- ¿El fin justifica los medios?
- ¿Se debería permitir la maternidad subrogada?
- ¿Sabemos quiénes somos y para qué estamos aquí? (Esta salió elegida, tomada del subtítulo de mi blog: ABIERTO POR REFORMAS. Un cuaderno de apuntes para no olvidar quiénes somos y para qué estamos aquí).
A la hora de votar la pregunta, volvió a aparecer en algún participante la duda paralizante que impide tomar una decisión. Empleando la metáfora del jugador de fútbol, sería ese jugador que recibe el balón (la consigna de votar por una pregunta) y duda si pasar el balón a uno u otro jugador (duda entre una pregunta y otra) paralizando el juego. Así pues, ¿por qué alguien es incapaz de salir de la duda? He aquí algunas hipótesis: miedo a equivocarse (como si hubiera una respuesta correcta), inseguridad en uno mismo (no me fío de mis decisiones), perfeccionismo (¿cuál de las tres es la pregunta perfecta?). Propusimos algunas soluciones: tomar la elección como un juego para quitar gravedad a la elección, cerrar los ojos y poner el dedo en la que caiga, echar a suertes, votar lo que voten otros...
Hubo una persona que respondió que no a la pregunta. Quizá fue debido a la presencia del plural (nosotros) y a la presencia del "sabemos". Ella argumentó que las vivencias, experiencias y conocimientos que tenía no le permitían saber quiénes somos y para qué estamos aquí. Y es curioso, porque, las otras personas que respondieron que sí, lo hicieron, precisamente, a partir de sus vivencias, experiencias y conocimientos.
Pienso que ese "sabemos" se puede interpretar de dos maneras. En un sentido relativo, "sabemos" expresa, precisamente, lo que sabemos a partir del conocimiento humano adquirido a través de la historia desde un punto de vista científico, filosófico... o desde las creencias religiosas o experiencias y vivencias particulares a partir de las cuales uno puede dar una respuesta a la pregunta. En un sentido absoluto, "sabemos" expresa que hay una respuesta objetiva y absoluta más allá de nuestros conocimientos, vivencias y experiencias pero no podemos acceder a ella, luego no sabemos (con certeza) quiénes somos ni para qué estamos aquí.
En cuanto a las respuestas dadas:
- Una participante respondió que no podíamos saber quiénes somos ni para qué estamos aquí. Pero en cuanto empezó a argumentar, respondió a la pregunta tomando una perspectiva ontológica materialista: "somos materia evolucionada en el vasto universo". Lo que ocurre es que no se quedaba satisfecha con la respuesta, le parecía insuficiente, como si hubiera una respuesta mayor que no podemos conocer y tuviéramos que conformarnos con esta. De hecho llegó a decir que "ser materia evolucionada" era como no ser nada. El paraqué lo situó en el ámbito ético: "estamos aquí para obrar bien en conciencia hacia ti y hacia los demás".
- Una participante respondió en singular y desde una perspectiva parental para definir su identidad: "soy una parte de mi padre y una parte de mi madre". En cuanto al sentido, tomó también una perspectiva ética: "estoy aquí para facilitar la vida a mis hijos y a las personas con las que me relaciono".
- Por último, otro participante optó por un punto de vista biológico: "somos seres vivos del planeta Tierra sometidos a las leyes de la vida según las cuales nacemos, nos alimentamos, crecemos y morimos. Esas leyes nos ha situado en la cúspide de la pirámide de la vida desde la cual dominamos al resto de seres vivos". El verbo "dominar" fue problemático para una participante, pues para ella esta palabra tenía una connotación moral negativa. Intentamos distinguir entre un sentido denotativo u objetivo de las palabras (que viene en el diccionario) y un sentido connotativo o subjetivo. Es un hecho que el ser humano domina al resto de seres vivos, pues puede disponer y dispone de sus vidas. Este dominio es, además, un mandato divino, pues en el Génesis (1, 26-28), tras haber creado a Adán y Eva, Dios les dice: «Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra». Y hay que distinguir este hecho de la opinión o valoración negativa que nos merezca ese dominio (injusto, abusivo, cruel...). En cuanto a para qué estamos aquí, se adoptó por tercera vez una perspectiva ética: "estamos aquí para aumentar muestra racionalidad y empatía con el fin de disminuir el sufrimiento y el dolor".
Para finalizar, creo que sobrevoló en el diálogo una perspectiva metafísica de nuestra identidad y sentido de la vida, pero no llegó a articularse. Algo así como el ejemplo de la farola que suelo poner a mis alumnos: si unos seres (fotones conscientes e inteligentes) vivieran dentro de una farola (su inmenso universo) que ilumina una calle, la respuesta sobre quiénes son y para qué están ahí no podrían hallarla dentro de la farola, la respuesta estaría fuera (somos fotones conscientes que estamos aquí para iluminar una calle), pero nunca podrían llegar a saberla, pues para ello tendrían que salir del interior de la farola-universo.
Agradezco a los participantes su asistencia a los cafés filosóficos, especialmente a los asiduos, que hacen posible la realización en Benavente de estos diálogos de pensamiento crítico: son todo un ejemplo de coraje cívico.
Agradezco también al ayuntamiento de Benavente el interés por mantener esta actividad y, especialmente, a Mercedes Benítez, concejala de Bienestar Social y Cultura.
Y es muy probable que en navidades... más.
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