi vida sería otra distinta, o, mejor dicho, ya no sería mi vida, sino de otra persona.

    Aquí el "nihilista" ha andado despistado cuando se le ha señalado como paradójico su aserto de que no hay objetivo en la vida pero que tenía sentido el objetivo de ir a la charla. Estaba negando el sentido absoluto, pero no el positivo.

    Sin enrollarme más,estas entradas sobre el sentido de la vida son interesantes:

    https://www.filosofia.org/filomat/df338.htm

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  3. A bote pronto JC, sin repasar-tenemos la segunda sesión- y según mi interpretación.
    Sí, hablamos de conciencia y no de consciencia.
    Planteamos la edad y la experiencia como fuentes de influencia, No son lo mismo los 20, que los cuarenta o los setenta. Yéndonos a la mitad de la vida
    (40 )comentamos que la crisis que se le adjunta se debe a la impresión de que la vida se ha detenido. Uno cree que solo es y no deviene. A partir de ahí surgieron dos líneas, una que llamas trascendental, que más bien apostaba, en mi recuerdo, por emplear un método para abandonarse a la naturalidad y espontaneidad, ( se le denominó oriental o espiritual ) y el otro al que se le llamó nihilista, pero que no veo tan alejado de este último y que hablaba de pararse. Y al que para someterlo a discusión podría objetarse que podemos pararnos, pero el flujo de la existencia continúa.
    Sobre destino y libertad, bonita pareja de baile ahora que no consultamos a los teólogos para saber del universo y de nosotros mismos.

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