lunes, 21 de julio de 2014

ES DE BIEN NACIDOS SER AGRADECIDOS

Hay personas en la vida que te "abonan" en el sentido literal de la palabra, es decir, que te hacen ser bueno o mejor de lo que eres; personas que, por su forma de ser o de actuar, por su humor o sensibilidad, por su honestidad o coherencia, por su talento o su carisma, por su entrega o confianza..., te fertilizan por dentro y hacen que crezca en ti un afán por mejorar; personas que despiertan y estimulan tu lado más luminoso. Creo que el agradecimiento a esas personas que te han ayudado a encender una luz de tu propia excelencia es un acto reconfortante para quien agradece, pues aumenta tu integridad y bienestar emocional, y sumamente placentero para quien lo recibe, ya que, adquiere conciencia de la influencia virtuosa que ha provocado en ti, aun sin proponérselo, aumentando su propia integridad y el sentido trascendente de sus acciones. A lo largo de estos años he ido haciendo una lista de gente a la que me gustaría expresar mi admiración, agradecimiento o reconocimiento sincero.

Para mí, una de esas personas fue (y sigue siéndolo, aunque en mayo se cumplieran 5 años de su muerte) el músico y compositor Antonio Vega. Esta es la primera vez que sale en este blog, pero seguro que volverá para hablar de él y de sus canciones. Un día, después de 30 años aprendiendo y cantando sus canciones e imitando sus punteos de guitarra con una raqueta, decidí expresarle mi reconocimiento y se lo di escrito, afortunadamente, antes de que muriera. Hoy quiero compartirlo contigo.


Hola, Antonio:

Antes de nada, quería agradecerte que nos permitieras hacernos una foto contigo en Viveiro y, sobre todo, la dedicatoria que escribiste en mi disco. Ambas cosas se han convertido en gratos recuerdos y apeaderos en los vaivenes del pasillo de nuestra casa.

Aunque en aquella ocasión te dije unas cuantas cosas, otras tantas se quedaron a medio camino o en el tintero, así pues, te ruego que aceptes este escrito como una sincera declaración de admiración y de agradecimiento hacia ti y tus canciones. Son palabras que nacen de intuiciones y sensaciones vagas y maleables, como los rastros intensos de un sueño al despertar, tan reales como efímeras. Pero ahora yo soy ellas.

Desde que cayó en mis manos la primera de tus canciones hasta la última, he intentando descifrar qué sortilegio me ataba a tus letras y melodías, a la huella que tu voz y tu guitarra imprimía en mi corazón. La verdad es que nunca encontré ninguna respuesta y hoy en día tampoco la tengo. Es, quizá, lo que menos importa. Tengo el recuerdo de ráfagas vertiginosas y levedades mágicas que me dejaban mudo por fuera de lo mucho que me llenaban por dentro, relámpagos que se encendían y que me estremecían con una fuerza y luz cercanas y misteriosas al mismo tiempo. Es extraño, pero tus canciones siempre han tenido para mí una clarividencia cegadora, una expresión inefable. Como sonoras sombras iluminadas... y muy certeras.

Quizá por eso no me atrevía a decirte nada. Te veía a la vez como un ser mundano y accesible, pero también era consciente de tu poder divino, capaz de crear y esculpir con un simple acorde y un gemido todo un universo de emociones. ¡Incluso en los últimos segundos ya casi inaudibles de alguna canción de un disco yo seguía escuchando a un dios que susurraba verdades colosales! Y al cabo de un tiempo, cuando sentía que una canción ya era mía, que había recorrido todas y cada una de sus notas y vericuetos, yo renacía de otra forma al mundo. Mi respiración y el aire eran distintos.

Es posible que pueda decirte ahora todo esto porque vea las cosas a escala más real. Toda esa continuidad que va desde aquel primer acorde hasta esta palabra que estoy escribiendo se me antoja a veces como un reluciente océano de sol y otras veces como un profundo mar infernal. De una manera u otra, es mi deseo poder mirarte a los ojos y ofrecerte este testimonio, aun sabiendo que siempre te veré como un acontecimiento excepcional en mi vida. Por eso, este balbuceo escrito es un latido inextinguible, estas palabras quieren ser casi una mirada perpetua, una mirada que captara todas nuestras existencias y experiencias.

Ya sé que es será incierto, pero siempre me ha gustado pensar que ese lugar donde naciste ("...donde nos llevó la imaginación...") es un lugar común, por lo menos tan común que cupiera yo (¡y todos!). Y también me gusta pensar que en aquella forma indeterminada de ser, en aquel torbellino primigenio más allá del espacio y del tiempo, más allá de cualquier límite pensable, se fraguaron en silencio todas las melodías, que son las auténticas verdades de los hombres. Y que por eso me resultan familiares tus canciones, porque yo estaba, aunque no mi cuerpo, a tu lado. Pura reminiscencia de un pasado no vivido.

