domingo, 19 de abril de 2026

MARTES 21: FILOCAFÉ ONLINE: ¿POR QUÉ LAS VÍCTIMAS SON LOS HÉROES DE NUESTRO TIEMPO?

En un artículo periodístico Javier Cercas sostenía que “Gisèle Pelicot es una víctima: fue violada por al menos 72 hombres captados en internet por su marido, que la drogaba hasta dejarla inconsciente y grababa las violaciones; en una entrevista, sin embargo, Pelicot declaró: “No quiero la etiqueta de víctima”. Christine Villemin es una víctima: el 16 de octubre de 1984 su hijo Grégory fue asesinado con cuatro años y, como Pelicot, se convirtió en una celebridad; en una entrevista, sin embargo, declaró: “Se diría que la gente envidia la desgracia que nos sucede”. ¿Es posible envidiar a una víctima? ¿Por qué una víctima no quiere que se la considere una víctima?"

Sin embargo, parece que para otras personas hay algo de atractivo ser consideradas víctimas, hasta el punto de que algunos pensadores como el profesor Daniele Giglioli defen día en su libro “Crítica de la víctima” que “la víctima es el héroe de nuestro tiempo”. ¿Es así?

Si quieres, este martes 21 de abril reflexionaremos sobre esta cuestión en el café filosófico online. Será a las 18:30 horas peninsulares españolas (17:30 de las Islas Canarias y 10:30 horas de México). La entrada es libre y gratuita.

Quien quiera participar en las sesiones por internet, debe indicármelo escribiendo a esta dirección: pello@ugleskola.eus para que le envíe unas horas antes el enlace para conectarse a Google Meet.

Un café filosófico es un espacio para profundizar en las ideas que van surgiendo a partir de un tema o pregunta propuesta previamente o propuesta y elegida por los propios participantes. Se busca garantizar aspectos del diálogo como la claridad y la comprensión de lo que decimos, la coherencia y pertinencia de las afirmaciones, los supuestos que subyacen a nuestras ideas, los argumentos que utilizamos para defenderlas, los problemas que los demás advierten en nuestras afirmaciones, los conceptos fundamentales..., es decir, las competencias básicas del pensamiento crítico. Y también, cómo no en un diálogo sobre temas abiertos, el acuerdo o desacuerdo que mostramos sobre un asunto.

Por otra parte, se cuidan las actitudes propias de un diálogo sereno y profundo: pedir la palabra, escuchar y reformular lo dicho por alguien, la aparición de posibles resistencias o reacciones defensivas, emocionales, etc. De ahí que, aunque pueda ocurrir, el objetivo no es persuadir ni convencer a nadie, sino explorar una cuestión y ver la posibilidad de enfocarla desde distintas perspectivas. No es una tertulia ni una discusión, sino un diálogo con reglas.