Es como si en tus canciones se abrazara todo: lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño, las preguntas y las respuestas fundamentales de milenios, la risa y el llanto, el alba y el ocaso, el origen y el futuro, cerca y lejos... Y por eso, para mí, escuchar tus canciones era, sobre todo abrazarme a ellas y buscar su abrazo. Por eso, una de las cosas que te pedí en Viveiro fue poder abrazarte, para poder abarcar la carne y los huesos de, para mí, todo un mundo universo y diverso. Tengo que decirte que me reconfortó mucho. Gracias también por ello.

Sería imposible enumerar todas mis vivencias, pero con tus canciones me he arrastrado por el suelo ("...escarba como un topo bajo tierra...") y he flotado  ("...pasa y al pasar muestra a todos la verdad..."); me he castigado ("...se agita oscura la conciencia...") y me he perdonado ("...vivo al menos sin temores..."), he llegado a imaginar que moría y que también que resucitaba, que me condenaba para siempre y que me salvaba. 

Cómo no mencionar también la cantidad de cosas que he aprendido o que yo las he interpretado y adaptado a mi vida. Contigo me di cuenta de que la vida era una lucha entre la razón y la pasión ("...o filosofía o amor..."), entre la cordura y la locura ("... si tuve dos destinos, entre la razón y el loco desatino..."). Todavía sigo en esa lucha y espero que no se acabe nunca. También aprendí que una de las cosas más importantes es que uno deber ser fiel a sus principios y defenderlos con vehemencia y pasión. Si guardo hoy en día celosamente mi libertad es porque siempre te he visto como a un ser libre que ha dirigido su vida como cualquier ser humano lo ha hecho: con sus ángeles y sus demonios, con vientos a favor y vientos en contra y lleno de adversidades ("...como un palillo que flotara..."). Tu libertad y coherencia me siguen guiando en muchos momentos decisivos.

En muchos de tus temas he hallado también la paz y serenidad necesarias para parar y encontrarme a mí mismo. Sin obviar por ello la tristeza, el sufrimiento y el dolor que conlleva la propia vida. Y he aceptado y asumido todo ello para hacer hacerme fuerte dentro de mi enorme fragilidad. Y también busco el silencio y la soledad para repetirme una y otra vez eso de “...para morir viví, muero por estar vivo...”. Así he llegado a comprender que lo más importante no es si hay vida después de la muerte, sino que la hay antes. Y estate seguro de que ahuyento mejor mis noches oscuras.

Termino haciéndote una ofrenda de amor y bondad, que es lo que he respirado cada vez que tu presencia tomaba la forma de canción. Amor y bondad recibí y eso mismo te ofrezco. 

Gracias por todo. 

Te quiero, Antonio. 

Un abrazo eterno.


¿Y tú? ¿Has hecho tu lista? ¿Qué te gustaría agradecerle a ese familiar, amiga, profesor, compañera de trabajo, artista...? ¿Lo has hecho ya? ¿No? ¿A qué estás esperando? ¿Y por qué no empiezas a escribir tu agradecimiento ya? No hace falta que sea tan largo, ni que esté "bien" escrito. Se lo puedes mandar por correo o leérselo. Hazlo a tu manera. La única condición es que sea honesto.




2 comentarios:

  1. Erdibidean

    Mugaldean jaioa
    Barrukoaren eta kanpotikoaren artean
    Oin bakoitzak badu lur berea
    Alde batean gaurra, edozein atzo da bestea

    Hazi nintzen erdibidean
    Izaki mundutarraren eta jainko-ahalaren artean
    Biharra eskuraezin ikusi nuen, aldiz
    paseo gisa gailur menderaezina

    Ene bizitza abesti hori da, ilargiaren laguna
    Bihotzean idatzia
    Uxatzeko bai gau iluna

    Izan banituen zoriak
    Arrazoiaren eta desarrazoi eroaren artean
    Joko debekatuak ezagutu nituelako izan zen
    Hiltzeko bizi izan ni. Bizirik egoteagatik hiltzen ni

    Ene bizitza abesti hori da
    Ilargiaren laguna
    Bihotzean idatzia
    Uxatzeko bai gau iluna
    Uxatzeko bai gau iluna

    Ene bizitza abesti hori da
    Ilargiaren laguna
    Bihotzean idatzia
    Uxatzeko bai gau iluna
    uxatzeko bai gau iluna

    Mugaldean jaioa
    Uxatzeko gau iluna...


    Antonio Vega
    A medio camino

    itzulbAst, 2014

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    1. Kontxo, Iñaki, bai ondo gelditu zaizula, errima ta guzti. Andoni Ibar eta bere kantuaren beste bertsio bat. Mila esker!

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